Los juegos preliminares son el nombre de una serie de cosas que la gente hace antes de tener sexo. Estas cosas no tienen por qué estar directamente relacionadas con el sexo. Más bien, se hacen para excitar sexualmente a las personas, para que se deseen más. No todos estos actos son físicos, algunos también pueden ser psicológicos. Los juegos preliminares suelen consistir en besarse, tocarse, abrazarse y estimular las zonas erógenas del otro.

Los juegos preliminares tienen una función bien definida: reducen las inhibiciones y hacen que las personas se sientan más a gusto.

Los juegos preliminares se mencionan en obras históricas. La antigua obra india Kama Sutra menciona diferentes tipos de abrazos, besos y marcas con uñas y dientes. También menciona actividades BDSM como las bofetadas y los gemidos como "juego".

Según la edad, la religión y la política, lo que la gente hace como juego previo puede ser muy diferente. Mucha gente cree que las mujeres exigen más juegos preliminares y necesitan más tiempo para excitarse. Sin embargo, recientes investigaciones científicas demuestran que esto es falso. Científicos del Centro de Salud de la Universidad McGill de Montreal (Canadá) utilizaron el método de las imágenes térmicas para registrar el cambio de temperatura de referencia en la zona genital como definición del tiempo necesario para la excitación sexual. Los investigadores estudiaron el tiempo que necesita un individuo para alcanzar el pico de excitación sexual y concluyeron que, por término medio, las mujeres y los hombres emplean casi el mismo tiempo para la excitación sexual: unos 10 minutos.

Tipos de juegos preliminares

  • Físicos: besos, caricias, masajes eróticos, estimulación manual, sexo oral, masturbación mutua, juegos con la ropa (desnudarse lentamente) y el uso de juguetes sexuales.
  • Psicológicos o emocionales: palabras eróticas, fantasías compartidas, miradas intensas, halagos, expresar deseos y necesidades, y crear un ambiente íntimo.
  • Digitales o a distancia: sexting, llamadas íntimas, fotos o vídeos consensuados cuando la pareja está separada.
  • Juegos de poder y BDSM: azotes leves, ataduras suaves, juegos de rol, siempre basados en el consentimiento informado, señales de seguridad y límites claros.
  • No coitales: actividades sexuales que no terminan necesariamente en penetración; pueden ser el objetivo principal del encuentro.

Beneficios

  • Físicos: aumentan la lubricación natural, la circulación genital y la sensibilidad; facilitan la respuesta sexual y pueden mejorar la calidad del orgasmo.
  • Psicológicos y emocionales: fomentan la intimidad, la confianza y la comunicación entre las parejas; reducen la ansiedad por el rendimiento y ayudan a sincronizar deseos y expectativas.
  • Prácticos: permiten descubrir preferencias y límites del otro, hacer ajustes (posiciones, ritmos, uso de lubricante) y reducir molestias o dolor durante el acto sexual.

Duración y variabilidad

La duración de los juegos preliminares varía mucho según la pareja, el contexto, la edad, el estado de salud, medicamentos y factores culturales. El estudio de la Universidad McGill mencionado en el texto original encontró un promedio cercano a los 10 minutos para alcanzar el pico de excitación, pero ese número es orientativo: algunas personas requieren menos tiempo y otras mucho más.

En la práctica, lo importante no es alcanzar un tiempo estándar, sino ajustarse a las señales de excitación del propio cuerpo y de la pareja. Para algunas relaciones, los juegos preliminares pueden ser cortos y prácticos; para otras, constituyen la mayor parte del encuentro sexual.

Consejos prácticos y consideraciones

  • Comunicación: preguntar y compartir preferencias evita malentendidos. No des por hecho lo que le gusta a la otra persona.
  • Consentimiento: todo acto sexual debe ser consensuado. En contextos como el BDSM, establecer palabras o señales de seguridad es esencial.
  • Atención a las señales no verbales: el lenguaje corporal, los sonidos y las respuestas físicas indican si algo es placentero o incómodo.
  • Respeto de límites: respetar los límites y dejar espacio para detenerse o cambiar de actividad en cualquier momento.
  • Salud sexual: recordar que algunas prácticas (por ejemplo, el sexo oral sin protección) conllevan riesgos de transmisión de infecciones; usar barreras cuando sea necesario y realizar controles médicos regulares.
  • Adaptaciones: personas con dolor crónico, menopausia, disfunciones sexuales o movilidad reducida pueden necesitar más tiempo, posiciones adaptadas, lubricantes o ayuda profesional.
  • Variedad y creatividad: alternar actividades, incorporar caricias no genitosexual (cuello, orejas, espalda), música, luz tenue o masajes puede intensificar la experiencia.
  • No hay roles rígidos: evitar suposiciones de género sobre quién "debe" iniciar o dedicar más tiempo a los juegos preliminares; lo ideal es que sean mutuamente satisfactorios.

En resumen, los juegos preliminares son una parte flexible y valiosa de la vida sexual. Más que cumplir un tiempo determinado, su éxito depende de la comunicación, el respeto y la adaptación a las necesidades de quienes participan. Cuando se practican con consentimiento y cuidado, aumentan el placer y fortalecen la conexión entre las personas.