Dame Margot Fonteyn DBE (nacida como Peggy Hookham, Reigate, Surrey, 18 de mayo de 1919 - Ciudad de Panamá, 21 de febrero de 1991) fue una bailarina inglesa y una de las figuras más influyentes del ballet clásico del siglo XX. Está considerada como una de las mejores bailarinas de ballet clásico de todos los tiempos por su técnica, musicalidad y capacidad dramática.

Formación y primeros años

Desde muy joven mostró interés por la danza y se formó en diversas escuelas hasta incorporarse al grupo que dirigía Ninette de Valois, fundadora del Sadler’s Wells Ballet, que con el tiempo se convertiría en el Royal Ballet. Su talento y disciplina le permitieron ascender rápidamente hasta convertirse en una de las principales bailarinas de la compañía, interpretando papeles protagonistas en los grandes clásicos del repertorio.

Carrera en el Royal Ballet y reconocimientos

Pasó toda su carrera como bailarina del Royal Ballet, y finalmente fue nombrada Prima Ballerina Assoluta de la compañía por la Reina Isabel II. Este es un honor que rara vez se concede a un bailarín y reconoce una carrera de extraordinaria excelencia artística. Actualmente, el rango más alto en el Royal Ballet es el de bailarina principal. El nombramiento de Fonteyn como Dama Comandante del Imperio Británico es el equivalente femenino a un título de caballero y subraya su importancia cultural en el Reino Unido.

Repertorio y estilo

Fonteyn destacó en papeles centrales del repertorio clásico: Giselle, La bella durmiente, El lago de los cisnes y otras obras que exigen control técnico, elegancia y una gran capacidad expresiva. Su baile se caracterizaba por una línea pura, una musicalidad precisa y una particular facilidad para la actuación dramática, cualidades que la convirtieron en modelo para generaciones posteriores de bailarinas.

La asociación con Rudolf Nureyev

Se esperaba que su carrera terminara alrededor de 1960, pero experimentó un verdadero resurgir gracias a su asociación con un bailarín ruso que había escapado de la Unión Soviética: Rudolph Nureyev. A pesar de ser 19 años más joven que ella, la pareja floreció sobre el escenario y fue llamada «la pareja más famosa de la historia del ballet».p188 La química artística entre ambos, su energía y la mezcla de técnica y emoción atrajeron a audiencias de todo el mundo y prolongaron la carrera de Fonteyn durante décadas.

Vida personal y dificultades

En 1955 se casó con el político panameño Roberto Arias. Diez años después, en la década de 1960, él fue víctima de un atentado del que sobrevivió; a raíz de ello, Fonteyn dedicó gran parte de su tiempo y recursos a cuidarlo. Para sufragar los costes de la atención y el tratamiento, ella continuó actuando durante muchos años más, incluso cuando muchos consideraban que ya había superado la edad habitual para una bailarina de su nivel.

Últimos años y legado

Fonteyn bailó hasta 1979, cuando tenía casi 60 años, una longevidad profesional poco común en el ballet. Tras su retirada continuó vinculada al mundo de la danza como mentora y figura emblemática, conservando una gran influencia en la formación de bailarines y en la difusión del repertorio clásico. Murió en Ciudad de Panamá el 21 de febrero de 1991.

Su legado perdura en grabaciones, películas y en la memoria colectiva del ballet: fue una embajadora del arte clásico británico, contribuyó a elevar el perfil internacional del Royal Ballet y dejó una huella indeleble en la historia de la danza por su técnica, su compromiso artístico y su capacidad para conmover al público.