Edward Scott Pruitt (nacido el 9 de mayo de 1968) es un abogado y político republicano estadounidense del estado de Oklahoma. Scott fue el decimocuarto administrador de la Agencia de Protección Ambiental desde el 17 de febrero de 2017 hasta su dimisión el 6 de julio de 2018. Durante su paso por la agencia impulsó una agenda orientada a reducir regulaciones federales y a delegar más autoridad regulatoria a los estados, en consonancia con su visión de “cooperative federalism”.
Fue fiscal general de Oklahoma desde 2011 hasta 2017. Como fiscal general encabezó demandas y coaliciones de estados contra diversas normas de la EPA —incluidas acciones judiciales contra el Clean Power Plan y otras políticas federales sobre emisiones— defendiendo una interpretación más restrictiva del alcance regulatorio federal sobre la energía y la industria. Pruitt fue senador estatal, representando a los condados de Tulsa y Wagoner desde 1998 hasta 2006.
El 7 de diciembre de 2016, el presidente electo Donald Trump seleccionó a Pruitt para ser su candidato como próximo administrador de la Agencia de Protección Medioambiental. El 17 de febrero de 2017, el Senado confirmó la nominación de Pruitt, por una votación de 52 a 46. Durante su breve mandato la EPA inició revisiones y retiradas de varias normativas de la administración anterior, promovió la eliminación de barreras a la extracción de combustibles fósiles y revisó normas sobre emisiones de metano y sobre aguas nacionales.
Políticas y acciones destacadas
- Impulsó la revocación o revisión de normas promulgadas en la administración anterior, entre ellas las relativas al Clean Power Plan y a la definición de las aguas objeto de regulación federal (Waters of the United States).
- Promovió una mayor flexibilidad regulatoria y la devolución de competencias a los estados, argumentando motivos económicos y legales para reducir cargas normativas.
- Nombró funcionarios con experiencia en la industria energética y buscó cambios en la aplicación y en la orientación de la agencia hacia una menor intervención regulatoria.
- Durante su gestión la EPA inició revisiones de estándares de emisiones para vehículos y otras políticas clave relacionadas con la calidad del aire.
Controversias y dimisión
El mandato de Pruitt estuvo marcado por numerosas polémicas y cuestionamientos éticos que atrajeron investigaciones del inspector general de la EPA, comités del Congreso y medios de comunicación. Entre los asuntos investigados estuvieron sus gastos en viajes, el uso de detalles de seguridad, la contratación y destitución de personal, así como relaciones y transacciones con interesados y grupos de presión. Estas investigaciones, la presión pública y política y la pérdida de apoyos en el Congreso contribuyeron a que anunciara su renuncia, presentando su dimisión el 6 de julio de 2018.
Tras su salida, Andrew Wheeler asumió como administrador interino y posteriormente fue nominado y confirmado como administrador permanente de la EPA.
Posición sobre el cambio climático
Sus críticos, como el senador Bernie Sanders, lo calificaron de negacionista del cambio climático; no obstante, Pruitt declaró en varias ocasiones que el clima está cambiando y que la actividad humana contribuye al fenómeno, aunque ha cuestionado la certeza y alcance de algunas estimaciones científicas y ha rechazado que las regulaciones propuestas bajo esa premisa fueran la mejor respuesta. Esta postura lo situó en el centro del debate sobre la respuesta política y regulatoria al cambio climático.
Primeros años, educación y vida personal
Pruitt obtuvo formación universitaria en la costa este y posteriormente el título de abogado; antes de ocupar cargos públicos trabajó en la práctica privada y asesoría legal. Estuvo casado y ha mantenido una vida familiar relativamente reservada en comparación con su perfil público. A lo largo de su carrera ha mantenido estrechos lazos con sectores conservadores y con intereses vinculados a la energía y la industria en su estado natal.
Legado y evaluación
El legado de Scott Pruitt en la EPA es objeto de debate: sus partidarios valoran su esfuerzo por limitar lo que consideraban regulaciones excesivas y por devolver potestades a los estados; sus detractores critican la cercanía con la industria regulada, las prácticas éticas cuestionables y las reducciones en la acción reguladora en materia ambiental y de salud pública. Su paso por la agencia marcó un giro claro en la política ambiental federal durante la administración que lo designó.