Restauración Meiji de Japón: reformas y modernización (1866–1869)

Descubre cómo la Restauración Meiji (1866–1869) transformó Japón: reformas políticas y sociales, modernización acelerada y el nacimiento del Japón moderno.

Autor: Leandro Alegsa

La Restauración Meiji fue una época de grandes cambios en Japón. En el idioma japonés, Meiji-ishin es el término que designa la Restauración Meiji. El término describe una serie de acontecimientos que cambiaron la forma de los sistemas políticos y sociales de Japón. Estos cambios se produjeron principalmente en los tres años que van de 1866 a 1869, al comienzo del periodo Meiji.

 

Antecedentes

Durante más de dos siglos, Japón había estado gobernado por el shogunato Tokugawa, un régimen militar que mantuvo una política de aislamiento (sakoku) y un estricto orden social. A mediados del siglo XIX, la llegada de navíos occidentales —sobre todo la expedición del comodoro Perry en 1853— y la firma de tratados desiguales con potencias extranjeras expusieron las debilidades del sistema Tokugawa y generaron desacuerdos entre quienes querían mantener el statu quo y quienes demandaban la apertura y modernización.

Movimiento y actores clave

En la década de 1860 surgieron diversas facciones que buscaban devolver el poder político al emperador y modernizar el país. Entre los actores más relevantes estuvieron los dominios (han) de Satsuma, Chōshū y Tosa, así como intelectuales y samuráis que apoyaban la consigna sonnō jōi («reverenciar al emperador y expulsar a los bárbaros»). La alianza entre Satsuma y Chōshū fue decisiva para confrontar al shogunato.

Eventos principales (1866–1869)

  • Caída del shogunato: Las derrotas militares y la pérdida de legitimidad llevaron al debilitamiento del poder de los Tokugawa. En 1867, el último shogún, Tokugawa Yoshinobu, renunció formalmente a gran parte de su autoridad.
  • Proclamación de la restauración imperial (1868): El año 1868 marcó el restablecimiento del poder nominal del emperador y el inicio de una nueva política centralizadora. Ese mismo año se proclamó el conocido Gokajō no Goseimon (Juramento de los Cinco Principios o Carta Oath), que establecía los objetivos de la nueva autoridad: deliberación pública, abolición de privilegios de clase, búsqueda de conocimientos del mundo, entre otros.
  • Traslado de la capital a Tokio (1868): La corte imperial se trasladó de Kioto a Edo, que fue rebautizada como Tokio («capital del este»), simbolizando la nueva centralidad política.
  • Guerra Boshin (1868–1869): Conflicto civil entre las fuerzas leales al nuevo gobierno imperial y los remanentes del shogunato. La guerra concluyó con la derrota de las fuerzas pro-Tokugawa, incluida la sublevación final en la región norte (la efímera «República de Ezo» en Hokkaidō) que fue sofocada en 1869.
  • Hanseki-hōkan (1869): Muchos daimyō comenzaron a devolver formalmente sus tierras y derechos al emperador, un paso clave hacia la abolición posterior de los dominios feudal (han) y la creación de una administración centralizada.

Reformas iniciales y prioridades

Entre 1868 y 1869 el nuevo gobierno imperial fijó líneas generales para transformar la estructura política, económica y social del país. Las prioridades incluyeron:

  • Centralización política: Consolidación del poder en torno a la corte imperial y reducción de la autonomía de los antiguos señores feudales.
  • Modernización militar: Adaptación de tácticas, armamento y organización siguiendo modelos occidentales para crear fuerzas armadas nacionales capaces de defender la soberanía.
  • Reformas económicas y fiscales: Intentos por racionalizar la recaudación fiscal, fomentar la industria y abrir el país al comercio exterior bajo términos que permitieran competir con potencias occidentales.
  • Educación y tecnología: Promoción del conocimiento científico y técnico extranjero mediante la contratación de asesores, el envío de estudiantes al exterior y la creación de instituciones modernas de enseñanza.
  • Desmantelamiento del sistema feudal: Retiro progresivo de privilegios de los samuráis y reestructuración de la propiedad territorial, medidas que se intensificarían en los años siguientes.

Consecuencias y significado

Aunque muchas de las reformas más profundas se desarrollaron en la década siguiente, los años 1866–1869 fueron decisivos para:

  • Terminar con el orden feudal dominado por el shogunato Tokugawa.
  • Establecer un gobierno central con voluntad de modernización y apertura al mundo.
  • Sentar las bases políticas y administrativas que permitirían la rápida industrialización y la construcción de un estado-nación moderno en las décadas siguientes.

Evaluación histórica

La Restauración Meiji suele considerarse un punto de inflexión que transformó a Japón de un conjunto de dominios feudales en un Estado moderno capaz de competir con potencias occidentales. Sin embargo, ese proceso implicó conflictos, costo social y la eliminación de privilegios tradicionales, con consecuencias complejas tanto positivas (industrialización, unidad nacional) como negativas (represión de disidencias, tensiones sociales). El periodo 1866–1869 aparece, por tanto, como la fase inicial y definitoria de esa transición histórica.

Lo nuevo luchando contra lo viejo: gráfico de ~1870  Zoom
Lo nuevo luchando contra lo viejo: gráfico de ~1870  

Fin del Shogunato

En 1866, el Shogunato Tokugawa gobernaba Japón. En el año 1866, dos dominios, el gobierno local de la época, se unieron bajo una alianza. El nombre de esta alianza era la Alianza Sat-cho. Se trataba de una alianza entre el dominio de Satsuma y el dominio de Chōshū, y una persona llamada Sakamoto Ryoma unió los dos dominios. Estos dos dominios apoyaban al emperador de Japón que, en ese momento, no tenía mucho poder. Con su apoyo, el emperador pudo recuperar gran parte de su poder.

El gobierno del Shogunato Tokugawa finalizó el 9 de noviembre de 1867, pero aún conservaba cierta autoridad y poder. En la Guerra de Boshin de 1868, un ejército de la provincia de Satsuma y Choshu derrotó a las fuerzas del Shogunato Tokugawa. Esto acabó por completo con el poder del Shogunato Tokugawa.

 

La revolución del sistema del país

Tras derrotar al shogunato Tokugawa, los líderes de la Restauración Meiji comenzaron a reformar el sistema del país. Actuaron en nombre del emperador de Japón, para restaurar (es decir, devolver) los poderes del emperador. Sin embargo, los dirigentes también se reservaron una serie de poderes. De hecho, incluso después de la Restauración Meiji, una oligarquía, un pequeño grupo, tenía el poder real y gobernaba en nombre del emperador.

Tras el inicio de la Restauración Meiji, el progreso de Japón fue rápido. La revolución incluye la centralización del poder, el cambio del sistema fiscal, la puesta en marcha del sistema educativo, la construcción de fábricas y ferrocarriles, etc.

La industrialización se desarrolló rápidamente y en las tres o cuatro décadas siguientes (en 1905) Japón se había convertido en una potencia militar, comparable a otras de la época.

 

Líderes

  • Okubo Toshimichi (1830-1878)
  • Kido Takayoshi (1833-1877)
  • Saigo Takamori (1827-1877)
  • Iwakura Tomomi (1825-1883)
  • Ito Hirobumi (1841-1909)
  • Kuroda Kiyotaka (1840-1900)
  • Matsukata Masayoshi (1835-1924)
  • Oyama Iwao (1842-1916)
  • Saigo Tsugumichi (1843-1902)
  • Yamagata Aritomo (1838-1922)
  • Inoue Kaoru (1835-1915)
  • Saionji Kinmochi (1849-1940)
 


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