Wonder Stories es una de las primeras revistas estadounidenses de ciencia ficción. Se publicó bajo varios títulos desde 1929 hasta 1955. Hugo Gernsback creó la revista después de haber perdido el control de su primera revista de ciencia ficción, Amazing Stories.

Air Wonder Stories y Science Wonder Stories se fusionaron en 1930 como Wonder Stories. Las revistas no tuvieron éxito económico, y en 1936 Gernsback vendió Wonder Stories a Ned Pines en Beacon Publications, donde, retitulado Thrilling Wonder Stories, continuó durante casi 20 años. El último número data del invierno de 1955, y el título se fusionó con Startling Stories, otra de las revistas de ciencia ficción de Pines.

Los editores bajo la propiedad de Gernsback fueron David Lasser, que se esforzó por mejorar la calidad de la ficción, y, desde mediados de 1933, Charles Hornig.

Contexto editorial y línea de la revista

Gernsback, figura clave en los primeros años de la ciencia ficción pulp, concibió Wonder Stories como una mezcla de entretenimiento y divulgación científica. La publicación combinó relatos de aventuras espaciales con artículos sobre tecnología y ciencia accesibles para el gran público. Desde sus primeras entregas destacó por:

  • Portadas llamativas, a menudo ilustradas por artistas asociados a la época pulp.
  • Relatos serializados y cuentos cortos que exploraban ideas tecnológicas y especulativas.
  • Secciones de cartas que ayudaron a crear comunidades de lectores y a impulsar los primeros movimientos de afición por la ciencia ficción.

Edición y calidad

David Lasser, primer editor profesional vinculado a Gernsback, procuró elevar el nivel literario y fomentar el rigor científico en los textos publicados. Bajo su dirección la revista buscó autores que supieran integrar conceptos científicos con argumentos atractivos. Cuando Charles Hornig asumió la edición a mediados de 1933, continuó la labor en condiciones económicas difíciles: la Gran Depresión afectó las ventas y las posibilidades de pago a los escritores, algo habitual en la era pulp.

Traslado a Beacon Publications y cambios de rumbo

Tras la venta a Ned Pines en 1936 la cabecera cambió su orientación editorial y su estética. Reapareció como Thrilling Wonder Stories, con un enfoque más orientado al espectáculo y la aventura —más acción, más space opera— y portadas aún más sensacionales para atraer a un público amplio. Aunque la calidad de algunas entregas varió, la revista siguió publicando material influyente y sirvió de plataforma para muchos autores de la época.

Impacto y legado

Wonder Stories tuvo un papel notable en la profesionalización del género y en la formación de la comunidad lectora de ciencia ficción en Estados Unidos. Aportó:

  • Un espacio regular para que escritores jóvenes experimentaran con ideas científicas y narrativas especulativas.
  • Un modelo editorial que combinaba ficción y divulgación, contribuyendo a que la ciencia ficción se percibiera como género con interés intelectual además de comercial.
  • Elementos culturales (columnas, cartas, ilustraciones) que alimentaron el nacimiento de clubes y fanzines, y la posterior consolidación de la afición organizada.

Aunque la revista dejó de publicarse en 1955, su influencia perdura: numerosas antologías y estudios sobre la historia de la ciencia ficción citan a Wonder Stories como una de las publicaciones pioneras que ayudaron a configurar el lenguaje y las temáticas del género durante el siglo XX.