Rumor: definición, origen y estudio en psicología, sociología y comunicación
Descubre qué es un rumor, su origen histórico y su estudio en psicología, sociología y comunicación: definiciones, ejemplos y efectos sociales.
Un rumor suele considerarse un mito o un cuento chino en torno a una persona o a un hecho que puede ser verdadero, parcial o totalmente falso. Sin embargo, una revisión de la investigación sobre el rumor realizada por Pendleton en 1998 descubrió que la investigación en sociología, psicología y estudios de comunicación había desarrollado definiciones más precisas y matizadas del fenómeno. La palabra rumor se dio a conocer durante la década de 1920 y, en varios contextos históricos, se utilizó como propaganda para influir en opiniones y comportamientos públicos.
Definición y características
Un rumor puede definirse, de manera general, como información no verificada que se transmite entre personas y que suele surgir en situaciones de incertidumbre o interés colectivo. Entre sus características principales destacan:
- Falta de verificación: no existe evidencia clara que confirme la veracidad de la información al momento de su difusión.
- Velocidad y difusión: se propaga rápidamente, especialmente en redes sociales y grupos interpersonales.
- Función social: puede servir para explicar lo desconocido, reforzar la identidad de grupo o influir en actitudes y decisiones.
- Mutabilidad: el contenido puede cambiar con cada transmisión, adaptándose a expectativas y emociones del receptor.
Origen y evolución histórica
Etimológicamente, la palabra “rumor” tiene raíces en términos que significan “ruido” o “voz pública”. Aunque la comunicación oral ha sido vehículo de rumores desde siempre, su uso estratégico como herramienta de persuasión se intensificó en el siglo XX. En la década de 1920 el término cobró especial visibilidad en contextos políticos y mediáticos, cuando campañas organizadas emplearon la difusión de informaciones no confirmadas como forma de propaganda.
Estudio del rumor en psicología, sociología y comunicación
Las distintas disciplinas abordan el rumor desde perspectivas complementarias:
- Psicología: investiga procesos cognitivos y emocionales que favorecen la transmisión —como heurísticos, sesgos de confirmación, necesidad de reducir la incertidumbre y contagio emocional—. Estudios clásicos (por ejemplo, Allport y Postman) han mostrado cómo la ansiedad y la importancia percibida de un suceso aumentan la probabilidad de que se propague un rumor.
- Sociología: se centra en el papel del rumor en la dinámica de grupos, movimientos colectivos, moral panics y control social. Analiza cómo las estructuras sociales, las normas y las redes relacionales facilitan o frenan su difusión.
- Comunicación: examina canales de transmisión (medios tradicionales, redes sociales), efectos de gatekeeping, la velocidad de difusión en entornos digitales y las estrategias informativas para corregir o contrarrestar rumores.
Tipos de rumor
Los investigadores han propuesto varias tipologías. Una clasificación habitual incluye:
- Rumores de deseo (pipe-dream): expresan deseos o esperanzas, por ejemplo noticias optimistas sin fundamento.
- Rumores de miedo o alarma (bogie): transmiten amenazas potenciales y generan ansiedad.
- Rumores divisorios (wedge): buscan separar, dañar reputaciones o crear conflictos entre grupos o personas.
Métodos de estudio
Para investigar los rumores se emplean técnicas como:
- análisis de contenido y de redes en medios y redes sociales;
- experimentos de laboratorio sobre transmisión de información y distorsión;
- encuestas y estudios de campo para medir creencias, actitudes y trayectorias de difusión;
- modelos computacionales y simulaciones de difusión en redes sociales.
Efectos y manejo de rumores
Los rumores pueden tener consecuencias leves (confusión, chismes) o graves (daño reputacional, pánico colectivo, conductas riesgosas). Para reducir su impacto se recomiendan medidas como:
- Transparencia y comunicación rápida: ofrecer información verificada lo antes posible.
- Verificación y alfabetización mediática: enseñar a las personas a contrastar fuentes y a desconfiar de afirmaciones sin evidencia.
- Corrección localizada: intervenir en los núcleos de difusión (líderes de opinión, grupos clave) para frenar la propagación.
- Políticas en plataformas digitales: etiquetado de contenido, disminución del alcance de información no verificada y promoción de fuentes fiables.
Conclusión
El rumor no es simplemente un “cuento” sin importancia: es un fenómeno complejo estudiado por varias disciplinas por su capacidad de influir en opiniones y comportamientos. Comprender sus causas, mecanismos de transmisión y efectos ayuda a diseñar respuestas más eficaces, tanto en contextos interpersonales como en el ámbito mediático y político.
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