La escritura técnica es la comunicación sobre campos técnicos y profesionales. La Society for Technical Communication (STC) define la escritura técnica como cualquier forma de comunicación que:

  1. comunicar sobre temas técnicos o especializados, como aplicaciones informáticas, procedimientos médicos o normativa medioambiental; o
  2. proporcionar instrucciones sobre cómo hacer algo, independientemente de la naturaleza técnica de la tarea.

La audiencia es una parte vital de la escritura. Si, por ejemplo, se escriben instrucciones médicas para ayudar a los pacientes y a los profesionales de la salud, la redacción puede ir dirigida a médicos y enfermeras, a personas no expertas con una buena formación general o a personas con poca formación. La redacción sería muy diferente en cada caso. Por ejemplo:

"Adecuar el nivel de discusión técnica y la formalidad al objetivo y a la audiencia previstos. En cuanto a la audiencia, tenga en cuenta la educación, la experiencia profesional, el nivel de lectura y las motivaciones. Utilizar una dicción clara y sencilla para que el escrito sea accesible a los lectores que no tienen el inglés como lengua materna".

La escritura técnica comunica tanto visual como verbalmente. Una comunicación debe seguir una lógica general. Un enfoque es el descriptivo, como "Partes del motor de un coche". Otro es el solucionador de problemas: "Cómo cambiar los neumáticos". Las enciclopedias prácticas suelen informar y tener secciones de cómo hacerlo. Las enciclopedias médicas son un buen ejemplo. Una enciclopedia médica proporciona información a los lectores sobre cuestiones de salud.

La gente siempre ha necesitado guías de instrucciones, que aparecieron en manuscritos antes de la llegada de la imprenta.

Principios básicos de la redacción técnica

  • Objetivo claro: antes de escribir, define qué propósito cumple el documento (informar, instruir, registrar, certificar) y cuál es el resultado esperado para el lector.
  • Conocer a la audiencia: analiza la experiencia, conocimientos previos, responsabilidades, contexto de uso y limitaciones (idioma, accesibilidad, tiempo disponible).
  • Precisión y exactitud: la información técnica debe ser correcta, verificable y actualizada. Evita ambigüedades que puedan causar errores o riesgos.
  • Lenguaje claro y conciso: usa oraciones cortas, voz activa, términos definidos y un vocabulario consistente. Explica acrónimos la primera vez que aparezcan.
  • Estructura lógica: organiza el contenido por tareas, problemas o conceptos; usa títulos, listas numeradas y tablas para facilitar la navegación.

Cómo redactar instrucciones (paso a paso)

  • Comienza con un propósito: indica qué se conseguirá al seguir las instrucciones y para qué sirve la tarea.
  • Lista de requisitos: materiales, herramientas, condiciones previas (p. ej., permisos, versiones de software, medidas de seguridad).
  • Advertencias y precauciones: separa peligros (riesgo de daño) de precauciones (evitar errores). Utiliza iconos o formatos diferenciados si procede.
  • Secuencia de pasos numerados: presenta una acción por paso; usa verbos en imperativo ("Conecte", "Pulse"); mantén el orden cronológico; si un paso tiene subpasos, numéralos jerárquicamente.
  • Resultados esperados: indícalo al final o tras cada bloque, para que el lector verifique si la tarea se ha completado correctamente.
  • Solución de problemas: añade una sección con fallos comunes, causas y soluciones rápidas.
  • Prueba y validación: antes de publicar, prueba las instrucciones con usuarios reales (preferiblemente representativos de la audiencia) y ajusta según su retroalimentación.

Formato y estructura recomendados

  • Título claro y específico.
  • Resumen o introducción con alcance y limitaciones.
  • Índice o menú para documentos largos.
  • Secciones bien delimitadas: materiales, pasos, resultados, mantenimiento, referencias.
  • Listas numeradas para secuencias; viñetas para elementos sin orden.
  • Tablas para especificaciones técnicas y comparaciones.
  • Metadatos: autor, versión, fecha, identificador del documento y registro de cambios.

Elementos visuales y accesibilidad

  • Imágenes y diagramas: ilustran pasos complejos; coloqua leyendas y referencia cada figura desde el texto. (Conservar si ya existe en el documento.)
  • Capturas de pantalla: útiles para interfaces; resalta la zona relevante y añade instrucciones concisas.
  • Alt-text y descripciones: proporciona texto alternativo descriptivo para imágenes, de modo que personas con discapacidad visual puedan entender el contenido.
  • Contraste y tipografía: usa tamaños legibles y contraste suficiente; evita párrafos largos y jerga innecesaria.

Revisión, pruebas y control de versiones

  • Revisión técnica: que expertos verifiquen precisión y seguridad.
  • Revisión editorial: verifica claridad, gramática y consistencia terminológica.
  • Pruebas de usabilidad: usuarios finales realizan las tareas siguiendo el documento; se registran errores y dudas.
  • Control de versiones: mantener historial de cambios, autoría y motivos de actualización; indicar la versión vigente.

Herramientas y formatos comunes

  • Procesadores de texto (Word), herramientas especializadas (MadCap Flare, Adobe FrameMaker), sistemas DITA para contenidos reutilizables.
  • Repositorios y control de versiones (Git, CMS corporativos) para trabajo colaborativo.
  • Formatos de entrega: PDF para impresión, HTML para documentación web, archivos móviles o integrados en aplicaciones (help online, tutoriales interactivos).

Localización y traducción

  • Diseña los documentos pensando en la traducción: evita juegos de palabras, formatos rígidos y referencias culturales innecesarias.
  • Mantén un glosario y un estilo terminológico para asegurar consistencia entre idiomas.

Consideraciones éticas y legales

  • La documentación técnica puede influir en la seguridad y el cumplimiento normativo; asegúrate de que cumple la legislación aplicable y las normas de seguridad.
  • Indica límites de responsabilidad y advertencias cuando proceda, sin sustituir la formación profesional necesaria.

En resumen, la redacción técnica eficaz combina precisión técnica, comprensión profunda de la audiencia y una presentación clara y accesible. El objetivo siempre es facilitar que el lector realice la tarea con seguridad y éxito, reduciendo errores y aumentando la eficiencia.