Fustat fue la primera capital árabe de Egipto. Se fundó en el año 641 d.C. por el general Amr ibn al‑As durante la conquista musulmana de la región; poco después los árabes tomarían también Alejandría. El nombre árabe al‑Fustat significa literalmente “la tienda” o “el campamento”, porque en sus orígenes fue el lugar donde el ejército estableció sus tiendas a orillas del río Nilo.
Desde su fundación, Fustat creció con rapidez y se convirtió en el centro administrativo, religioso y comercial de la nueva provincia islámica. Entre sus hitos urbanos estuvo la primera gran mezquita de Egipto, la mezquita de Amr ibn al‑As, construida poco después de la fundación y que funcionó como centro religioso y polo social. Fustat fue capital durante los califatos rashidun, omeya y abasí hasta la llegada de los fatimíes, que en 969 fundaron una nueva ciudad palaciega al norte (al‑Qāhira, hoy parte de El Cairo).
La ciudad llegó a ser un importante núcleo económico y artesanal. • Fue un nudo comercial entre el Mediterráneo y el Mar Rojo, facilitando el intercambio con la península arábiga, el Levante y el interior africano. • Albergaron mercados, talleres textiles, tintorerías y manufacturas que dieron fama a sus productos. • Su población era diversa: árabes, cristianos copto‑egipcios, comerciantes judíos y otros grupos que convivían y contribuyeron a su dinamismo cultural.
Tras siglos de prosperidad, Fustat perdió centralidad política cuando los fatimíes concentraron el poder en la nueva ciudad de al‑Qāhira. Sin embargo, siguió siendo un importante centro urbano hasta el siglo XII. En 1168 el visir Shawar ordenó quemar y destruir la ciudad para evitar que cayera en manos de las fuerzas cruzadas lideradas por el rey Amalrico de Jerusalén; la quema provocó una pérdida irreversible de patrimonio y población y marcó el fin del papel predominante de Fustat.
Hoy en día no queda mucho de las estructuras originales de la antigua ciudad, pero se conservan y se pueden visitar restos y testimonios arqueológicos en el Viejo Cairo. Entre lo más visible están los trazos del antiguo recinto y lugares como la mezquita de Amr (reconstruida y ampliada a lo largo de los siglos) y restos del llamado Fuerte o Ciudadela de Babilonia que recuerdan la presencia de la Fustat medieval. Muchas excavaciones han sacado a la luz cerámicas, monedas y otros objetos que documentan la vida cotidiana y el comercio de la ciudad.
El legado de Fustat es decisivo para entender la transformación de Egipto en la era islámica: su urbanismo, su papel como puerta comercial entre continentes y la mezcla cultural que se dio en sus calles influyeron en la conformación de la metrópoli que hoy es El Cairo. Aunque gran parte se perdió, Fustat sigue siendo clave para la historia y la arqueología del Oriente Medio medieval.