Un remache es un tipo de tornillo que une placas de metal. El remachado era un método principal para construir barcos de metal, puentes y muchos otros objetos metálicos complejos. Se desarrolló a principios de la revolución industrial a partir de ideas anteriores. Ya no es el principal método de fijación de metales, pero se pueden ver ejemplos en todo el mundo.

La idea clave es que el trozo de metal está al rojo vivo cuando se martilla en su lugar. El resultado es que el trozo de metal tiene una forma de campana que mantiene unidas las dos láminas de metal. Se utiliza un martillo neumático para forzar el metal en su posición, lo que da un bulbo en la cara interior lejos del golpeo. El proceso (por ejemplo, de construcción de barcos) era muy ruidoso. Al enfriarse el metal, los dos extremos del remache se juntan, formando una unión hermética.

Ser remachador era un trabajo muy cualificado. Los hombres trabajaban en equipos de cuatro: dos para calentar el remache y pasarlo a los dos sujetadores. Por tanto, era un proceso costoso, incluso cuando se acortaba mecanizando el proceso de calentamiento, como en el ejemplo mostrado.

Los remaches pueden probarse simplemente golpeando. Un remache bien colocado en su orificio produce un sonido claro, mientras que un remache suelto produce un sonido diferente.

El remachado ha evolucionado de muchas maneras y hay muchos tipos de remaches. En la actualidad, el remachado ha sido sustituido en gran medida por la soldadura o por tornillos de alta resistencia. Sin embargo, el remachado se sigue utilizando cuando el peso ligero y la alta resistencia son fundamentales, como en los aviones.