WWE Saturday Morning Slam fue un programa de lucha libre profesional producido por la WWE, concebido para un público familiar y, en particular, para niños.
Resumen
El programa combinaba combates de entretenimiento con segmentos breves y presentaciones adaptadas a la franja matinal. Fue emitido en la programación de sábados por la mañana de una cadena nacional en Estados Unidos y se promocionó como una alternativa más orientada a la audiencia infantil respecto a los programas de la marca principal de la WWE.
Historia y emisión
WWE Saturday Morning Slam se estrenó el 25 de agosto de 2012 y permaneció en emisión hasta el 11 de mayo de 2013. Durante su paso por la televisión abierta estadounidense se transmitió en The CW dentro del bloque matinal Vortexx.
Formato y contenido
- Enfoque familiar: el programa adaptó el contenido de la WWE para hacerlo apropiado para niños, con énfasis en el entretenimiento y menos en imágenes o temas explícitos.
- Combates y segmentos: incluía combates más cortos que los de los programas de horario estelar, entrevistas y breves piezas de entretenimiento.
- Presentación: la puesta en escena y los comentarios buscaron un tono más ligero y accesible para la audiencia infantil.
- Duración: los episodios seguían un formato breve propio de los bloques matinales de televisión (incluidos tiempos para anuncios).
Recepción y cancelación
- La iniciativa fue reconocida por intentar trasladar el producto de la WWE a una franja horaria distinta y a una audiencia más joven.
- El programa fue cancelado el 11 de mayo de 2013. La cancelación se atribuye, según informes contemporáneos, a diferencias creativas entre la WWE y la empresa encargada del bloque matinal (Saban Brands), encargada de la programación de Vortexx.
- Tras la cancelación el contenido televisivo habitual de la WWE siguió concentrándose en sus programas tradicionales y en plataformas destinadas a audiencias mayores.
Legado
Aunque su existencia fue breve, WWE Saturday Morning Slam es un ejemplo de los intentos de la industria del entretenimiento deportivo por adaptar productos a audiencias infantiles y franjas matinales de televisión. La experiencia puso de manifiesto las dificultades que pueden surgir al conciliar las necesidades creativas de una promotora de deportes-entretainment con los estándares editoriales y de programación de bloques infantiles.