Balasto (también escrito balastro) se usa para nombrar dos cosas distintas pero relacionadas por la idea de "control" o "soporte":

Un balastro es una gran resistencia o, más exactamente en el campo eléctrico, un dispositivo que regula la cantidad de corriente en un circuito. La mayoría de los balastos se utilizan en las lámparas fluorescentes y en lámparas de descarga para limitar la corriente que atraviesa el tubo o el arco, evitar que la corriente aumente hasta niveles peligrosos y permitir un arranque controlado de la lámpara.

Balasto eléctrico: qué hace y tipos

  • Función básica: limitar la corriente y, según el tipo de lámpara, proporcionar el voltaje y la forma de onda necesarios para el encendido y la estabilidad del arco luminoso.
  • Tipos principales:
    • Balasto magnético (inductivo): formado por una bobina (reactancia) que limita la corriente de forma pasiva. Suele ir acompañado de un starter (arrancador) en sistemas preheat o rapid-start. Es más voluminoso y puede producir parpadeo y zumbido.
    • Balasto electrónico: utiliza electrónica de potencia para conmutar a alta frecuencia (típicamente decenas de kHz). Es más ligero, eficiente, reduce el parpadeo y el ruido, y puede mejorar la eficiencia de la lámpara y su vida útil.
    • Balasto para lámparas HID (descarga de alta intensidad): incluye elementos de control e ignición que generan pulsos de alto voltaje para arrancar y estabilizar lámparas como sodio de alta presión, halogenuros metálicos o vapor de mercurio.
  • Compatibilidad y reciclaje: algunos balastos antiguos contienen componentes (por ejemplo, condensadores con PCBs en épocas pasadas) que requieren un manejo y eliminación adecuados; además, en la conversión a LED es habitual sustituir el balasto por un driver específico o usar lámparas LED diseñadas para funcionar con balasto existente si están certificadas para ello.

Cómo funciona en lámparas fluorescentes

En una lámpara fluorescente el balasto cumple dos papeles: suministrar la tensión necesaria para iniciar la descarga y limitar la corriente una vez establecida la misma. En balastos magnéticos el arranque puede requerir un starter que calienta los filamentos y permite que el tubo encienda; en balastos electrónicos el arranque suele ser inmediato o controlado electrónicamente y a alta frecuencia, lo que elimina el parpadeo visible y mejora la eficiencia lumínica.

Balasto en vías férreas

Balasto es también el nombre de la capa de piedra triturada que se coloca bajo y alrededor de los durmientes o traviesas en las vías férreas. Esta piedra —normalmente grava o roca triturada de granulometría controlada— cumple varias funciones esenciales:

  • Distribuir y transmitir las cargas de los trenes hacia el terreno subyacente.
  • Fijar las traviesas en su posición lateral y vertical, contribuyendo a la geometría de la vía.
  • Facilitar el drenaje del agua para evitar la acumulación y el deterioro de la subrasante.
  • Amortiguar y disipar las vibraciones producidas por el paso de los trenes.
  • Impeder el crecimiento de vegetación que podría afectar la estabilidad de la vía.

Mantenimiento del balasto ferroviario

Con el tiempo el balasto se ensucia (fouling) con finos y material orgánico que reduce el drenaje y la estabilidad. Las operaciones de mantenimiento habituales son:

  • Pisonado o tamping: reposicionar y compactar el balasto bajo las traviesas para recuperar la alineación y el nivel. Véase pisón de balasto.
  • Limpieza y reposición: extracción de balasto contaminado o renovación total en tramos que lo requieran.
  • Uso de geotextiles y capas separadoras: para reducir la contaminación por finos y mejorar la durabilidad de la capa de balasto.

El espesor, la granulometría y la composición del balasto varían según el diseño de la vía, el tipo de tráfico y las condiciones del terreno; su correcta selección y mantenimiento son claves para la seguridad y la vida útil de la infraestructura ferroviaria.