Panorama general
Una recesión es una fase del ciclo económico en la que la actividad económica general se contrae. Una definición abreviada muy común describe la recesión como dos trimestres consecutivos de PIB real negativo (producto interno bruto), pero muchos economistas y organismos oficiales consideran un conjunto más amplio de medidas antes de declarar que existe una recesión. Entre sus rasgos típicos se incluyen una producción más lenta, una demanda de los consumidores más débil y un aumento del desempleo.
Causas e indicadores
Las recesiones pueden desencadenarse por diversos choques y problemas estructurales. Entre las causas que suelen citarse figuran el colapso de los mercados financieros, caídas repentinas de la demanda, choques en los precios de las materias primas o condiciones monetarias y fiscales restrictivas. Los economistas vigilan distintos indicadores para detectar o confirmar una desaceleración:
- Crecimiento del PIB real y producción industrial
- Desempleo y datos de nóminas
- Ventas minoristas y confianza del consumidor
- Inversión empresarial y utilización de la capacidad
- Índices de indicadores adelantados y condiciones del crédito
Historia y ejemplos destacados
Muchos países han atravesado múltiples recesiones a lo largo del tiempo. La desaceleración mundial más grave en la memoria moderna es la Gran Depresión de principios del siglo XX; más recientemente, la crisis financiera global provocó una contracción importante que a menudo se llama Gran Recesión (2007–2009). Los organismos estadísticos nacionales y entidades independientes a veces fechan las recesiones de manera distinta porque utilizan indicadores y métodos diferentes.
Efectos y respuestas de política
Durante las recesiones, los hogares afrontan pérdidas de empleo, menores ingresos y reducción de su patrimonio, mientras que las empresas lidian con menores ventas, crédito más estricto y quiebras. Los gobiernos y los bancos centrales suelen responder con medidas contracíclicas para reducir la gravedad y acelerar la recuperación. Entre las herramientas de política habituales se incluyen:
- Expansión monetaria (reducción de tasas de interés, apoyo de liquidez y medidas no convencionales)
- Estímulo fiscal (gasto público, alivios tributarios y estabilizadores automáticos como las prestaciones por desempleo)
- Intervenciones en el sector financiero para restablecer el flujo de crédito
Diferencias y datos destacados
La recesión se diferencia de la depresión principalmente por su profundidad y duración: una depresión es una contracción prolongada y severa. La identificación oficial puede hacerse a posteriori: algunas organizaciones esperan a contar con varios indicadores para confirmar una desaceleración antes de anunciarla. Comprender las recesiones exige tanto datos macroeconómicos como la consideración de sus causas subyacentes, lo que influye en las respuestas de política adecuadas y en las vías de recuperación.