Homosocialidad: relaciones sociales entre personas del mismo sexo
Concepto sociológico que describe vínculos sociales entre personas del mismo sexo sin componente romántico o sexual, y su uso en estudios de género, instituciones y amistades.
La homosocialidad es un concepto empleado en la sociología y en los estudios de género para describir vínculos, redes o espacios de relación entre personas del mismo sexo que no se definen por el romance ni por el sexo. Puede referirse a amistades, alianzas, mentorías, camaraderías o comunidades organizadas alrededor de experiencias compartidas. En ese sentido, no equivale a homosexualidad: una relación homosocial puede darse entre personas heterosexuales, homosexuales o bisexuales, siempre que el eje de la interacción sea social y no erótico.
El término se usa para analizar cómo se agrupan y se relacionan mujeres y hombres en distintos contextos. La homosocialidad puede ser muy visible en escuelas de un solo sexo, cuarteles, prisiones, monasterios, clubes cerrados, equipos deportivos o ambientes laborales jerarquizados. También aparece en la vida cotidiana, por ejemplo en amistades intensas o en redes profesionales donde la confianza, la lealtad y la identificación con el grupo pesan más que la atracción sexual. En la práctica, estos espacios pueden reforzar normas, estilos de conversación y códigos de conducta propios.
Origen y difusión del concepto
La palabra se popularizó sobre todo en las ciencias sociales a partir de los trabajos de Jean Lipman-Blumen, quien en 1976 la definió como una preferencia por relacionarse con miembros del propio sexo. Más tarde, Eve Sedgwick amplió su uso en el análisis cultural y literario, especialmente al estudiar el deseo homosocial masculino, es decir, la cercanía intensa entre hombres y las tensiones que pueden surgir entre amistad, prestigio, competencia y deseo. Desde entonces, el término se volvió útil para examinar cómo las relaciones entre iguales están moldeadas por normas de género y poder.
En la investigación social, la homosocialidad no se entiende como una categoría cerrada, sino como un continuo de relaciones. Puede ir desde la simple preferencia por pasar tiempo con personas del mismo sexo hasta entornos fuertemente segregados por género. A veces se la estudia junto con la heterosocialidad, que describe la preferencia por socializar con personas del sexo opuesto sin que ello implique necesariamente una relación sentimental. Ambas nociones sirven para observar patrones de convivencia, inclusión y exclusión en diferentes sociedades.
Usos y contextos más frecuentes
La homosocialidad ha sido especialmente visible en la historia de los espacios masculinos, como los mundos de la caballería medieval, la marina, ciertos internados o asociaciones cerradas de élite. En estos entornos, la pertenencia al grupo y la lealtad entre pares suelen adquirir gran importancia. Sin embargo, el concepto también se aplica a experiencias femeninas: grupos de amigas, redes de apoyo entre mujeres, asociaciones profesionales o espacios educativos donde las alumnas comparten prácticas y formas de sociabilidad propias.
- Amistad y camaradería: relaciones intensas entre personas del mismo sexo sin componente sexual.
- Instituciones segregadas: escuelas, cárceles, conventos o cuarteles donde la convivencia favorece vínculos del mismo sexo.
- Análisis cultural: estudio de novelas, películas o normas sociales que muestran la organización de los afectos y del poder entre pares.
- Redes de apoyo: mentorías, grupos profesionales y comunidades que ofrecen respaldo dentro de un mismo género.
Distinciones importantes
Conviene no confundir homosocialidad con homosexualidad. La primera describe una forma de relación social; la segunda, una orientación o práctica sexual. Tampoco debe entenderse como algo necesariamente exclusivo o rígido: muchas personas participan en vínculos homosociales y heterosociales al mismo tiempo, según el contexto. En obras literarias, por ejemplo, la relación entre George y Lennie en De ratones y hombres suele citarse como un caso de fuerte lazo homosocial, porque su conexión central es afectiva y de dependencia mutua, no romántica.
En suma, la homosocialidad ayuda a explicar por qué ciertas formas de amistad, cooperación, jerarquía o pertenencia se organizan alrededor del sexo compartido. Es un concepto útil para estudiar la vida cotidiana, las instituciones y las representaciones culturales, ya que permite observar cómo se crean grupos, identidades y reglas de interacción sin reducirlas a la esfera sexual.
Para ampliar el contexto sociológico del término, puede resultar útil revisar también su relación con la sociología de los grupos, la construcción social del género y los estudios sobre segregación y convivencia.
Pruebas
Rose encuestó a hombres y mujeres de entre 20 y 28 años. Rose preguntó a hombres y mujeres cómo se sentían con respecto a las amistades del mismo y del mismo sexo. Tanto los hombres como las mujeres prefieren las amistades del mismo sexo. Tanto los hombres como las mujeres dijeron que las relaciones entre sexos eran menos útiles y menos leales que las amistades del mismo sexo. La formación de la amistad también fue diferente entre las relaciones entre sexos y las del mismo sexo.
Dependiendo de la cultura y de las estructuras familiares y sociales, se ha comprobado que las preferencias por el mismo sexo se desarrollan entre los 3 y los 9 años de edad (LaFreniere, Strayer,& Gauthier, 1984; Jacklin& Maccoby, 1978; Harkness & Super, 1985) LaFreniere, Strayer y Gauthier (1984) llevaron a cabo un estudio de tres años de duración en el que observaron a quince grupos de compañeros de entre 1 y 6 años de edad, con 98 niños y 93 niñas. Al observar la segregación por sexos en la infancia, los investigadores descubrieron que la segregación aumentaba con la edad y que la mayoría de los niños occidentales mostraban estas preferencias en torno a los 3-4 años. Sin embargo, en un estudio realizado por Harkenss y Super, los niños kenianos no tienen preferencia de sexo en los compañeros de juego hasta los 6 a 9 años. Los investigadores observaron a 152 niños kenianos en entornos rurales y descubrieron que este cambio no se produjo hasta que aumentaron las expectativas de los padres y los deberes habituales. "Cuándo y cómo aparece esa segregación de género es el producto conjunto del individuo y del nicho culturalmente construido" (Harkness y Super, 1985).
El sesgo social hacia los miembros del propio sexo puede desarrollarse tempranamente en los niños. En concreto, los estudios han descubierto que a la temprana edad de 3 o 4 años, los niños prefieren a los miembros de su propio sexo antes que a los del sexo opuesto (Bussey y Bandura, 1992). Es decir, las niñas pequeñas prefieren a otras mujeres (niñas y mujeres) antes que a los varones (niños y hombres). Los resultados son idénticos para los chicos jóvenes. Además, Carol Martin (1989) descubrió que los niños de 4,5 años expresaban significativamente más desagrado por una niña representada como "marimacho" que por un niño representado como "mariquita"; mientras que los niños de 8,5 años expresan más desagrado por un niño representado como "mariquita". Esta diferencia de edad sugiere que los niños de tan sólo 4 años prefieren su propio sexo independientemente del comportamiento incongruente con el género. Sin embargo, en torno a los 8 años, los niños empiezan a mostrar un comportamiento femenino que devalúa el género. También se ha demostrado que los niños de 10 a 12 años prefieren la socialización del mismo sexo. Es decir, a las niñas les gustan las que se relacionan con otras niñas y a los niños les gustan los que se relacionan con otros niños.
Orientación sexual
La homosocialidad, por definición, no implica ni heterosexualidad ni homosexualidad. Por ejemplo, un varón heterosexual que prefiere relacionarse con hombres puede considerarse un heterosexual homosocial. El término es utilizado a menudo por las feministas para enfatizar los aspectos de solidaridad entre varones. Las feministas también identifican un estrecho vínculo entre la homosocialidad femenina, el feminismo y el deseo lésbico, y Audre Lorde afirma que "la verdadera feminista se ocupa de una conciencia lésbica, se acueste o no con mujeres".
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es la homosocialidad?
R: La homosocialidad es una relación entre personas del mismo sexo que no es de naturaleza romántica o sexual, y puede describirse como amistades o mentorías.
P: ¿Qué es la heterosocialidad?
R: La heterosocialidad es lo contrario de la homosocialidad, lo que significa que uno prefiere socializar con miembros del sexo opuesto sin introducir el romance o el sexo en la relación.
P: ¿Quién popularizó el término homosocialidad?
R: Eve Sedgwick popularizó el término en su debate sobre el deseo homosocial masculino.
P: ¿Cuándo definió la homosocialidad Jean Lipman-Blumen?
R: Jean Lipman-Blumen definió la homosocialidad en 1976 como la preferencia por los miembros del propio sexo.
P: ¿Cuál es un ejemplo de relación homosocial?
R: Una relación estrecha entre dos hombres como George y Lennie en De ratones y hombres, que la mayoría de los personajes de ese libro serían una relación homosocial.
P: ¿Una relación homosocial puede ser sexual?
R: Sí, una relación homosocial puede ser sexual, pero una relación homosocial puede darse entre homosexuales, heterosexuales o ambos.
P: ¿La homosocialidad sólo se aplica a los hombres o también puede aplicarse a las mujeres?
R: Aunque puede aplicarse tanto a hombres como a mujeres, se utiliza más comúnmente para referirse a los hombres.
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Autor
AlegsaOnline.com Homosocialidad: relaciones sociales entre personas del mismo sexo Leandro Alegsa
URL: https://es.alegsaonline.com/art/44952
Fuentes
- journals.sagepub.com : "SAGE Journals: Your gateway to world-class journal research"
- books.google.com : A Desire for Women: Relational Psychoanalysis, Writing, and Relationships Between Women