Ogdóada de Hermópolis: las ocho deidades primordiales del caos egipcio

Ogdóada de Hermópolis: descubre las ocho deidades primordiales del caos en la mitología egipcia, su simbolismo y su papel en el mito de la creación.

Autor: Leandro Alegsa

En la mitología egipcia, la Ogdóada (del griego Ogdoad, “los ocho”) es el conjunto de ocho deidades primordiales veneradas en Hermópolis (Khemenu o Khmunu). Eran representadas con frecuencia como cuerpos humanos y cabezas de animales, o exclusivamente como ranas y serpientes: los machos vinculados a la rana y las hembras a la serpiente. Su papel principal aparece en las versiones hermopolitanas del mito de la creación, donde encarnan las fuerzas del caos primigenio que preceden al mundo ordenado.

Origen y función en el mito de la creación

Los egipcios imaginaban que, antes de la creación, existía una masa acuosa, oscura y sin forma. En ese estado primordial habitaba la Ogdóada de Khmunu. Cada par masculino-femenino representaba un aspecto fundamental del caos y, mediante su interacción, posibilitaban la aparición del mundo: la elevación del montículo primigenio o la formación del huevo cósmico del cual surge el dios solar (en distintas versiones identificado con Atum o Ra). Además, en la cosmología hermopolitana la actividad de la Ogdóada se vincula con la renovación diaria del cosmos: la irrigación del valle y la salida del sol.

Nombres y simbolismo

  • Nun y Naunet: representan las aguas primordiales —el océano caótico del que nace la creación—. Nun es el principio acuático incomensurable.
  • Amun y Amaunet: su nombre significa “el oculto” o “lo escondido”, y personifican la fuerza invisible o la potencia que no se manifiesta aún.
  • Heh y Hauhet: simbolizan la infinidad, los años innumerables y el concepto de la eternidad o el espacio ilimitado.
  • Kek y Kauket: encarnan la oscuridad y la noche anterior a la luz; en algunos textos también se asocian con el paso entre la noche y la aurora.

La elección de ranas y serpientes no es arbitraria: las ranas evocan la fecundidad y la aparición masiva tras la inundación del Nilo, mientras que las serpientes incorporan la idea de renovación y poder protector o peligroso según el contexto.

Iconografía y culto en Hermópolis

Hermópolis (la “ciudad de Hermes” para los griegos, correspondiente a Khemenu) fue el centro de culto de la Ogdóada. En los templos y en amuletos los dioses aparecían tanto como animales individuales (ranas y serpientes) como representaciones humanoides con cabezas animales. La teología hermopolitana convivió y a veces se fusionó con otras tradiciones locales (por ejemplo la heliopolitana), de modo que la Ogdóada en ocasiones actúa detrás de divinidades solares que desarrollan la creación visible.

En la mentalidad popular y cultual, estas deidades también se relacionaban con la continuidad del mundo: se pensaba que, aun después de su “retirada” a ámbitos oscuros o al más allá, sus fuerzas seguían influyendo para que el río Nilo fluyera y el sol apareciera cada día.

Notas sobre interpretaciones y estudios

Autores decimonónicos como E. A. Wallis Budge propusieron vincular a ciertas deidades de la Ogdóada con otros dioses regionales —por ejemplo, relacionando a Kek y Kauket con Khnum, Satet o Hapi (dioses ligados al Nilo en Elefantina) e incluso con Sobek—. Sin embargo, muchas de esas conexiones son especulativas y deben matizarse: la egiptología moderna distingue con más cuidado las fuentes locales y las transformaciones religiosas a lo largo del tiempo. En general, hoy se interpreta a la Ogdóada como una expresión local y poderosa de la idea egipcia del caos primigenio y de los principios que hicieron posible la creación.

La Ogdóada de Hermópolis sigue siendo, por su simbolismo y su antigüedad, un ejemplo claro de cómo los egipcios personificaron y ritualizaron conceptos abstractos (agua primordial, oscuridad, infinito, lo oculto) para explicar el origen y la continuidad del mundo.



Buscar dentro de la enciclopedia
AlegsaOnline.com - 2020 / 2025 - License CC3