Gita Sahgal (nacida en 1956/1957) es una escritora y activista especializada en temas de feminismo y fundamentalismo. Fue directora de la unidad de género de Amnistía Internacional entre 2003 y 2010, cargo desde el que coordinó políticas y campañas sobre derechos de las mujeres, violencia basada en el género y derechos sexuales y reproductivos.

Sahgal nació en Bombay, India, en una familia vinculada a la vida cultural e intelectual: su madre es la escritora Nayantara Sahgal. Fue criada como hindú. En 1972 se trasladó a Londres, donde estudió en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de la Universidad de Londres. En 1977 regresó a la India y en 1983 volvió a residir en el Reino Unido.

A lo largo de su carrera ha combinado la investigación y la escritura con la acción política y el activismo. Ha publicado artículos y ensayos sobre la intersección entre el feminismo, los derechos humanos y las diferentes formas de fundamentalismo religioso, y ha participado en foros, conferencias y debates públicos sobre estas materias. Su trabajo pone énfasis en la protección de los derechos de las mujeres dentro de marcos multiculturales y en la importancia de mantener el enfoque de derechos humanos frente a planteamientos que puedan normalizar la opresión por motivos religiosos o políticos.

Durante su etapa en Amnistía Internacional, Sahgal trabajó en la elaboración de estrategias para integrar la perspectiva de género en los informes y campañas de la organización, impulsando la visibilidad de cuestiones como la violencia sexual en conflictos, la discriminación estructural y la necesidad de políticas sensibles al género. Su labor incluyó coordinación con redes internacionales, formación y contribución a documentos de políticas internas.

En 2010 se vio envuelta en una controversia pública relacionada con la relación de Amnistía Internacional con determinados activistas musulmanes. Sahgal criticó la decisión de la organización de colaborar públicamente con algunas figuras que ella consideraba problemáticas desde la perspectiva de los derechos de las mujeres —un ejemplo muy debatido en la opinión pública fue la figura de Moazzam Begg— y puso en cuestión cómo se equilibraban la defensa de los derechos civiles y la atención a las denuncias de violencia de género. La disputa terminó con la salida de Sahgal de Amnistía Internacional, hecho que generó amplio debate sobre prioridades y alianzas en el movimiento por los derechos humanos.

Tras su salida, Sahgal ha continuado participando en debates sobre feminismo, secularismo, libertad de expresión y la lucha contra todas las formas de fundamentalismo religioso. Su trayectoria es valorada por quienes ven en ella una voz crítica que busca articular la defensa de los derechos de las mujeres con una firme oposición a cualquier forma de opresión legitimada en nombre de la religión o de la comunidad.

Su legado profesional se centra en la insistencia en que las organizaciones de derechos humanos mantengan una perspectiva de género coherente y en la denuncia de prácticas y alianzas que, en su opinión, pueden poner en riesgo los derechos de las mujeres y la igualdad.