Contenedor de residuos (cubo de basura): definición y tipos
Contenedor de residuos: definición y tipos, materiales, usos y reciclaje. Guía práctica para elegir, usar y mantener cubos de basura eficientes.
Un contenedor de residuos (conocido más comúnmente en inglés británico como dustbin, rubbish-bin o simplemente bin, y en inglés americano como trash can) es un recipiente, generalmente de plástico o metal, utilizado para almacenar residuos hasta su recogida y transporte a instalaciones de tratamiento o eliminación.
Los residuos (basura) suelen guardarse en ellos hasta que son vaciados por los recolectores, que los llevan a un vertedero o a una incineradora. Algunos contenedores se utilizan específicamente para el reciclaje y para la recogida selectiva de fracciones como vidrio, papel, envases y materia orgánica.
Materiales y construcción
- Plástico (HDPE, polietileno): ligero, resistente a la corrosión y a la intemperie; habitual en contenedores domésticos (120–240 L) y grandes contenedores móviles.
- Metal (acero galvanizado): más robusto y resistente al fuego; usado en entornos industriales o donde se requiere mayor durabilidad.
- Combinados y especiales: contenedores con bases reforzadas, tapas con cierre, sistemas antirrobo, o revestimientos que facilitan la limpieza.
Capacidades y formatos habituales
- Pequeños: papeleras y cubos domésticos (10–60 L).
- Medios: contenedores domiciliarios con ruedas (120 L, 240 L).
- Grandes: contenedores comerciales e industriales (660 L, 770 L, 1.100 L).
- Soterrados y colectivos: cuerpos enterrados con urna superior visible para ahorrar espacio y mejorar la estética urbana.
Tipos y usos
- Residenciales: cubos con ruedas para recogida puerta a puerta.
- Comerciales/industriales: contenedores de mayor volumen y compactadores para residuos voluminosos o de gran generación.
- Contenedores soterrados: permiten mayor capacidad y mejor control de olores; requieren camión con grúa específica.
- Contenedores para reciclaje: Iglús o contenedores diferenciados por color para vidrio, papel, envases, y orgánicos.
- Contenedores especiales: para residuos peligrosos, aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), residuos sanitarios o residuos de construcción.
Colores y separación selectiva
Muchos municipios usan un código de colores para facilitar la recogida selectiva. Aunque puede variar según el país o la ciudad, esquemas comunes incluyen:
- Azul: papel y cartón.
- Amarillo: envases ligeros (plástico, latas, bricks).
- Verde: vidrio.
- Marrón: materia orgánica/compost.
- Gris o negro: resto/no reciclable.
Es importante consultar la normativa local, porque la codificación y las fracciones aceptadas pueden cambiar según la administración.
Normativa y estándares
En la Unión Europea existe el estándar EN 840 que establece especificaciones para contenedores móviles de residuos (materiales, dimensiones, capacidades y resistencia), aunque cada país suele complementar con requisitos locales para la recogida y seguridad.
Mecanismos de vaciado y recogida
Los contenedores pueden estar diseñados para ser vaciados por distintos tipos de camiones de recogida: elevadores laterales, traseros o frontales, y mecanismos para contenedores soterrados o con fijaciones ISO. Existen también compactadores integrados para reducir volumen en puntos con gran generación de residuos.
Mantenimiento, higiene y buenas prácticas
- Lavar y desinfectar periódicamente para evitar malos olores y proliferación de insectos y roedores.
- Evitar depositar líquidos contaminantes sueltos; emplear bolsas bien cerradas cuando proceda.
- No introducir residuos peligrosos (ácidos, disolventes, baterías, restos sanitarios) en contenedores generales; llevarlos a puntos limpios o gestores autorizados.
- Proteger tapas y cierres para impedir acceso de animales y reducir dispersión por viento.
- Colocar contenedores en lugares accesibles para los camiones de recogida, respetando horarios y normativas municipales.
Impacto ambiental y recomendaciones
Un buen uso de los contenedores (separación en origen, compostaje doméstico de la fracción orgánica cuando sea posible, y entrega de residuos peligrosos en puntos limpios) reduce la cantidad de residuos enviados a vertederos o incineración y mejora las tasas de reciclaje. Los contenedores bien gestionados también reducen emisiones y fugas de lixiviados.
Consejos para elegir un contenedor
- Determinar la capacidad necesaria según el volumen de residuos generado.
- Elegir materiales resistentes a la intemperie y a los rayos UV si estará en el exterior.
- Comprobar compatibilidad con los sistemas de recogida locales (tipo de acoplamiento y altura).
- Valorar accesorios como ruedas robustas, tapa con cierre, asas ergonómicas y posibilidad de etiquetado.
Los contenedores de residuos son una pieza clave en la gestión urbana y doméstica de los desechos: su diseño, correcto uso y mantenimiento influyen directamente en la higiene, la eficiencia de la recogida y el impacto ambiental.

Un ejemplo de contenedor de residuos común
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