Sarna (escabiosis): causas, síntomas, transmisión y prevención
Sarna (escabiosis): descubre causas, síntomas, formas de contagio y medidas de prevención eficaces para detectar y evitar la infección a tiempo.
La sarna está causada por la infección del ácaro hembra Sarcoptes scabiei. El ácaro es un ectoparásito. El ácaro se introduce en la piel para vivir y depositar sus huevos.
Los síntomas de la sarna se deben a una reacción alérgica a los ácaros. La sarna suele contagiarse por contacto directo con la piel de una persona infectada (al menos 10 minutos). La propagación de la enfermedad puede producirse incluso si la persona no ha desarrollado aún los síntomas. Las condiciones de vida de hacinamiento, como las que se dan en las guarderías, los hogares de grupo y las prisiones, aumentan el riesgo de contagio. Las áreas con falta de acceso al agua también tienen mayores tasas de enfermedad.
El ácaro es muy pequeño y no suele ser visible directamente.
Causas y ciclo de vida
La enfermedad la provoca la hembra fertilizada de Sarcoptes scabiei, que excava túneles superficiales en la capa externa de la piel (estrato córneo) para depositar huevos. El ciclo de vida en la piel humana incluye huevo, larva, ninfa y adulto; tarda aproximadamente 2–3 semanas en completarse. En una persona nueva en contacto con el ácaro, el periodo de incubación suele ser de 2 a 6 semanas. En reinfestaciones previas los síntomas pueden aparecer en días.
Síntomas característicos
- Picor intenso, especialmente por la noche.
- Erupción de pequeñas pápulas, vesículas o lesiones tipo excoriación por rascado.
- Túneles o surcos finos y curvos en la piel (a veces difíciles de ver).
- Localización típica: espacios interdigitales de las manos, muñecas, codos, axilas, cintura, glúteos, genitales y en el tronco. En lactantes y niños pequeños puede afectar cara, cuero cabelludo, palmas y plantas.
- En algunos casos aparecen nódulos persistentes en zonas genitales o axilas (nódulos sarcóticos) que pueden durar semanas.
- Riesgo de sobreinfección bacteriana (impétigo) por rascado intenso.
Formas graves: sarna costrosa (norvegica)
La sarna costrosa o norvégica es una forma severa que ocurre en personas inmunodeprimidas, ancianos o con disminución de la sensibilidad cutánea. Se caracteriza por placas gruesas de costras y gran cantidad de ácaros, y es altamente contagiosa. Requiere tratamiento intensivo y a menudo combinado (tópico y oral).
Transmisión
- Principalmente por contacto piel con piel prolongado (por ejemplo, relaciones sexuales, convivencia íntima, cuidado cercano).
- El contagio puede ocurrir antes de que aparezcan los síntomas en la persona infectada.
- Los ácaros rara vez sobreviven más de 48–72 horas fuera del cuerpo humano; por tanto, la transmisión por ropa o ropa de cama es posible pero menos frecuente.
- Las situaciones de hacinamiento facilitan la transmisión y los brotes.
Diagnóstico
- El diagnóstico es clínico por historia y examen de la piel (prurito nocturno, distribución típica, túneles).
- Se puede confirmar mediante raspado cutáneo y examen microscópico para encontrar ácaros, huevos o heces.
- La dermatoscopia puede ayudar (signo del “delta” o «ala de avión» representando el ácaro en el extremo del surco).
Tratamiento
- Los tratamientos de elección suelen ser medicamentos tópicos prescritos por el médico, como permethrin 5% en crema aplicada de cuello a pies y dejada el tiempo indicado (usualmente toda la noche). En muchos casos se repite la aplicación después de 7 días.
- En brotes extensos o en sarna costrosa se utiliza además ivermectina oral (dosis bajo supervisión médica, pautada por especialista y según peso), frecuentemente en dosis repetidas.
- Otras opciones tópicas (según disponibilidad y guías locales) incluyen crotamitón o benzil benzoato; medicamentos como lindano se usan raramente por posibles efectos adversos.
- Es importante tratar al mismo tiempo a las parejas y contactos estrechos, aunque estén asintomáticos, para evitar reinfestaciones.
- El rascado puede controlarse con antihistamínicos orales o corticosteroides tópicos para la inflamación; el prurito puede persistir varias semanas tras la erradicación de los ácaros por la reacción alérgica (prurito postescabiótico).
- Siga siempre las indicaciones del profesional de salud sobre dosis, duración y precauciones, especialmente en embarazadas, lactantes y niños pequeños.
Prevención y medidas domiciliarias
- Evitar el contacto piel con piel prolongado con personas infectadas hasta completar el tratamiento.
- Tratar simultáneamente a todas las personas que hayan tenido contacto estrecho (familiares, parejas, compañeros de cuarto).
- Lavar la ropa, ropa de cama y toallas usadas en los 3 días previos al tratamiento en agua caliente (>60 °C) y secar a alta temperatura, o guardarlas en una bolsa cerrada durante al menos 72 horas si no pueden lavarse.
- La limpieza ambiental intensa con insecticidas no suele ser necesaria; la ventilación y limpieza normal es suficiente dado que los ácaros sobreviven poco tiempo fuera del huésped.
- No compartir toallas, ropa o ropa de cama hasta que se complete el tratamiento.
- En instituciones (guarderías, residencias, prisiones) coordinar la evaluación y el tratamiento simultáneo de residentes y personal para controlar brotes.
Complicaciones
- Infecciones bacterianas secundarias por rascado (p. ej., impétigo).
- Insomnio, malestar y problemas psicosociales por prurito prolongado.
- Sarna costrosa, que puede ser grave en pacientes inmunodeprimidos si no se trata adecuadamente.
Cuándo consultar al médico
- Si tiene picor intenso nocturno asociado a erupciones o lesiones en las áreas típicas.
- Si convive con alguien diagnosticado de sarna.
- Si tras el tratamiento persiste o empeora el prurito, o aparecen signos de infección (enrojecimiento intenso, dolor, secreción, fiebre).
- Personas con enfermedades que deprimen el sistema inmune o con lesiones extensas deben ser valoradas con prioridad.
En resumen, la sarna es una infección tratable pero muy contagiosa que requiere diagnóstico adecuado, tratamiento dirigido y medidas de control de contactos para evitar rebrotes. Consulte siempre a un profesional de la salud para recibir el plan terapéutico más adecuado a su caso.
Buscar dentro de la enciclopedia