Lámpara infrarroja (lámpara de calor): qué es y para qué sirve

Descubre qué es una lámpara infrarroja (lámpara de calor), cómo funciona y sus usos: calefacción, alivio de lesiones y protección de crías. Beneficios y recomendaciones.

Autor: Leandro Alegsa

Una lámpara de calor es una lámpara (luz) cuyo objetivo principal es producir calor. Normalmente se trata de luz infrarroja, pero también se utilizan bombillas incandescentes de luz blanca. A veces se colorea el cristal de la bombilla para cortar la luz amarilla e incluso la de mayor frecuencia (para dejar pasar la luz infrarroja, que es la que produce la mayor parte del calor).

Los seres humanos pueden utilizar estas lámparas para mantenerse calientes, para calentar una parte del cuerpo que esté lesionada y necesite un calor suave, etc. Estas lámparas también se utilizan con frecuencia para mantener calientes a las crías de pollos, cerditos u otros animales bebés.

Qué son y cómo funcionan

Las lámparas de calor emiten energía en forma de radiación infrarroja. A diferencia de los calefactores que calientan principalmente el aire, las lámparas de infrarrojos calientan directamente los objetos y las superficies que reciben la radiación (piel, ropa, alimentos, animales, etc.), lo que suele proporcionar una sensación de calor inmediata.

El espectro infrarrojo se suele dividir en:

  • Infrarrojo cercano (IRA): mayor longitud de onda cercana a la luz visible; penetra más en tejidos y aporta calor localizado.
  • Infrarrojo medio (IRB): penetración intermedia, usado en algunas aplicaciones médicas e industriales.
  • Infrarrojo lejano (IRC): calienta más la superficie y objetos; frecuente en emisores cerámicos y aplicaciones de confort.

Tipos comunes de lámparas de calor

  • Incandescentes convencionales: emiten luz visible e infrarroja; se usan en lámparas domésticas y algunos modelos para animales.
  • Halógenas y de cuarzo: generan gran cantidad de infrarrojo cercano, se calientan rápido y se usan en terapia y en aplicaciones industriales.
  • Emisores cerámicos: no emiten luz visible significativa y producen más infrarrojo lejano; son usados para confort y ciertos procesos industriales porque calientan superficies sin deslumbrar.
  • Lámparas de fibra o de reflector: con reflectores metálicos para dirigir la radiación hacia un punto concreto, útiles en crianzas o áreas de trabajo.

Usos habituales

  • Terapia y fisioterapia: calor local para aliviar dolor muscular, rigidez o favorecer la circulación. Importante: seguir indicaciones profesionales y evitar uso sobre heridas abiertas sin supervisión.
  • Cuidado de animales jóvenes: mantener la temperatura adecuada en polluelos, lechones y otras crías; se usan focos divergentes o reflectores para crear “zonas calientes”.
  • Hostelería y alimentación: mantener platos calientes en bufés o zonas de trabajo en cocinas.
  • Aplicaciones industriales: secado rápido, curado de pinturas, procesos de termoformado y calentamiento localizado.
  • Confort doméstico y exterior: calefacción puntual en terrazas o para personas en espacios abiertos.

Precauciones y seguridad

Las lámparas de calor emiten radiación que produce calentamiento; eso conlleva riesgos si no se usan correctamente. Algunas recomendaciones:

  • Mantener una distancia adecuada entre la lámpara y la piel u objetos inflamables. La distancia segura varía según potencia y tipo, por lo que conviene seguir las instrucciones del fabricante.
  • No usar sobre piel insensible, heridas abiertas, inflamaciones agudas o áreas con inflamación no diagnosticada. En terapias, seguir las indicaciones de un profesional sanitario.
  • Evitar exposición prolongada para prevenir quemaduras o deshidratación de la piel. En uso terapéutico, tiempos típicos son de 10–20 minutos, según recomendación profesional.
  • No cubrir la lámpara ni dejarla cerca de materiales textiles o papel que puedan incendiarse.
  • En ambientes húmedos o cercanos al agua usar luminarias con grado de protección adecuado; evitar contacto con líquidos para reducir riesgo eléctrico.
  • En animales, controlar la temperatura ambiente y el comportamiento (si se agrupan lejos de la fuente de calor puede indicar exceso o defecto de calor).
  • Desconectar antes de cambiar la bombilla y dejar enfriar la luminaria; manipular con guantes si la lámpara alcanza altas temperaturas.

Instalación y mantenimiento

  • Colocar en soportes resistentes y evitar que la lámpara pueda caer; usar reflectores y protectores según el diseño.
  • Revisar regularmente el estado del cableado y del casquillo; sustituir bombillas por repuestos recomendados por el fabricante.
  • Limpiar el reflector o cubierta para mantener la eficiencia, siempre con el aparato apagado y frío.
  • Comprobar la potencia adecuada para la aplicación: lámparas de 100–250 W son comunes para crianzas domésticas y usos terapéuticos puntuales; potencias mayores para aplicaciones industriales o para calentar áreas grandes.

Alternativas y eficiencia

Las lámparas infrarrojas son eficientes para calentar objetos o zonas puntuales porque transfieren energía por radiación inmediata. Sin embargo, para calentar grandes volúmenes de aire pueden no ser la opción más eficiente. Otras alternativas incluyen calefactores por convección, manta térmica, placas calefactoras o sistemas de calefacción central. La elección depende del uso: terapia localizada, cuidado de animales, confort puntual o procesos industriales.

Cuándo consultar a un profesional

Antes de usar una lámpara de calor con fines terapéuticos o sobre lesiones, consulte a un médico o fisioterapeuta. En aplicaciones veterinarias específicas o en instalaciones industriales, es recomendable asesorarse con un técnico especializado para dimensionar potencia, temperatura y normas de seguridad.

Resumen: una lámpara infrarroja o lámpara de calor es una herramienta versátil para proporcionar calor localizado. Existen distintos tipos y potencias según la aplicación, y su uso requiere atención a la seguridad para evitar quemaduras, incendios o daños por exposición inadecuada.

Dama calentándose la cara con una lámpara de calorZoom
Dama calentándose la cara con una lámpara de calor

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es una lámpara de calor?


R: Una lámpara de calor es un tipo de lámpara que produce calor como propósito principal.

P: ¿Qué tipo de luz utiliza normalmente una lámpara de calor?


R: Una lámpara de calor suele utilizar luz infrarroja, pero también puede utilizar bombillas incandescentes de luz blanca.

P: ¿Por qué a veces el cristal de la bombilla es de color?


R: El cristal de la bombilla a veces está coloreado para filtrar la luz amarilla y la de mayor frecuencia, dejando pasar la luz infrarroja que produce la mayor parte del calor.

P: ¿Qué usos tienen las lámparas de calor para los seres humanos?


R: Los seres humanos pueden utilizar las lámparas de calor para mantenerse calientes o para calentar una parte del cuerpo que esté lesionada y necesite un calor suave.

P: ¿Para qué sirven las lámparas de calor para animales?


R: Las lámparas de calor se utilizan con frecuencia para mantener calientes a las crías de pollos, cerditos u otros animales.

P: ¿Cómo producen calor las lámparas de calor?


R: Las lámparas de calor producen calor mediante la producción de luz infrarroja.

P: ¿Qué tipo de luz es mejor para las lámparas de calor?


R: La luz infrarroja es el mejor tipo de luz para producir calor con una lámpara de calor.


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