A human pelvis, with the bones labelled

La pelvis (plural: pelves) es la región que conecta el tronco con las extremidades inferiores y sostiene las piernas. En los humanos, la pelvis tiene una función estructural, protectora y reproductiva importante. Aunque el término puede referirse al conjunto de tejidos blandos de la parte inferior del tronco (entre el abdomen y los muslos) o exclusivamente a los huesos de esa región, en este artículo nos centramos en la pelvis humana y su anatomía ósea, articular y muscular.

Anatomía ósea

La pelvis se sitúa en el extremo inferior de la columna vertebral. El esqueleto pélvico está formado por varios huesos que, en conjunto, forman una estructura estable y algo móvil:

  • En la parte posterior: el sacro y el cóccix.
  • Antero-lateralmente: un par de huesos coxales (cada uno llamado hueso de la cadera o ilíaco), que en el adulto resultan de la fusión de tres componentes: el ilion, el pubis y el isquion.

Cada hueso de la cadera presenta:

  • El ilion (parte superior), con la cresta ilíaca palpable en la superficie corporal.
  • El pubis (parte anterior y central), que forma la sínfisis púbica con el pubis contralateral.
  • El isquion (parte inferior), donde se apoya el peso al sentarse.

Otras estructuras óseas importantes:

  • El acetábulo: cavidad en el hueso de la cadera que articula con la cabeza femoral para formar la articulación de la cadera.
  • El arco pélvico y la sínfisis púbica.
  • La división entre pelvis mayor (falsa) y pelvis menor (verdadera), separadas por el estrecho superior o línea del promontorio; la pelvis verdadera contiene la cavidad pélvica donde se alojan órganos pélvicos.

Articulaciones y ligamentos

Las articulaciones que permiten la transmisión de fuerzas y un pequeño grado de movilidad son:

  • Articulaciones sacroilíacas entre el sacro y los ilíacos (fuerte estabilización mediante ligamentos).
  • Sínfisis púbica (articulación fibrocartilaginosa entre ambos pubis).
  • Articulación sacrococcígea entre el sacro y el cóccix.

Los huesos de la pelvis están unidos entre sí y al sacro por numerosos ligamentos potentes (por ejemplo, sacroilíacos, sacroespinoso y sacrotubero) que confieren estabilidad y limitan el movimiento excesivo.

Músculos y fascia

La pelvis sirve de punto de anclaje para muchos músculos que intervienen en la postura, la locomoción y el soporte de vísceras:

  • Músculos de la región glútea (glúteo mayor, medio y menor), que actúan sobre la cadera y la marcha.
  • Músculos del muslo proximal (psoas, iliaco) que se relacionan con la pelvis y la columna.
  • El diafragma pélvico o suelo pélvico: formado principalmente por el complejo levator ani (pubococcígeo, puborrectal, iliococcígeo) y el músculo coccígeo; sostiene las vísceras pélvicas y participa en el control de esfínteres.

Los músculos se unen a los huesos mediante tendones y actúan conjuntamente para mantener el cuerpo erguido, estabilizar el tronco y permitir funciones como caminar, correr, defecar, orinar y el soporte durante el embarazo.

Órganos y funciones

La pelvis protege y contiene parte de los sistemas abdominales inferiores y pélvicos:

  • Órganos digestivos terminales (recto en su porción final).
  • Órganos urinarios (vejiga en posición pélvica cuando está vacía).
  • Órganos reproductores: en la mujer el útero, las trompas y los ovarios ocupan la pelvis; en el hombre la próstata y vesículas seminales se sitúan en la cavidad pélvica.

Funciones principales:

  • Sostén estructural del peso del tronco y transmisión del mismo a las extremidades inferiores.
  • Protección de órganos pélvicos.
  • Papel esencial en el parto: las dimensiones y la forma de la pelvis influyen en el paso fetal durante el alumbramiento.
  • Mantenimiento de la continencia urinaria y fecal mediante el suelo pélvico.

Diferencias entre pelvis masculina y femenina

Existen diferencias morfológicas importantes relacionadas con la función reproductora:

  • La pelvis femenina tiende a ser más ancha y con un canal pélvico más amplio y redondeado para facilitar el parto.
  • La pelvis masculina suele ser más estrecha, alta y con ángulos más agudos en la sínfisis púbica.
  • Estas variaciones afectan el tamaño del estrecho superior (entrada pélvica), el diámetro interespinoso y la forma del canal pélvico.

Vascularización y inervación

La irrigación principal procede de ramas de la arteria ilíaca interna (arterias pélvicas) y sus ramas (vesicales, uterinas, rectales, glúteas, entre otras). La red venosa incluye plexos venosos pélvicos que drenan hacia las venas iliacas internas.

La inervación proviene principalmente del plexo sacro y del nervio pudendo, que suministran sensibilidad y control motor a la región perineal y al suelo pélvico.

Aspectos clínicos y diagnóstico

Problemas y condiciones relacionadas con la pelvis:

  • Fracturas pélvicas (por trauma) que pueden ser graves por asociación con daño vascular o visceral.
  • Dolor pélvico crónico por disfunción del suelo pélvico, endometriosis, problemas prostáticos o inflamación pélvica.
  • Prolapso de órganos pélvicos y disfunciones de continencia por debilidad del suelo pélvico, especialmente después del parto.
  • Importancia obstétrica: evaluación de la pelvis en el parto y medición de los diámetros pélvicos cuando es necesario.

Para el estudio de la pelvis se utilizan técnicas de imagen como la radiografía simple, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), que permiten analizar huesos, articulaciones, tejidos blandos y órganos pélvicos.

Resumen

La pelvis humana es una estructura compleja formada por huesos, articulaciones, ligamentos y músculos que cumplen funciones mecánicas (sostén y locomoción), protectoras (vísceras pélvicas) y reproductivas. Los componentes óseos incluyen el ilion, el pubis y el isquion en cada hueso coxal, además del sacro y el cóccix. Los huesos son simétricos en ambos lados y están conectados por fuertes ligamentos y múltiples músculos que permiten la estabilidad y el movimiento.

La pelvis protege órganos relacionados con la digestión y la reproducción, y alberga músculos que mantienen la postura y posibilitan actividades como caminar, correr y controlar esfínteres. Ante cualquier dolor pélvico persistente, trauma o problema funcional, es importante la evaluación médica para establecer diagnóstico y tratamiento adecuados.