Cilindros fonográficos: definición, historia y reproducción del sonido
Cilindros fonográficos: definición, historia y reproducción del sonido. Origen del audio comercial y curiosidades históricas en un solo artículo.
Los cilindros fonográficos fueron el primer método comercial de grabación y reproducción del sonido. Inventados por Thomas Edison en 1877, los cilindros fueron la forma dominante de soporte sonoro comercial durante las primeras décadas de la industria fonográfica y sentaron las bases para la grabación, distribución y preservación de voz y música.
Definición y características
Un cilindro fonográfico es un objeto cilíndrico, generalmente hueco, cuya superficie exterior contiene una sola ranura en espiral que almacena una grabación sonora. La información acústica se representa como variaciones en la profundidad (sistema hill-and-dale o vertical) de esa ranura en los diseños de Edison o, en otras variantes históricas, como variaciones laterales. Para reproducir el sonido la ranura se sigue con una aguja que transmite las vibraciones a una cápsula o diafragma del fonógrafo, y de ahí se amplifican mecánicamente por un cuerno.
Breve historia
Tras la invención de Edison en 1877, varias empresas comercializaron cilindros: Thomas A. Edison, Columbia y otras compañías produjeron catálogos de música popular, discursos, comedia y grabaciones experimentales. La forma evolucionó desde cilindros blandos de cera hasta cilindros más duraderos y moldeados. En la época de mayor popularidad (aproximadamente entre 1896 y 1915) se les conocía a menudo como "discos" en el lenguaje coloquial, ya que eran el medio doméstico de reproducción más extendido antes de que el mercado cambiara hacia los discos planos.
Formatos y materiales
- Cera marrón o negra: los primeros cilindros se fabricaban en ceras blandas que resultaban frágiles y sensibles al desgaste por la aguja.
- Cilindros moldeados (“Gold Moulded”): introducidos a principios del siglo XX, ofrecían mayor uniformidad y durabilidad para producción comercial.
- Celuloide (p. ej. Blue Amberol): cilindros de superficie dura y mayor resistencia al uso y a la humedad; fueron producidos por Edison y otros como alternativa más duradera.
- Duración: existieron cilindros de dos minutos y, posteriormente, de cuatro minutos u otras longitudes según el fabricante y la serie.
Cómo se grababan y reproducían
Durante la era acústica (antes de la electrónica), la grabación se hacía colocándose frente a un embudo o cuerno acústico; la energía sonora movía un diafragma que accionaba una aguja cortadora que tallaba la ranura en un cilindro giratorio. La reproducción era el proceso inverso: la aguja seguía la ranura y transmitía las vibraciones a un diafragma que las proyectaba por un cuerno. El procedimiento era totalmente mecánico, sin micrófonos ni amplificación eléctrica hasta más tarde en la historia de la industria.
Ventajas y razones de su declive
Los cilindros tenían ventajas iniciales: buena fidelidad para su época y, en algunos casos, grabaciones de mayor duración que los primeros discos. Sin embargo, el sistema de discos de la competencia acabó imponiéndose por razones prácticas: la facilidad de replicación por estampado, menor coste de producción, apilabilidad y transporte más sencillo, y una rápida estandarización del mercado alrededor del disco plano. A partir de la década de 1910 el disco se convirtió en el formato comercial dominante.
Conservación y recuperación
Los cilindros son frágiles: la cera se raya, se deforma con el calor, puede desarrollar hongos o perder detalle por el uso repetido. Por eso la conservación exige condiciones de almacenamiento estables (temperatura y humedad controladas) y manipulación cuidadosa. En las últimas décadas se han desarrollado técnicas de restauración sin contacto —como el escaneado óptico de la superficie y el uso de software para reconstruir la señal— que permiten recuperar grabaciones sin someter el cilindro a reproducción física que lo desgaste.
Algunos de los cilindros y sus recortadores se encuentran en los museos locales; además, muchas colecciones públicas y privadas digitalizan sus fondos para preservación y acceso al público. Instituciones como bibliotecas nacionales y archivos son una buena puerta de entrada para escuchar y estudiar estas grabaciones históricas.
Lectura y escucha recomendadas: si te interesa oír ejemplos auténticos, busca catálogos digitalizados de archivos sonoros y colecciones de bibliotecas históricas, donde se han transferido numerosos cilindros a formatos digitales para su difusión y estudio.

Fonógrafo de cilindros de cera Edison c. 1899
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