Suharto: Biografía y régimen del presidente de Indonesia (1967–1998)
Biografía y análisis del régimen de Suharto (1967–1998): su ascenso militar, políticas, autoritarismo, desarrollo económico y legado polémico en Indonesia.
Suharto (20 de febrero de 1921 - 27 de enero de 2008) fue un líder militar y político indonesio. Fue oficial del ejército indonesio y es más conocido como el segundo Presidente de Indonesia, cargo que ocupó durante mucho tiempo, de 1967 a 1998. Su gobierno, conocido como el «Nuevo Orden» (Orde Baru), transformó la política y la economía del país, pero también estuvo marcado por la represión política, violaciones de derechos humanos y corrupción generalizada.
Origen y carrera militar
Nacido en una familia modesta en la región de Kemusuk, cerca de Yogyakarta, Suharto se incorporó al movimiento de resistencia contra la ocupación japonesa y más tarde participó en la lucha por la independencia de Indonesia frente a los Países Bajos. Se formó y ascendió en las filas del ejército, donde se le reconoció por su disciplina y capacidad organizativa. Durante las décadas de 1950 y 1960 consolidó su posición en la cúpula militar.
Ascenso al poder
El ascenso de Suharto al poder se produjo en el contexto de la inestabilidad política y los enfrentamientos ideológicos de mediados de los años 1960. Tras el fallido intento de golpe de Estado de 1965, atribuida por sus seguidores al Partido Comunista de Indonesia (PKI), Suharto lideró operaciones militares y políticas que eliminaron la influencia comunista y debilitaron al presidente Sukarno. En 1967 la Asamblea Nacional lo designó como presidente de facto y, en 1968, lo confirmó como presidente en funciones, iniciando formalmente su larga presidencia.
El régimen del Nuevo Orden
El gobierno de Suharto se caracterizó por:
- Estabilidad autoritaria: Aunque restableció el orden y la autoridad central, lo hizo mediante el control militar y restricciones a las libertades políticas y a los partidos opositores.
- Anticomunismo: La eliminación del PKI y la represión de sus supuestos simpatizantes fueron ejes centrales de su legitimación.
- Alianzas con Occidente: Buscó apoyo económico y político de países occidentales y organismos internacionales, que valoraron la estabilidad y el crecimiento económico por encima de las prácticas autoritarias.
Política económica y desarrollo
Bajo Suharto Indonesia experimentó importantes cambios económicos. El régimen implementó políticas de estabilización macroeconómica, atrajo inversión extranjera y promovió proyectos de infraestructura y desarrollo agrícola. Estas políticas contribuyeron a un crecimiento sostenido durante gran parte de las décadas de 1970 y 1980, mejorando indicadores como el PIB per cápita y reduciendo la pobreza relativa en ciertos periodos.
No obstante, ese crecimiento también dependió en buena medida de los ingresos petroleros (especialmente en los años 70) y de políticas de liberalización selectiva que beneficiaron a conglomerados afines al poder.
Represión y derechos humanos
El legado de Suharto incluye episodios graves de violaciones de derechos humanos:
- Las purgas anticomunistas de 1965–1966, que implicaron la detención, ejecución y desaparición de miles o posiblemente cientos de miles de personas etiquetadas como comunistas o simpatizantes.
- La invasión y ocupación de Timor Oriental en 1975, que resultó en un conflicto prolongado y en la muerte de un número significativo de civiles por la violencia y las condiciones derivadas de la ocupación.
- Restricciones a la libertad de prensa, de asociación y de expresión durante décadas, junto con detenciones políticas y tortura en algunos casos.
Corrupción y nepotismo
El régimen estuvo marcado por una extensa corrupción institucionalizada. Familias cercanas al poder, incluidos miembros de la familia Suharto, controlaron sectores clave de la economía a través de concesiones, monopolios y empresas privadas con fuertes conexiones políticas. A lo largo de su mandato se acumularon acusaciones de enriquecimiento ilícito y apropiación de recursos públicos.
Crisis y caída
La crisis financiera asiática de 1997–1998 tuvo efectos devastadores en la economía indonesia: devaluación de la moneda, colapso bancario y aumento rápido de la pobreza y el desempleo. Las medidas económicas y la percepción de corrupción generalizada del régimen provocaron protestas masivas en varias ciudades, lideradas por estudiantes, sindicatos y sectores urbanos. En mayo de 1998, tras semanas de manifestaciones y disturbios, Suharto renunció al cargo, poniendo fin a más de tres décadas de gobierno.
Vida posterior y muerte
Tras su renuncia, Suharto vivió retirado y bajo cierta protección estatal. Enfrentó diversas investigaciones y demandas relacionadas con corrupción y derechos humanos, pero las acciones legales completas se vieron limitadas por su estado de salud y por complicadas consideraciones políticas. Falleció el 27 de enero de 2008 a los 86 años.
Legado
El legado de Suharto es complejo y controvertido. Por un lado, muchos destacan la modernización económica y la estabilidad que logró en varias décadas; por otro, su gobierno dejó una herencia de autoritarismo, violaciones de derechos humanos y corrupción que han marcado la política y la sociedad indonesia posteriores. La transición democrática que siguió a su salida ha buscado reformar instituciones y enfrentar algunos de los problemas estructurales heredados del Nuevo Orden, aunque debates sobre memoria, justicia y reparto de poder continúan presentes en Indonesia.
En resumen, Suharto fue una figura central en la historia contemporánea de Indonesia: líder que transformó al país pero cuya larga permanencia en el poder se acompañó de graves costos políticos y sociales.
Poder político
En la madrugada del 1 de octubre de 1965, un grupo de soldados que decían estar apoyados por el Partido Comunista Indonesio mataron a seis generales del ejército y a un ayudante porque pensaban que era el séptimo. Muchos amigos y partidarios de Suharto afirmaron que eran miembros del propio partido comunista. El pueblo de Indonesia comenzó entonces a matar a cualquiera que considerara comunista. Las estimaciones oscilan entre los trescientos mil muertos y los tres millones.[] Suharto tomó entonces el poder de su predecesor, el primer presidente de Indonesia, Sukarno. Para ello, utilizó algo de fuerza, pero también realizó algunas maniobras políticas. En ese momento, había inestabilidad y disturbios dentro y fuera de Indonesia. Esto le ayudó a llegar al poder. Tardó tres décadas en cambiar el régimen para que funcionara de forma militarista, con un gobierno central fuerte. Su movimiento fue conocido como "Orde Baru". Como adoptó una posición anticomunista que podía defender, varios gobiernos occidentales le apoyaron tanto en materia económica como política. Esto ocurrió durante una época que se conoce como Guerra Fría. Durante la mayor parte de sus tres décadas de gobierno, Indonesia experimentó un importante crecimiento económico y una gran industrialización. Sin embargo, su gobierno dio lugar a purgas políticas y a la muerte de cerca de medio millón de presuntos comunistas indonesios; muchos de ellos chinos-indonesios. También promulgó algunas leyes contra los partidos comunistas y la etnia china.
Las prácticas autoritarias y cada vez más corruptas de su administración del Nuevo Orden provocaron un gran descontento en la década de 1990. La autoridad casi incuestionable de Suharto sobre los asuntos indonesios decayó drásticamente cuando la crisis financiera asiática redujo el nivel de vida de los indonesios. Los militares y otras instituciones dejaron de apoyarle. A principios de la década de 1990 se produjeron algunos problemas en el interior del país. Suharto se fue aislando cada vez más, en el plano político. Tras las manifestaciones masivas de 1998, Suharto se vio obligado a dimitir. Suharto había sido la cara de Indonesia durante más de 30 años. Tras retirarse, vivió recluido. Hubo gente que quiso juzgarlo por genocidio. Sin embargo, esto fracasó porque tenía muy mala salud. Su legado sigue siendo muy discutido y contestado tanto en Indonesia como en el extranjero.
Como muchos javaneses, Suharto sólo tiene un nombre. En contextos en los que se habla de su religión, a veces se le llama Haji o el-Haj Mohammed Suharto, pero este título islámico no forma parte de su nombre formal ni se utiliza generalmente. La grafía "Suharto" es oficial en Indonesia desde 1947, pero la grafía más antigua, Soeharto, se sigue utilizando con frecuencia.
Muerte
Suharto ingresó en el hospital el 4 de enero; el 23 de enero, la salud de Suharto empeoró aún más, ya que una infección por sepsis se extendió por su cuerpo. Su familia consintió en que se le retiraran las máquinas de soporte vital si su estado no mejoraba y murió el 27 de enero a las 13:09 horas. Falleció en el Hospital Pertamina de Yakarta, Indonesia, a causa de una insuficiencia cardíaca congestiva. Se le retiró el soporte vital. Fue enterrado en un mausoleo familiar cerca de la ciudad de Solo.
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