Reina Mab: el hada de los sueños en Romeo y Julieta y la literatura

Descubre a la enigmática Reina Mab: el hada de los sueños en Romeo y Julieta y su influencia literaria desde Shakespeare hasta Moby Dick y más.

Autor: Leandro Alegsa

La reina Mab es un hada que aparece en la obra de Shakespeare Romeo y Julieta. En la obra, Mercutio la describe como una pequeña criatura que conduce un carro por la cara de la gente mientras duerme, haciéndoles soñar que sus deseos se hacen realidad. También ha aparecido después en otras obras, como Moby Dick y Sentido y sensibilidad.

Descripción en Romeo y Julieta

La aparición de la reina Mab ocurre en el famoso monólogo de Mercutio (Acto I, escena 4). La figura que dibuja Shakespeare es rica en detalles fantásticos: Mab es diminuta, monta un carro minúsculo y dirige a criaturas igualmente pequeñas —sus "caballos" y sus accesorios son diminutos— a través de los sueños de los humanos. En el discurso, Mercutio repasa cómo Mab visita a distintos tipos de soñadores (amantes, cortesanos, abogados, damas, soldados), otorgando sueños acordes a sus pasiones y ocupaciones. La enumeración combina humor y sátira, y el tono va tornando más oscuro cuando Mercutio sugiere que las ensoñaciones pueden ser caprichosas e incluso peligrosas.

Origen y significado

Aunque la figura de Mab tiene resonancias en el folclore y las tradiciones célticas sobre hadas, la versión popularizada procede en gran medida de la pluma de Shakespeare y de la tradición literaria inglesa posterior. La reina Mab funciona como símbolo de los sueños, la imaginación y la fragilidad de los deseos humanos; al mismo tiempo, la ambivalencia de su carácter (dulce en la superficie, inquietante en su vertiente final) permite lecturas críticas: algunos la interpretan como representante de la ilusión y el engaño, otros como un mecanismo que revela deseos reprimidos y tensiones sociales.

Interpretaciones y usos literarios

La imagen de Mab ha sido reutilizada y reinterpretada con frecuencia en la literatura y la cultura. Entre las reinterpretaciones más relevantes está el poema largo de Percy Bysshe Shelley titulado Queen Mab (1813), donde la figura se emplea como vehículo para ideas políticas y filosóficas propias del romanticismo y el radicalismo de Shelley. En otros autores y obras (como las mencionadas anteriormente), la referencia a Mab puede funcionar como alusión a la fugacidad de los sueños, a la ironía sobre los anhelos humanos o como guiño intertextual a la tradición shakesperiana.

Función dentro de la obra

En Romeo y Julieta, el discurso sobre Mab cumple varias funciones: entretiene y revela rasgos del personaje de Mercutio (su ingenio, cinismo y capacidad para la sátira), introduce el tema de los sueños frente a la realidad y contribuye al tono trágico-subversivo de la obra. Además, la manera en que Mercutio habla de los sueños—como algo que puede ser benigno o venenoso—anticipa la mezcla de pasión y fatalidad que definirá el destino de los protagonistas.

Lecturas recomendadas

  • Leer el monólogo de Mercutio en Romeo y Julieta (Acto I, escena 4) para apreciar la riqueza imagística del pasaje.
  • Consultar el poema Queen Mab de Shelley para ver una reapropiación romántica y politicizada de la figura.
  • Explorar referencias posteriores en la literatura inglesa y en la cultura popular para entender la pervivencia del mito.

En resumen, la reina Mab es una de las pequeñas pero potentes invenciones simbólicas de la literatura inglesa: a partir de una breve pero memorable imagen en Shakespeare, se ha convertido en emblema de la imaginación, el sueño y la ambivalencia entre lo encantador y lo inquietante en la tradición literaria.

 

El discurso de Mercutio

"Oh, entonces, veo que la Reina Mab ha estado contigo.

Es la comadrona de las hadas, y viene

Con una forma no mayor que una piedra de ágata

En el dedo índice de un concejal,

Dibujado con un equipo de pequeños atómicos

En las narices de los hombres mientras duermen;

Su carro-estacas hecho de largas patas de hilandero,

La cubierta de las alas de los saltamontes,

Los rastros de la tela de araña más pequeña,

Los cuellos de los rayos de agua de la luna,

Su látigo de hueso de grillo; el látigo de la película;

Su vagabundo es un pequeño mosquito cubierto de gris,

Ni la mitad de grande que un gusano redondo

Pinchado por el dedo perezoso de una criada:

Su carro es una avellana vacía

Hecho por la ardilla carpintera o un viejo gruñón,

Tiempo fuera de la mente de los cocheros de las hadas.

Y en este estado galopa noche a noche

A través de los cerebros de los amantes, y entonces sueñan con el amor;

Sobre las rodillas de los cortesanos, que sueñan en las cortes,

Sobre los dedos de los abogados, que sueñan con los honorarios,

Sobre los labios de las damas, que sueñan con besos,

Que de vez en cuando la furiosa Mab con ampollas plaga,

Porque sus alientos con dulces están manchados:

A veces galopa sobre la nariz de un cortesano,

Y luego sueña con oler un traje;

Y alguna vez viene ella con un rabo de cerdo diezmado

Haciendo cosquillas en la nariz de un párroco mientras duerme,

Luego sueña, él de otro beneficio:

Alguna vez ella conduce sobre el cuello de un soldado,

Y luego sueña con cortar gargantas extranjeras,

De brechas, ambuscados, cuchillas españolas,

De la salud a cinco brazas de profundidad; y luego al instante

Tamborilea en su oído, al que se arranca y despierta,

Y estando así asustado jura una o dos oraciones

Y vuelve a dormir. Esta es la misma Mab

Que trenza las crines de los caballos en la noche,

Y cuece los elflocks en sucios pelos de zorra,

Que una vez desenredado, mucha desgracia presagia:

Esta es la bruja, cuando las doncellas se acuestan de espaldas,

Eso los presiona y los aprende a soportar primero,

Haciendo que sean mujeres de buen porte:

Esta es ella..."

Acto I, escena IV

 


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