Mononucleosis infecciosa, a menudo llamada fiebre glandular o popularmente "enfermedad del beso", es una infección viral sistémica caracterizada por fatiga marcada y adenopatías. En la mayoría de los casos la enfermedad es autolimitada, aunque puede producir complicaciones poco frecuentes.
Etiología
La causa más frecuente es el virus de Epstein-Barr (EBV), perteneciente a la familia de los herpesvirus. EBV es un agente vírico y el nombre del agente causante suele citarse como virus de Epstein-Barr en la literatura médica.
Transmisión
- La principal vía de transmisión es la saliva. La infección se facilita por actos orales íntimos, como los besos, de ahí el apelativo popular.
- También puede transmitirse por gotitas de saliva en el aire en situaciones de contacto cercano.
- Con menor frecuencia se ha descrito transmisión por transfusiones de sangre u órganos y por contacto cercano prolongado; sin embargo, la saliva es la fuente más habitual.
Cuadro clínico
El curso típico incluye un periodo de incubación seguido de síntomas agudos y una convalecencia más prolongada.
- Incubación: suele ser de varias semanas (aproximadamente 4–6 semanas, con variabilidad).
- Síntomas comunes:
- Fiebre
- Faringitis dolorosa (a veces muy intensa)
- Adenopatías cervicales y occipitales
- Fatiga marcada, que puede persistir semanas o meses
- Esplenomegalia y hepatomegalia en algunos casos
- Otros hallazgos: erupción cutánea tras administración de ciertos antibióticos (p. ej., amoxicilina), ictericia leve ocasionalmente.
Diagnóstico
- Valoración clínica basada en el triángulo: fiebre, faringitis y adenopatías cervicales con fatiga.
- Pruebas de laboratorio:
- Recuento sanguíneo: linfocitos atípicos en la prueba hemática.
- Prueba de heterófilos (Monospot) puede ser útil en adultos y adolescentes.
- Serología específica para anticuerpos frente a EBV (IgM e IgG) para confirmar infección aguda o pasada.
- En casos atípicos o complicados se realizan pruebas adicionales según la presentación clínica.
Tratamiento
- No existe un tratamiento antiviral específico de uso rutinario para la mononucleosis causada por EBV; el manejo es principalmente de soporte.
- Medidas habituales:
- Reposo y reducción de la actividad física durante la fase aguda.
- Control de la fiebre y el dolor con antipiréticos/analgésicos (por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno, según indicación médica).
- Hidratación y cuidados locales de la garganta (gárgaras, humidificación).
- Corticosteroides: se reservan para complicaciones específicas (obstrucción de vía aérea por hipertrofia amigdalina grave, hemólisis autoinmune severa, entre otras) y deben emplearse bajo indicación médica.
- Evitar antibióticos innecesarios: algunos antibióticos (p. ej., ampicilina/amoxicilina) pueden causar erupción cutánea en pacientes con mononucleosis.
- Reposo deportivo: se debe evitar el deporte de contacto mientras exista esplenomegalia por el riesgo de rotura esplénica.
Complicaciones
- Riesgo de rotura esplénica (poco frecuente pero grave).
- Obstrucción de la vía aérea por hipetrofia amigdalina o adenopatías masivas.
- Complicaciones hematológicas (p. ej., anemia hemolítica) y neurológicas (encefalitis, síndrome de Guillain‑Barré) en casos raros.
- Formas crónicas o reactivaciones en sujetos inmunodeprimidos; la enfermedad crónica activa por EBV es infrecuente pero reconocida.
Prevención
- No existe actualmente una vacuna comercialmente disponible para prevenir la infección por EBV.
- Medidas prácticas:
- Evitar el intercambio de saliva (besos, compartir utensilios o bebidas) con personas infectadas durante la fase aguda.
- Higiene respiratoria y de manos en entornos de contacto cercano.
Pronóstico y epidemiología
- El pronóstico suele ser favorable: la mayoría de los pacientes se recupera por completo en semanas o pocos meses; sin embargo, la fatiga puede persistir más tiempo en algunos individuos.
- Distribución: la infección por EBV es muy común a nivel mundial. Las infecciones primarias en la infancia suelen ser oligosintomáticas o asintomáticas, mientras que en adolescentes y adultos jóvenes es más frecuente la presentación típica de mononucleosis.
En resumen, la fiebre glandular es una infección vírica causada con frecuencia por el virus de Epstein-Barr. Se transmite principalmente por contacto de la saliva —por ejemplo mediante besos o exposición a gotas de saliva— y su manejo es mayoritariamente de soporte, con buena recuperación en la mayoría de los casos.