Felipe IV (español: Felipe IV, portugués: Filipe III; 8 de abril de 1605 - 17 de septiembre de 1665) fue rey de España entre 1621 y 1665. También fue soberano de los Países Bajos españoles y rey de Portugal hasta 1640.
Su hija fue María Teresa de Austria, esposa de Luis XIV. Todos sus hijos, excepto tres, murieron en la infancia.
Origen y primeros años
Felipe IV nació el 8 de abril de 1605, hijo del rey Felipe III y de Margarita de Austria. Fue educado según los cánones de la monarquía hispánica de la época, con formación en religión, humanidades y artes militares. Desde su ascenso al trono en 1621 heredó un imperio extenso pero sometido ya a tensiones internas y externas: problemas financieros, competencia con potencias europeas y el desgaste de un modelo de administración centralizada basado en la figura del monarca y de sus favoritos.
Gobierno y sistema de validos
Durante gran parte de su reinado Felipe IV delegó la gestión política en favoritos, el más destacado fue el Conde-Duque de Olivares, Gaspar de Guzmán, quien actuó como valido y primer ministro efectivo desde los primeros años del reinado hasta su caída en 1643. Olivares impulsó una política centralizadora y la ambiciosa Unión de Armas, destinada a repartir cargas militares entre todos los territorios de la Monarquía Hispánica; la medida encontró fuerte resistencia y contribuyó a aumentar el descontento en regiones como Cataluña y Portugal.
Política exterior y guerras
El reinado de Felipe IV estuvo marcado por conflictos casi continuos en Europa y en los territorios de ultramar. España participó activamente en la fase final de la Guerra de los Treinta Años (1618–1648), enfrentándose a Francia y a una coalición de fuerzas europeas. Los resultados fueron mixtos y, a partir de la década de 1640, la prolongación de las campañas agotó las arcas reales.
- Países Bajos: La lucha contra las Provincias Unidas continuó hasta que, con la Paz de Westfalia (1648) y tratados posteriores, la independencia de facto de los Países Bajos quedó consolidada y la hegemonía española en Europa comenzó a debilitarse.
- Francia: Las guerras con Francia culminaron en el Tratado de los Pirineos (1659), por el que España cedió territorios en la frontera noreste y selló el matrimonio de la infanta María Teresa con Luis XIV, un acuerdo con dimensiones políticas y dinásticas.
- Portugal: En 1640 estalló la sublevación portuguesa que condujo a la restauración de la independencia bajo la Casa de Braganza; Felipe IV dejó de ser rey efectivo de Portugal, y la pérdida se confirmó progresivamente durante la década siguiente.
- Cataluña: La Guerra de los Segadores (1640–1652) fue otra revuelta grave contra la política fiscal y militar centralizadora; aunque Cataluña fue reincorporada al dominio real en 1652, el conflicto debilitó la autoridad de la Corona y facilitó la intervención francesa en la región.
Situación económica y social
El siglo XVII fue un periodo de crisis estructural para la Monarquía Hispánica: inflación sostenida, descenso de la productividad agrícola en algunos territorios, dependencia de las remesas de plata americanas y una administración que acumuló numerosas deudas. La Corona decretó suspensiones de pagos y enfrentó frecuentes dificultades para financiar los ejércitos, lo que agravó la pérdida de influencia y el malestar social en diversos reinos de la monarquía.
Cultura y mecenazgo
Felipe IV fue un notable mecenas de las artes en la llamada Época del Siglo de Oro español. Bajo su protección florecieron las artes plásticas y el teatro. Entre los nombres asociados a su corte destacan:
- Diego Velázquez, pintor de cámara del rey, autor de obras emblemáticas como Las meninas (1656), que reflejan el ambiente de la corte y la innovadora concepción pictórica de Velázquez.
- Dramaturgos y poetas como Pedro Calderón de la Barca y otros autores que mantuvieron activa la vida literaria y teatral.
Vida personal y sucesión
Felipe IV contrajo matrimonio con Isabel de Borbón en 1615; de esta unión nacieron varios hijos, entre ellos el príncipe Baltasar Carlos (Baltasar Carlos), heredero que murió prematuramente en 1646, y María Teresa de Austria (nacida en 1638), quien se casó con Luis XIV en 1660. Tras la muerte de Isabel (1644), Felipe se casó en segundas nupcias con Mariana de Austria en 1649, su sobrina, de cuyo matrimonio nacería el futuro Carlos II en 1661.
La elevada mortalidad infantil en la familia real y las múltiples pérdidas de herederos directos condicionaron la línea sucesoria y, finalmente, la corona pasó a su hijo Carlos II, que era menor de edad al morir Felipe IV; por ello la regencia recayó en la reina Mariana.
Últimos años y legado
En los últimos años de su reinado la autoridad real se vio disminuida por las consecuencias de las guerras, la crisis económica y las intrigas palaciegas tras la caída de Olivares. Aun así, Felipe IV dejó un legado cultural importante y el recuerdo de una corte viva en las artes. Falleció el 17 de septiembre de 1665 en Madrid. Su reinado suele considerarse un punto de inflexión: aunque España conservaba un vasto imperio, ya se percibían con claridad los síntomas de declive relativo frente a potencias emergentes como Francia y las Provincias Unidas.
Valoración histórica
La figura de Felipe IV suscita interpretaciones complejas: por un lado, se le reconoce como protector de las artes y conductor de una corte culturalmente brillante; por otro, su reinado coincide con la pérdida progresiva de poder militar y diplomático de España en Europa, resultado de decisiones políticas, problemas financieros y largos conflictos internacionales. La dependencia de validos y la dificultad para implantar reformas efectivas explican en parte los límites del gobierno durante su larga estancia en el trono.