El año 19 a.C. era un año común que empezaba en jueves, viernes o sábado, o un año bisiesto que empezaba en jueves o viernes del calendario juliano. En aquella época, se conocía como el Año del Cónsul de Saturnino y Vespillo.
Calendario juliano y la ambigüedad de 19 a.C.
El calendario juliano fue introducido por Julio César en el 46 a.C. y estableció un ciclo de años bisiestos cada cuatro años incorporando un día extra en febrero. Sin embargo, durante las primeras décadas de su aplicación hubo errores prácticos en la inserción del día bisiesto: los pontífices romanos aplicaron a veces la regla con una periodicidad de tres años en lugar de cuatro. Esta mala práctica fue corregida por Augusto, que ordenó la omisión de varios días bisiestos hasta restablecer el ciclo correcto. Esa irregularidad en la aplicación del día extra es la razón principal por la que, para años como 19 a.C., las reconstrucciones modernas pueden ofrecer alternativas (año común o bisiesto) y distintos días de inicio de semana (jueves, viernes o sábado).
El consulado: cómo databan los romanos
En la Roma antigua no se usaba una numeración anual única equivalente al nuestro; lo habitual era designar el año por los nombres de los dos cónsules que ejercieron el cargo ese año. Por eso 19 a.C. se denomina “el año del cónsul Saturnino y Vespillo”: se usan los cognomina (apellidos) de los cónsules para identificar el período. Estos nombres aparecen en los fasti consulares, las listas oficiales que permitían ubicar cronológicamente hechos y magistraturas.
Equivalencia con la era romana: 19 a.C. corresponde aproximadamente al año 735 de la fundación de la ciudad (735 AUC), según la cronología tradicional que sitúa la fundación de Roma en 753 a.C.
Interpretación moderna y fuentes
Los historiadores y cronólogos modernos reconstruyen el calendario antiguo mediante fuentes literarias, inscripciones y el conocimiento del funcionamiento del calendario juliano y sus correcciones. Por eso, cuando se representa 19 a.C. en tablas o calculadoras de calendario prolepticas (aplicadas hacia atrás en el tiempo), pueden aparecer varias posibilidades respecto a si fue año bisiesto y al día de la semana en que comenzó. En estudios concretos se suele indicar la convención adoptada (por ejemplo: calendario juliano proléptico sin correcciones pontificales, o bien aplicando la corrección augustea) para dejar claro qué hipótesis se usa en la reconstrucción.
En resumen: la ambigüedad expresada en la primera frase refleja la complejidad histórica de la implementación del calendario juliano y la práctica romana de datar los años por los cónsules, en este caso identificados por los apellidos Saturnino y Vespillo.