Gramática del texto: definición y guía sobre estructura y coherencia textual

Descubre la gramática del texto: guía práctica sobre estructura, coherencia y análisis textual para mejorar redacción, comprensión y comunicación efectiva.

Autor: Leandro Alegsa

La gramática del texto es el estudio de los textos por encima del nivel de la frase. Analiza cómo se organizan y enlazan las unidades lingüísticas para transmitir ideas, hechos, mensajes o ficciones de modo comprensible y coherente. Mientras la gramática tradicional se centra en la corrección de oraciones aisladas, la gramática del texto estudia las relaciones internas que permiten que varias oraciones formen un todo comunicativo.

Un término similar es el de análisis del discurso. Ambos campos se ocupan principalmente del uso del lenguaje natural; el análisis del discurso suele incluir además el lenguaje hablado, los intercambios conversacionales y contextos socioculturales. El discurso es también el padre de la retórica, el antiguo estudio del habla persuasiva. De forma similar, la crítica literaria es paralela a la gramática del texto, ya que ambas se centran en la palabra impresa y en cómo las elecciones formales afectan al significado. No obstante, el enfoque de la gramática textual hace hincapié en la estructura lingüística de un texto, más que en su significado cultural o simbólico, aunque ambos niveles interactúan continuamente.

¿Qué es un texto?

Un texto es un conjunto coherente de frases. Decir que un texto es coherente significa que sus partes están unidas por un tema o una intención comunicativa consistente: las oraciones se relacionan entre sí en contenido y propósito. El texto termina cuando se señala su finalización: por ejemplo, cuando se resuelve un problema introducido al principio, cuando se alcanza una conclusión anunciada o cuando el hablante/autor indica el cierre deliberadamente.

Componentes clave de la gramática del texto

  • Cohesión: los mecanismos lingüísticos que enlazan oraciones y unidades (conectores, pronombres, tiempos verbales, repetición léxica, sinonimia, elipsis, etc.).
  • Coherencia: la interpretación global que hace posible entender el texto como un todo (consistencia temática, relaciones causales, intencionalidad del emisor, relevancia para el receptor).
  • Información y organización temática: cómo se distribuye la información (given vs. new, tópico y comentario) y la progresión temática entre párrafos.
  • Marcadores discursivos: palabras y frases que guían la secuencia lógica (por ejemplo: sin embargo, por tanto, además, en primer lugar).

Cohesión: mecanismos y ejemplos

La cohesión es la red de señales lingüísticas que une las oraciones. Algunos recursos habituales:

  • Referencias: pronombres y determinantes que remiten a elementos mencionados (María llegó tarde. Ella pidió perdón.).
  • Conectores: expresan relaciones lógicas (causa, contraste, consecuencia). Ej.: porque, aunque, por lo tanto.
  • Repetición léxica y sinonimia: repetir términos clave o usar sinónimos para evitar discontinuidades.
  • Elipsis y sustitución: omitir información recuperable por contexto o sustituir por elementos breves (por ejemplo, «lo hice» en vez de repetir la acción).

Coherencia: tipos y cómo se construye

La coherencia no depende sólo de marcas lingüísticas; también intervienen el conocimiento del mundo, la intención comunicativa y el contexto. Tipos de coherencia frecuentes:

  • Temática: mantenimiento de un foco temático a lo largo del texto.
  • Referencial: la posibilidad de relacionar elementos entre sí (quién hace qué, cuándo, dónde).
  • Lógica/casual: relaciones causa-efecto, condiciones y consecuencias claras.

Estructura textual básica

Aunque los géneros varían, muchos textos escritos se organizan en tres partes básicas:

  • Introducción: presentación del tema, objetivo o problema.
  • Desarrollo: exposición de argumentos, información, ejemplos o procedimientos.
  • Conclusión/cierre: síntesis, resolución del problema planteado o cierre argumental.

La claridad en la estructura ayuda a la coherencia: señalar explícitamente las partes (por ejemplo, con subtítulos o conectores) facilita la comprensión.

Cómo mejorar la coherencia y la cohesión al escribir

  • Planifica el propósito y el hilo conductor antes de escribir: define la idea principal y los pasos para desarrollarla.
  • Usa conectores con moderación y precisión; evita abusar de marcadores que no aportan relación lógica.
  • Mantén un léxico estable para los conceptos clave; introduce sinónimos sólo cuando no se pierda la claridad.
  • Revisa la referencia pronominal: asegúrate de que los pronombres tengan un antecedente claro.
  • Controla la progresión informativa: presenta lo conocido antes de lo nuevo (estrategia given-new) para facilitar la absorción.
  • Lee en voz alta o pide a otra persona que lea el texto: los saltos de coherencia suelen percibirse mejor así.

Relación con otras disciplinas

La gramática del texto comparte fronteras con el análisis del discurso, la retórica y la crítica literaria, pero su foco específico es la estructura lingüística y las operaciones que permiten la textualidad. Mientras la crítica literaria puede centrarse en el simbolismo y el contexto cultural, la gramática textual describe cómo los recursos formales generan coherencia y comprensibilidad.

Criterios de textualidad

Además de coherencia y cohesión, los textos suelen evaluarse por criterios como:

  • Intencionalidad: claridad del propósito del emisor.
  • Aceptabilidad: que el texto sea plausible y aceptado por su público.
  • Informatividad: que aporte nuevo contenido o comunicación relevante.
  • Situacionalidad: adecuación al contexto comunicativo.
  • Intertextualidad: referencias a otros textos que enriquecen la comprensión.

En resumen, la gramática del texto explica las claves formales que permiten construir mensajes comprensibles y coherentes más allá de la oración aislada. Aplicar sus principios al escribir o al analizar textos ayuda a mejorar la claridad, la eficacia comunicativa y la experiencia lectora.

Tipos de texto

Cada texto se centra en determinadas cosas. Si los textos se agrupan por lo que hacen, entonces hay cinco tipos básicos de texto:

  1. Descripción. Común en la ciencia y la tecnología.
  2. Narración. Abarca el paso del tiempo, y es común en las humanidades.
  3. Exposición. En la que el narrador o escritor ofrece un análisis y una explicación detallados de algún tema.
  4. Argumentación. En la que el comunicador compara puntos de vista alternativos, juzga y persuade.
  5. Instrucción. En la que el comunicador dice a los lectores lo que deben hacer. Utiliza "frases que exigen acción en secuencia".

Muchos textos, por supuesto, pueden tener y tienen una mezcla de dos o más de estos tipos.



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