La isla Thompson es una isla fantasma reportada en el Atlántico Sur. Según las anotaciones históricas, se situaría a unos 150 km al norte-noreste de la isla de Bouvet, aunque su existencia nunca pudo confirmarse de forma concluyente.
Avistamientos y primeros registros
La isla de Bouvet fue descubierta por Jean-Baptiste Charles Bouvet de Lozier en 1739. Posteriormente, en 1808, James Lindsay, del Snow Swan, la volvió a avistar y la bautizó isla Lindsay. Más adelante, el 10 de diciembre de 1825, George Norris, al mando del Sprightly, divisó nuevamente la isla; desembarcó el 16 de diciembre y la reclamó como posesión, denominándola isla de Liverpool en honor al rey Jorge IV del Reino Unido.
Durante la navegación de Norris entre el 13 y el 16 de diciembre, en aguas al noreste de Bouvet, se describe el avistamiento de otra isla mucho más pequeña y de mar abierto y enconado alrededor. A tres millas al sureste de ese punto, Norris anotó también el avistamiento de tres formaciones rocosas a las que llamó chimeneas por su forma. En su cuaderno de bitácora consignó el nombre de Isla Thompson para la isla más pequeña y marcó estas posiciones en un mapa, aunque las coordenadas del mapa no coincidían exactamente con las anotaciones escritas en el diario. En 1853, tanto la isla Thompson como la isla Bouvet y las Chimeneas aparecieron reflejadas en un mapa oficial del Almirantazgo británico.
En 1893 el capitán Joseph J. Fuller informó de un nuevo avistamiento de la isla Thompson a bordo del Francis Allyn. Más tarde, la expedición Valdivia (noviembre de 1898), que intentó precisar la posición de Bouvet y de la supuesta isla Thompson, no logró localizar la isla Thompson.
Investigaciones y evidencias en el siglo XX
En 1915 se registra un sondeo efectuado por un buque alemán, el Meteor, que dio una profundidad de 1 579 m en la posición donde se había indicado la existencia de Thompson. Este dato sugiere la presencia de mar profundo en la zona y hace menos probable la existencia de una isla emergida en ese punto. Un siglo después, expediciones adicionales y levantamientos batimétricos modernos no han encontrado tierra en esa área.
La expedición noruega al Ártico (campaña 1928/29) tampoco localizó la isla Thompson y concluyó que no existía. A pesar de ello, la isla Thompson siguió apareciendo en algunos mapas publicados hasta 1943, reflejo de la persistencia de datos antiguos en la cartografía hasta su actualización definitiva.
Hipótesis sobre su desaparición o identificación errónea
- Errores de navegación: en la era de la navegación a vela, los errores de posicionamiento por estima (dead reckoning), corrientes, viento y la falta de instrumentos precisos podían provocar desajustes considerables entre la posición real y la anotada, de modo que un mismo accidente (por ejemplo, un segmento de la costa de Bouvet) pudo registrarse en lugares distintos.
- Confusión con icebergs o témpanos: grandes témpanos cubiertos de rocas o con apariencia de terreno firme han sido confundidos históricamente con islas.
- Volcanismo efímero: Bouvet es de origen volcánico; si Thompson existió como una formación volcánica menor, podría haber colapsado o sido erosionada rápidamente por la acción del mar en una erupción o evento geológico, aunque los sondeos profundos en la zona no han mostrado evidencia clara de una elevación submarina que hubiera dado lugar a una isla estable.
- Duplicación de observaciones: la descripción de Fuller de la isla Thompson guarda similitudes con la descripción que Norris hizo de Bouvet, lo que sugiere que algunos avistamientos podrían ser la misma isla reportada en posiciones diferentes.
Estado actual y valoración
Hoy, la isla Thompson se considera una isla fantasma: no hay confirmación moderna de su existencia y los levantamientos batimétricos y las imágenes satelitales no han mostrado tierra firme en la posición indicada por los relatos históricos. Bouvet, por su parte, es actualmente una isla subantártica volcánica y sigue siendo el punto de referencia cercano al lugar donde se situó Thompson en los mapas antiguos.
La única persona que pudo haber visto realmente la isla Thompson fue, probablemente, George Norris; otros reportes posteriores son dudosos o coinciden con descripciones de Bouvet. En consecuencia, la mayoría de los historiadores y cartógrafos consideran que Thompson fue un error de observación o de posicionamiento y la han clasificado como una isla fantasma.