El Faro de Alejandría, o el Faro, fue una alta torre construida entre el 285 y el 247 a.C. Se construyó en la isla de Pharos, en Alejandría (Egipto), para que sirviera de faro a los navegantes. La parte superior de la torre tenía un espejo que reflejaba la luz del sol durante el día; por la noche se encendía un fuego.

Historia

El Faro se erigió durante la dinastía ptolemaica, en el contexto del rápido crecimiento de Alejandría como puerto y centro del saber helenístico. La construcción se inició bajo Ptolomeo I y se completó en gran parte en el reinado de Ptolomeo II Filadelfo (siglo III a.C.). La autoría suele atribuirse a Sostrato de Cnido, aunque fuentes antiguas indican que la inscripción con su nombre pudo haber quedado cubierta por el nombre oficial del faraón para atribuirle la obra.

Diseño y arquitectura

Las fuentes y reconstrucciones modernas describen el Faro como una estructura de varios cuerpos superpuestos: una base de planta cuadrada, un cuerpo intermedio de planta octogonal y una torre superior cilíndrica coronada por la sala en la que se colocaba la luz. Se estima que su altura oscilaba entre 100 y 140 metros, lo que lo convertía en una de las edificaciones más altas de la antigüedad. Estaba construido con grandes bloques de piedra caliza y revestido, y en la cúspide había una plataforma con el sistema reflectante y, según algunas representaciones, una estatua (posiblemente de Poseidón o Zeus).

Función y tecnología

El Faro combinaba varias técnicas para guiar a los barcos: de día se aprovechaba la reflexión de la luz solar mediante superficies metálicas pulidas; de noche se encendían hogueras y se empleaban reflectores para aumentar la visibilidad. Aunque existen leyendas posteriores que atribuyen al dispositivo a inventores célebres, lo más probable es que su eficacia proviniera de una mezcla de altura, buen diseño de la rampa de acceso y experiencia en señales marítimas.

Importancia y reconocimiento

El Faro de Alejandría se convirtió en un símbolo de la ciudad y en un referente para la navegación en el Mediterráneo. Fue incluido entre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo por escritores griegos posteriores y citado con frecuencia por geógrafos e historiadores como Estrabón y Plinio el Viejo. Su fama influyó en el desarrollo posterior de faros y en la iconografía marítima.

Decadencia, destrucción y restos

La estructura sufrió daños por una serie de terremotos entre los siglos X y XIV, que la dejaron seriamente dañada y finalmente en ruinas. En el siglo XV, sobre los restos y el lugar cercano se edificó la fortaleza de Qaitbay (la Ciudadela de Qaitbay), erigida por el sultán mameluco Qaitbay en 1480, que aprovechó la posición estratégica del promontorio. Actualmente, bloques arquitectónicos y elementos del Faro y su complejo portuario han sido localizados en excavaciones terrestres y submarinas frente a la costa de Alejandría; muchos de estos restos se encuentran sumergidos y son objeto de estudios arqueológicos.

Legado lingüístico y cultural

El nombre de la isla, Pharos, dio origen al término para designar este tipo de construcción en numerosas lenguas. De la forma griega y latina derivaron palabras como el español faro, el francés phare, el portugués farol, el italiano faro y otras variantes europeas. En la cultura, el Faro perdura en monedas, descripciones antiguas, obras literarias y como arquetipo de orientación y seguridad en el mar.

Investigación moderna

Las investigaciones arqueológicas y los sondeos submarinos realizados en los últimos siglos han aportado piezas y bloques que permiten reconstruir parcialmente su apariencia y contexto portuario. Aún hoy despierta interés por su combinación de ingeniería, arquitectura y simbolismo histórico.

El Faro de Alejandría sigue siendo recordado no solo por su grandeza material, sino por su papel como punto de encuentro entre la navegación, la tecnología antigua y la identidad urbana de Alejandría.