En Estados Unidos, los ferrocarriles se clasifican como clase I, II o III según su tamaño económico y operativo. La determinación de la clase corresponde a la Junta de Transporte de Superficie (Surface Transportation Board, STB) y se basa principalmente en el ingreso operativo anual: si un ferrocarril supera el umbral fijado para clase I (ajustado periódicamente por inflación), se le considera clase I; los que presentan ingresos intermedios son clase II (regionales) y los de menor escala son clase III (cortas/distancias cortas y compañías de maniobras).
Qué significa cada clase
- Clase I: Grandes compañías ferroviarias con elevados ingresos y una red amplia. Están sujetas a obligaciones y reportes regulatorios más estrictos.
- Clase II (regional): Operadores de tamaño medio que cubren regiones amplias o corredores importantes. Suelen enlazar con ferrocarriles clase I para el transporte de larga distancia.
- Clase III (short line / cortas): Compañías locales o de maniobras que gestionan los trayectos de último kilómetro, realizan interchange con ferrocarriles mayores y atienden clientes locales y parques industriales.
Ejemplos y distribución en Norteamérica
En Estados Unidos hay seis compañías ferroviarias de mercancías de clase I. Entre las principales que operan en el mercado norteamericano se encuentran BNSF Railway, Union Pacific, CSX Transportation y Norfolk Southern; además operan en EE. UU. grandes compañías canadienses con presencia transfronteriza.
Canadá tiene dos ferrocarriles de mercancías de clase I: Canadian National (CN) y Canadian Pacific (actualmente parte de la entidad transnacional Canadian Pacific Kansas City, CPKC). Ambas empresas canadienses cuentan con vías y operaciones en territorio estadounidense.
México tiene dos ferrocarriles de mercancías de clase I —entre los más relevantes están Ferromex y la antigua Kansas City Southern de México (KCSM), ahora integrada en la red de CPKC—. Uno de esos operadores (la red asociada a KCS/CPKC) tiene vías que cruzan y enlazan con Estados Unidos.
Los ferrocarriles nacionales de pasajeros de EE. UU. y Canadá, Amtrak y Via Rail respectivamente, también son considerados clase I cuando cumplen los criterios económicos establecidos, por lo que comparten ciertas responsabilidades y obligaciones regulatorias propias de esa categoría.
Implicaciones prácticas
- La clasificación afecta obligaciones de reporte financiero, requisitos de seguridad, y la elegibilidad para determinados procesos regulatorios ante la STB u organismos equivalentes en Canadá y México.
- Las fusiones, adquisiciones o variaciones en ingresos pueden cambiar la clase de un operador: por ejemplo, adquisiciones transfronterizas pueden alterar el mapa de operadores clase I en la región.
- Las diferencias entre clases reflejan roles complementarios en la cadena logística: las clase I se centran en grandes corrientes de mercancía y largas distancias; las clase II y III aseguran la conectividad local y regional.
Actualización y referencias
Los umbrales que definen cada clase son actualizados periódicamente (por ejemplo, por la STB en Estados Unidos ajustándolos por inflación). Para información precisa y cifras actuales (umbral de ingresos y lista oficial de operadores clasificados), conviene consultar las publicaciones y listados de la STB y de las autoridades ferroviarias nacionales de Canadá y México.

