Charles J. Guiteau: el asesino de James A. Garfield (1841–1882)

Biografía y crimen de Charles J. Guiteau: del predicador convertido en asesino de James A. Garfield; motivos, juicio y ejecución (1841–1882).

Autor: Leandro Alegsa

Charles Julius Guiteau (8 de septiembre de 1841 - 30 de junio de 1882) fue el hombre que asesinó al vigésimo presidente de los Estados Unidos, James A. Garfield. Guiteau disparó a Garfield dos veces por la espalda porque pensaba que Dios le había ordenado matar al presidente. Guiteau disparó a Garfield después de estar enfadado con él por no haber recibido el crédito por la victoria de Garfield en 1880, después de que escribiera un discurso sobre Garfield pero nunca lo pronunciara.

Primeros años y carrera

Guiteau nació en Freeport, Illinois. A lo largo de su vida intentó diversas profesiones: fue predicador, escritor y abogado. Era una persona de carácter errático y ambiciones grandiosas; según cuentan los historiadores, buscó reconocimiento social y puestos públicos sin éxito constante. Escribió panfletos, poemas y obras menores, y afirmó en varias ocasiones haber realizado servicios importantes para la campaña republicana de 1880, aunque su aportación real fue mínima.

Motivación y creencias

Guiteau desarrolló creencias delirantes y una fuerte sensación de derecho a recompensas políticas. Convencido de que su breve apoyo escrito había ayudado a la elección de Garfield, exigió cargos públicos y favores. Al no obtenerlos, se volvió rencoroso. En su discurso íntimo y ante el tribunal más tarde, expresó ideas de que Dios lo había elegido para una misión especial, lo que hoy se interpreta como un cuadro de trastorno mental con episodios de grandiosidad y delirio.

El atentado contra James A. Garfield

El 2 de julio de 1881, en la estación del ferrocarril Baltimore and Potomac en Washington, D.C., Guiteau se acercó al presidente y le disparó dos veces con un revólver calibre .44 conocido como "British Bulldog". Las balas hirieron a Garfield: una le alcanzó el brazo y otra quedó alojada en su torso. Aunque no murió en el acto, el presidente sufrió una larga agonía marcada por infecciones y malas prácticas médicas de la época. Durante ese período, inventos como el detector de metales de Alexander Graham Bell fueron probados sin éxito para localizar la bala. Garfield falleció semanas después, el 19 de septiembre de 1881, a consecuencia de las complicaciones de las heridas.

Arresto, juicio y ejecución

Guiteau fue detenido inmediatamente en la estación y no intentó negar su autoría; en ocasiones declaró que era un instrumento de la voluntad divina. Fue juzgado por asesinato y su defensa alegó en el juicio que padecía demencia. El proceso, muy publicitado, mostró el comportamiento excéntrico del acusado y generó un debate sobre la responsabilidad penal y la cordura. A pesar de las alegaciones de locura, Guiteau fue declarado culpable en un tribunal y condenado a muerte. Fue ejecutado en la horca en Washington, D.C. el 30 de junio de 1882.

Consecuencias e impacto

El asesinato de Garfield tuvo repercusiones importantes: puso de manifiesto la vulnerabilidad del presidente y avivó el debate sobre las prácticas de medicina y antisepsia; también impulsó reformas en el sistema de nombramientos políticos —en particular, contribuyó al impulso posterior a favor del servicio civil y la meritocracia— y provocó cambios en la seguridad presidencial. La figura de Guiteau sigue siendo estudiada como ejemplo de cómo la frustración personal, las ideas delirantes y el fanatismo pueden converger en un acto violento de gran trascendencia histórica.



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