La Ley de Constitución de 1791 es una ley promulgada por el Parlamento británico bajo el mando del rey Jorge III en respuesta a las demandas de los Leales del Imperio Unido que pedían una representación elegida. Dividió la colonia británica llamada Provincia de Quebec en dos provincias separadas. La provincia del Alto Canadá, desde entonces llamada Ontario, y la provincia del Bajo Canadá, desde entonces llamada Quebec. A cada una de ellas se le asignaron representantes elegidos para hacer saber al gobierno lo que querían, pero que no tenían ningún poder real.