Casa de Bragança (portugués: Casa de Bragança; pronunciación portuguesa: [bɾɐˈɣɐ̃sɐ]), oficialmente la Sereníssima Casa de Bragança, es una importante casa imperial, real y nobiliaria (dinastía) de origen portugués, rama de la Casa de Aviz. La Casa pasó de ser poderosos duques de la nobleza portuguesa a gobernar como monarcas de Portugal y de los Algarves desde 1640 hasta 1910. También fueron monarcas de Brasil, desde la elevación de Brasil a reino unido en 1815 y, posteriormente, durante el Imperio del Brasil tras la independencia en 1822 hasta la proclamación de la República en 1889. El heredero del trono portugués solía recibir el título de "Duque de Braganza".

Orígenes y ascenso

La Casa de Braganza tiene su origen en la alta nobleza portuguesa de la Edad Moderna, con raíces en la Casa de Aviz. A lo largo de los siglos XV y XVI los duques de Braganza consolidaron gran poder territorial y político en Portugal. En 1640, durante la revuelta conocida como la Restauración de la Independencia, la familia alcanzó la corona: el Duque de Braganza fue proclamado rey (João IV), poniendo fin a sesenta años de unión dinástica con la Casa de Habsburgo de España.

Gobierno en Portugal (1640–1910)

Bajo la dinastía de Braganza, Portugal recuperó su autonomía y desarrolló políticas de reorganización interna y expansión ultramarina en distintas etapas. Entre los monarcas más destacados de esta Casa figuran João IV (restaurador de la independencia), João VI (cuya corte se trasladó a Brasil durante las guerras napoleónicas), María II, Pedro V, y los últimos reyes como Luis I, Carlos I y Manuel II. La dinastía terminó en la práctica con la revolución republicana de 1910; Carlos I fue asesinado en 1908 y su hijo Manuel II fue el último monarca, depuesto en octubre de 1910.

Relación con Brasil y formación del Imperio

La dinastía Braganza desempeñó un papel central en la historia de Brasil. En 1807–1808 la familia real portuguesa se trasladó a Río de Janeiro ante la invasión napoleónica, transformando la ciudad en la capital del Reino Unido de Portugal, Brasil y los Algarves en 1815. En 1822, el príncipe Pedro (miembro de la Casa de Braganza) proclamó la independencia de Brasil y se convirtió en Pedro I, primer Emperador del Brasil. La Casa de Braganza reinó en el Imperio brasileño hasta 1889, cuando la monarquía fue abolida por la proclamación de la República.

Títulos, sucesión y ramas

El título de Duque de Braganza fue tradicionalmente asociado al heredero de la corona portuguesa y se mantuvo como uno de los más prestigiosos de la nobleza portuguesa. A lo largo del tiempo surgieron distintas ramas de la familia, incluidas líneas que reclamaron la jefatura de la Casa tras la caída de la monarquía. Tras 1910 existen pretendientes y movimientos monárquicos que reivindican la restauración, pero Portugal permanece como república.

Legado

La influencia de la Casa de Braganza se aprecia en la arquitectura palaciega, en colecciones artísticas, en la organización administrativa heredada y en el papel histórico que desempeñaron en Europa y en América Latina. Su reinado marcó etapas clave en la historia de Portugal y Brasil: la recuperación de la soberanía portuguesa en el siglo XVII, la adaptación a los cambios políticos de la era napoleónica y la formación del Estado imperial brasileño en el siglo XIX.

La figura de la Casa de Braganza sigue siendo objeto de estudio por historiadores y de interés cultural en Portugal y Brasil, tanto por su importancia política como por su legado simbólico y patrimonial.