John Barry Humphries, AO CBE (17 de febrero de 1934 – 22 de abril de 2023) fue un cómico, satírico, dadaísta, artista, autor y actor de carácter australiano. Es ampliamente recordado por haber creado e interpretado a los personajes de Dame Edna Everage —una ama de casa de Melbourne que se convierte en una "gigastar"— y Sir Les Patterson, un diplomático australiano de modales groseros y escandalosos. Además de sus trabajos como intérprete, Humphries fue guionista y productor en cine y televisión, figura destacada del teatro musical del West End londinense, escritor premiado y pintor de paisajes. Su carrera comenzó a ganar popularidad en Australia en los años 50, se consolidó en Gran Bretaña desde los 60 y alcanzó fama internacional también en Estados Unidos en décadas posteriores. Con frecuencia se le consideró uno de los humoristas más importantes surgidos después de Charlie Chaplin.

Primeros años y formación

Humphries nació en Kew, un suburbio de Melbourne, Australia. Desde joven mostró inclinación por las artes y la interpretación, combinando el trabajo escénico con la pintura y la escritura a lo largo de su vida. Empezó a actuar profesionalmente en Australia a mediados del siglo XX y, posteriormente, desarrolló gran parte de su carrera en el Reino Unido, donde explotó su talento para la sátira y el teatro en vivo.

Creación de sus personajes más famosos

Los dos personajes que definieron la carrera pública de Humphries son:

  • Dame Edna Everage: Nacida inicialmente como una parodia de la ama de casa suburbana australiana, Dame Edna evolucionó hasta convertirse en una extravagante "megastar" conocida por sus gafas de ojo de gato, peluca morada, su aguda ironía y su trato directo con el público. Sus espectáculos combinaban humor, música y una interacción mordaz con la audiencia; entre sus frases más recordadas está el saludo "Hello, possums!"
  • Sir Les Patterson: Un contrapeso deliberadamente vulgar a Dame Edna: un diplomático grosero, bebedor y políticamente incorrecto, concebido como crítica de estereotipos y conducta pública que provocaba escándalo y risa a partes iguales.

Carrera en teatro, cine, televisión y literatura

Humphries trabajó extensamente en teatro —especialmente en el West End de Londres—, en programas televisivos y en producciones cinematográficas. Sus espectáculos en vivo, a menudo construidos alrededor de sus alter egos, eran muy populares por su mezcla de sátira social, improvisación y contacto directo con el público. También publicó libros, escribió guiones y expuso su obra como pintor de paisajes. Su versatilidad le permitió moverse entre géneros: desde el vodevil y la comedia musical hasta la crítica cultural y la performance dadaísta.

Estilo e influencia

El humor de Humphries combinó la sátira aguda con el absurdo y la provocación deliberada. Utilizó el travestismo escénico como herramienta artística para cuestionar roles de género y clases sociales, y su capacidad para crear personajes complejos y queribles —a pesar de su burla— le granjeó un lugar singular en la historia del entretenimiento. Su influencia se observa en generaciones posteriores de comediantes que mezclan teatro, música y participación del público.

Vida personal y fallecimiento

Humphries llevó una vida marcada por su dedicación a las artes y por largos periodos de residencia entre Australia y el Reino Unido. Falleció el 22 de abril de 2023 a los 89 años. Su muerte fue seguida de numerosos homenajes de figuras del espectáculo y del mundo cultural, que destacaron su ingenio, originalidad y la manera en que transformó el humor satírico en una forma de arte escénico.

Premios y reconocimientos

A lo largo de su trayectoria recibió diversos galardones y distinciones que reconocieron tanto su aportación artística como su relevancia cultural. Entre ellos aparecen las condecoraciones que acompañan su nombre (AO y CBE), además de premios y homenajes en festivales y teatros donde trabajó.

Legado

John Barry Humphries dejó un legado duradero en la comedia y el teatro: creó personajes que trascendieron la sátira puntual y se convirtieron en arquetipos del humor performativo. Su capacidad para provocar, entretener y generar reflexión crítica sobre la sociedad lo consolidó como una figura clave del entretenimiento del siglo XX y comienzos del XXI.