El brote de sarampión de Samoa de 2019 comenzó en septiembre de 2019. Hasta el 13 de diciembre, había 5.080 casos confirmados de sarampión y 72 muertes, de una población samoana de 201.316 habitantes. También se han registrado 10 casos en Fiyi. Se espera que mueran 70 personas y que se infecten hasta 6.500 personas.
El 17 de noviembre se declaró el estado de emergencia, ordenando el cierre de todas las escuelas, alejando a los menores de 17 años de los actos públicos y haciendo obligatoria la vacunación.
El 2 de diciembre de 2019, el gobierno impuso un toque de queda y canceló todas las celebraciones navideñas y las reuniones públicas. Se ha ordenado a todas las familias no vacunadas que muestren una bandera roja o una tela roja delante de sus casas para advertir a los demás. Los días 5 y 6 de diciembre, el gobierno cerró todo lo que no fueran servicios públicos para trasladar a todos los funcionarios a la campaña de vacunación.
Cifras clave y perfil del brote
Casos confirmados: 5.080 (hasta el 13 de diciembre de 2019).
Defunciones: 72 (tasa de letalidad aproximada del 1,4% en los casos confirmados).
Población afectada: la mayoría de los casos se concentraron en niños y lactantes; el brote afectó de manera desproporcionada a los menores de 5 años y a personas no vacunadas o con esquema incompleto.
Causas y factores contribuyentes
El brote tuvo múltiples causas interrelacionadas:
- Baja cobertura de vacunación: la inmunidad colectiva había caído muy por debajo del umbral del 95% recomendado para el sarampión, lo que dejó a la población vulnerable.
- Suspensión del programa de vacunación: tras la muerte en 2018 de dos lactantes por un error en la administración/mezcla de vacunas, se suspendieron temporalmente las campañas nacionales de vacunación, lo que redujo aún más las coberturas.
- Desinformación y desconfianza: rumores y temores sobre la seguridad de las vacunas y la confianza dañada en el sistema sanitario contribuyeron a la reticencia vacunal.
- Condiciones socioeconómicas y acceso limitado: la geografía insular, la pobreza, la desnutrición en algunos grupos y el acceso irregular a servicios sanitarios aumentaron la vulnerabilidad a complicaciones.
Respuesta nacional e internacional
El gobierno de Samoa y organizaciones internacionales pusieron en marcha medidas de emergencia para detener la transmisión y salvar vidas:
- Estado de emergencia y medidas sociales: cierre de escuelas, cancelación de eventos públicos, toque de queda y otras restricciones para limitar contactos.
- Campañas masivas de vacunación: jornadas intensivas para vacunar a niños y jóvenes, con vacunación obligatoria decretada por las autoridades hasta contener el brote.
- Movilización de personal y recursos: reasignación de funcionarios para apoyar la campaña de vacunación y establecimiento de centros de atención y aislamiento para casos graves.
- Asistencia internacional: apoyo técnico y suministros de vacunas por parte de países y organismos como Australia, Nueva Zelanda, la OMS, UNICEF y otros socios humanitarios que enviaron vacunas, equipos y personal sanitario para apoyar la respuesta.
- Medidas de comunicación y señalización: medidas excepcionales como la identificación pública (banderas rojas) de hogares con no vacunados para alertar a la comunidad y facilitar la priorización de vacunación.
- Recomendaciones de viaje: varios países emitieron avisos sanitarios y, en algunos casos, recomendaron o exigieron la vacunación de viajeros hacia/desde Samoa.
Complicaciones y riesgos
El sarampión puede provocar complicaciones graves, especialmente en niños malnutridos o con acceso limitado a atención médica. Entre las complicaciones más frecuentes están:
- Neumonía (principal causa de muerte por sarampión).
- Encefalitis (inflamación cerebral), que puede dejar secuelas neurológicas.
- Otitis media y pérdida auditiva.
- Desnutrición agravada por la propia enfermedad.
Lecciones aprendidas y medidas preventivas a largo plazo
- Mantener alta cobertura vacunal: alcanzar y sostener al menos el 95% de cobertura con las dos dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) es esencial para prevenir rebrotes.
- Fortalecer la confianza en el programa de inmunización: comunicación transparente, investigación y rendición de cuentas ante incidentes, y campañas de educación comunitaria para reducir la desinformación.
- Mejorar la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta rápida para detectar casos y desplegar medidas de contención antes de que el brote se expanda.
- Garantizar la logística y la cadena de frío para vacunas, especialmente en áreas remotas.
Recomendaciones para la población
- Vacunarse y asegurarse de que los niños reciban las dos dosis de la vacuna MMR según el calendario nacional.
- Buscar atención médica inmediata ante fiebre alta, erupción cutánea o síntomas respiratorios, especialmente en bebés y niños pequeños.
- Evitar el contacto con personas enfermas y quedarse en casa si se está enfermo para reducir la transmisión.
- Seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias locales y las campañas de vacunación masiva.
- Mantener medidas básicas de higiene: lavado de manos, cubrirse al toser y ventilar espacios cerrados.
El brote de Samoa de 2019 subrayó lo rápidamente que puede propagarse el sarampión cuando disminuye la cobertura vacunal y la importancia de mantener programas de inmunización sólidos, confiables y con comunicación efectiva hacia la comunidad.