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Templo de Artemisa en Éfeso: historia y legado de la maravilla antigua

Descubre la historia y legado del Templo de Artemisa en Éfeso: ruinas, mitos y su importancia como una de las siete maravillas del mundo antiguo.

El Templo de Artemisa (en griego: Ἀρτεμίσιον, Artemisión, en latín: Artemisium), también conocido como Artemisión, era un templo dedicado a la diosa Artemisa (o Cynthia). Se terminó de construir hacia el año 350 a.C. en Éfeso (en la actual Turquía) bajo la dinastía aqueménida del Imperio Persa. Sólo se conservan las ruinas del templo. Fue una de las siete maravillas del mundo antiguo.

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Historia y cronología

El santuario de Artemisa en Éfeso tuvo una larga historia de reconstrucciones y ocupación, que abarca desde la época arcaica hasta la Antigüedad tardía. Antes del monumento clásico que conocemos por las fuentes antiguas existieron templos más antiguos en el mismo lugar, y el templo sufrió varias destrucciones y reedificaciones a lo largo de los siglos.

  • Período arcaico y construcciones anteriores: Existen testimonios de un culto muy antiguo a Artemisa en Éfeso, que se remonta a la Edad del Bronce y a la época arcaica griega.
  • Gran reconstrucción del siglo VI a.C.: Según las fuentes, en el siglo VI a.C. se levantó una versión monumental del templo que atrajo la admiración de la Antigüedad.
  • Incendio de 356 a.C.: El templo fue incendiado por un hombre llamado Heróstrato, que buscaba fama. Ese mismo año —según la tradición— nació Alejandro Magno, un dato que la antigüedad solía contrastar.
  • Reconstrucción helenística: Tras el incendio el templo fue reconstruido y finalizado en una nueva fase hacia mediados del siglo IV a.C., periodo que coincide con el predominio aqueménida y con influencias helenísticas.
  • Declive y destrucción final: El templo sobrevivió hasta la Antigüedad tardía pero sufrió daños en varias ocasiones; fuentes tardías atribuyen su ruina definitiva a incursiones bárbaras (como las de los godos en el siglo III d.C.) y al abandono progresivo durante la expansión del cristianismo.

Arquitectura y características

El Artemision fue famoso por su magnífica arquitectura y su escala. Aunque hoy sólo quedan restos, las descripciones antiguas y los hallazgos arqueológicos permiten reconstruir algunas de sus características más destacadas:

  • Dimensiones: Las fuentes antiguas describen un edificio de grandes proporciones; a menudo se citan medidas aproximadas como 115 m × 55 m, aunque las cifras varían según autores.
  • Columnas: Se habla de un pórtico formado por numerosas columnas de orden jónico —según algunas fuentes llegaron a ser 127 columnas—, cada una de gran altura (en torno a 18 m según relatos clásicos).
  • Materiales y decoración: El templo estaba ricamente ornamentado con mármoles, relieves, esculturas y obras de arte ofrecidas por peregrinos y donantes. La riqueza ornamental contribuyó a su fama entre viajeros y cronistas antiguos.
  • Función multifacética: Además de lugar de culto, el templo actuó como tesoro y banco donde se custodiaban ofrendas y fondos; era también un centro económico y cultural para la ciudad de Éfeso.

La imagen de la diosa y el culto

La Artemisa de Éfeso difiere notablemente de la Artemis cazadora de la tradición continental: su iconografía es más oriental y simbólica, asociada a la fertilidad y a la fecundidad. La estatua cultual (presuntamente un xoanon o imagen antigua) presentaba una forma esquemática con numerosos apéndices en el pecho o el torso, interpretados por unos como múltiples pechos (símbolo de fecundidad) y por otros como ornamentos, huevos, o elementos rituales. El santuario atrajo peregrinos de todo el mundo griego y más allá, que dejaban ofrendas y votivos.

Destrucción, reutilización y redescubrimiento

El templo sufrió actos de vandalismo y destrucción a lo largo del tiempo: el incendio provocado por Heróstrato en 356 a.C. fue uno de los episodios más célebres, y en época imperial y tardorromana el edificio perdió importancia y partes de su material fueron reutilizadas en otras construcciones. En la Edad Media muchas piedras y esculturas del Artemision fueron reaprovechadas para iglesias y edificios locales.

Su redescubrimiento arqueológico comenzó en el siglo XIX: excavaciones llevadas a cabo por arqueólogos europeos sacaron a la luz los cimientos y numerosos fragmentos escultóricos y arquitectónicos. Entre los descubrimientos se hallaron pedestales, fragmentos de columnas y relieves que hoy se conservan en museos. El lugar donde se levantó el templo se encuentra hoy en las cercanías de la población de Selçuk (antigua Éfeso), y las excavaciones permitieron confirmar su emplazamiento tradicional.

Restos, museos y legado cultural

Hoy quedan sólo ruinas del Artemision, pero su fama como una de las siete maravillas del mundo antiguo perdura. Fragmentos arquitectónicos y escultóricos están repartidos entre colecciones y museos, y algunas piezas importantes se exhiben en el Museo de Éfeso (en Selçuk) y en instituciones europeas. El sitio arqueológico y el museo local permiten al visitante apreciar el pasado monumental de Éfeso y el papel central que tuvo el culto a Artemisa en la región.

Importancia histórica

  • El Templo de Artemisa es un ejemplo destacado de la mezcla de tradiciones arquitectónicas griegas y orientales en Asia Menor.
  • Su fama en la Antigüedad influyó en la tradición literaria y en la lista de las maravillas, simbolizando la capacidad de ciertas obras humanas para impresionar por su escala y belleza.
  • Como centro religioso y económico, el templo fue clave para la identidad de Éfeso y para el intercambio cultural en el Mediterráneo oriental.

Aunque hoy sólo queden restos, el Artemision sigue siendo objeto de estudio y admiración: su historia refleja la complejidad de la antigüedad clásica en Asia Menor, las interacciones entre culturas y la fragilidad del patrimonio frente a la violencia y al tiempo.

Ubicación

El templo de Artemisa estaba cerca de la antigua ciudad de Éfeso, a unos 50 km al sur de la moderna ciudad portuaria de Esmirna, en Turquía.

Arquitectura y arte

La mayor parte de la descripción del Templo de Artemisa procede de Plinio, aunque hay diferentes relatos que dan tamaños distintos.

Plinio dijo que el templo tenía 115 metros de largo y 55 de ancho. Dijo que estaba hecho casi completamente de mármol. Era unas tres veces más grande que el Partenón por superficie. El templo tiene 127 columnas de estilo jónico. Cada una tiene 17,5 metros de altura.

El templo de Artemisa contaba con muchas obras de arte. En el templo había esculturas de bronce de los famosos escultores griegos Policleto, Feidias, Cresilas y Fradmón. También había pinturas y columnas doradas de oro y plata. Los escultores competían a menudo por crear la mejor escultura. Muchas de estas esculturas eran de amazonas, de las que se dice que fundaron la ciudad de Éfeso.

Plinio dice que Scopas, que también trabajó en el Mausoleo de Mausollos, talló relieves en las columnas del templo.

Atenágoras de Atenas nombra a Endoeus, alumno de Dédalo, como escultor de la estatua principal de Artemisa en Éfeso.

Culto e influencia

El templo de Artemisa se encontraba en una región floreciente. Se utilizaba como instituto religioso. A él acudían mercaderes y viajeros de toda Asia Menor. El templo estaba influenciado por muchas creencias. Puede considerarse un símbolo de fe para muchos pueblos diferentes. Los efesios adoraban a Cibeles. Unieron muchas de sus creencias al culto de Artemisa. La Cibeles artemiseña llegó a ser muy diferente de la diosa romana Diana. El culto a Artemisa atrajo a miles de adoradores de tierras lejanas. Todos se reunían en el lugar y la adoraban.

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AlegsaOnline.com Templo de Artemisa en Éfeso: historia y legado de la maravilla antigua

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