Pallas (en griego: Πάλλας) fue un titán de la mitología griega. En las fuentes aparece asociado a la guerra y a la contienda entre titanes y dioses olímpicos (la Titanomaquia), si bien las tradiciones varían sobre su destino: algunas lo presentan como muerto por Atenea durante un combate vinculado a la lucha por el poder frente a Zeus, mientras que otras no detallan su muerte. La mayoría de las genealogías clásicas lo identifican como hijo de Crius y Euribia, hermano de Astraeus y Perses, y esposo de Estigia.

Descendencia

De su unión con Estigia nacieron fuerzas y personificaciones muy conocidas en la teogonía griega. Entre sus hijos se cuentan, según las tradiciones más citadas:

  • Zelus (el celo, la emulación)
  • Nike (la victoria)
  • Kratos (la fuerza, el poder)
  • Bia (la violencia, la fuerza)

Estas deidades menores —hijas e hijo de Pallas y Estigia— aparecen en poemas como la Teogonía de Hesíodo y en otras fuentes clásicas. En el relato hesiódico, Estigia fue la primera que acudió a apoyar a Zeus durante la Titanomaquia, y por ello Zeus honró a Estigia y a sus hijos: sus nombres están asociados con atributos que respaldaron al nuevo orden olímpico.

Variantes y confusiones

En la mitología griega existen varias figuras llamadas Pallas, lo que genera confusión entre tradiciones y autores. Además del titán hijo de Crius, hay relatos en los que Pallas aparece como:

  • Un gigante o guerrero distinto, a veces enfrentado y muerto por Atenea, y que explica uno de los posibles orígenes del apelativo "Pallas" aplicado a la diosa.
  • Un antepasado atribuido en algunas genealogías locales a otras deidades; por ejemplo, ciertas fuentes mencionan a Pallas como hijo de Megamedes y padre de Selene, o incluso como progenitor de Eos, aunque estas variantes son marginales y reflejan tradiciones regionales o confusiones entre nombres similares.

Por tanto, al leer sobre Pallas conviene distinguir el contexto y la fuente: algunos relatos lo identifican claramente como el titán consorte de Estigia, mientras que otros reciclan el nombre en mitos diferentes, con funciones y destinos diversos.

Toponimia y legado

El nombre de Pallas ha quedado vivo en varios testimonios culturales y geográficos. La ciudad de Pellene, en Acaya, recuerda el nombre de Palas en su toponimia, y en la nomenclatura moderna el asteroide 2 Palas recibe también este nombre mitológico. Además, el epíteto "Pallas" asociado a Atenea ha inspirado numerosas interpretaciones literarias y artísticas a lo largo de la antigüedad y la era moderna.

Notas sobre el nombre

El origen etimológico de Pallas (Πάλλας) es discutido: algunos estudios proponen derivaciones relacionadas con el verbo griego pállō ("balancear", "sacudir") o con términos que aluden a la juventud o la defensa; en cualquier caso, la polisemia del nombre y su multiplicidad de portadores contribuyen a la riqueza y a la complejidad de las tradiciones donde aparece.