María Antonia de España (María Antonia Fernanda; 17 de noviembre de 1729 - 19 de septiembre de 1785) fue una infanta de España e hija menor de Felipe V de España y de Isabel de Farnesio. Fue la esposa de Víctor Amadeo III de Cerdeña, con quien se casó en 1750. Fue la madre de los tres últimos reyes principales de Cerdeña. En Italia se la conoce como Maria Antonietta, pero a veces se la conoce incorrectamente como Maria Ferdinanda. Su nombre era Maria Antonia Fernanda. Se casó oficialmente con el futuro Víctor Amadeo III el 31 de mayo de 1750. La pareja fue muy feliz y tuvo 12 hijos.
Biografía y contexto
Nacida en 1729, María Antonia pertenecía a la dinastía borbónica española y creció en la corte de su padre, el primer rey Borbón de España. Su madre, Isabel de Farnesio, procedía de la importante familia italiana de los Farnesio, lo que reforzó los vínculos culturales y políticos entre España e Italia en la educación y el entorno de la infanta.
Matrimonio y descendencia
El matrimonio con Víctor Amadeo —entonces príncipe de Piamonte y futuro rey de Cerdeña— fue una alianza dinástica con importantes repercusiones diplomáticas y dinásticas en la Europa del siglo XVIII. La boda formal tuvo lugar el 31 de mayo de 1750. De esa unión nacieron doce hijos; entre ellos se cuentan figuras muy relevantes para la historia del Reino de Cerdeña y de Europa:
- Carlos Manuel IV (Carlo Emanuele IV), quien reinaría como rey de Cerdeña.
- Víctor Manuel I (Vittorio Emanuele I), también futuro rey de Cerdeña.
- Carlos Félix (Carlo Felice), otro de sus hijos que llegaría a ocupar el trono.
- María Giuseppina, que contrajo matrimonio con el conde de Provenza, futuro Luis XVIII de Francia, reforzando así los lazos entre las casas reales de Europa.
Papel como reina consorte
Cuando Víctor Amadeo subió al trono en 1773 tras la muerte de su hermano, María Antonia se convirtió en reina consorte de Cerdeña. Durante su tiempo como reina (1773–1785) desempeñó una función representativa en la corte de Cerdeña, mantuvo estrechas relaciones con la familia borbónica española y contribuyó a la vida social y religiosa del reino. Era conocida por su piedad, su dedicación a la familia y su apoyo a obras de caridad; asimismo, su presencia ayudó a consolidar la influencia hispánica en la corte sabauda.
Fallecimiento y legado
María Antonia falleció el 19 de septiembre de 1785. Fue enterrada en la Basílica de Superga, el panteón real de la casa de Saboya, cerca de Turín. Su descendencia marcó la continuidad dinástica en el Reino de Cerdeña durante las décadas siguientes y, a través de matrimonios como el de su hija María Giuseppina, su familia quedó vinculada a las principales casas reales europeas.
Valoración histórica
Aunque su papel político directo fue limitado en comparación con monarcas soberanos, María Antonia desempeñó la función clásica de las princesas borbónicas de su época: actuar como nexo dinástico entre reinos, aportar estabilidad familiar y servir de pilar en la corte. Su vida y su progenie tuvieron un impacto duradero en la monarquía de Cerdeña y en las relaciones entre las casas reales de España, Saboya y Francia.