La bandera de Turkmenistán fue adoptada el 24 de enero de 2001 como bandera nacional del país. Se trata de una de las enseñas más singulares de Asia Central y, por la cantidad de elementos simbólicos que reúne, a menudo se la describe como la bandera nacional más detallada del mundo.

Su diseño actual es una evolución de la bandera aprobada tras la independencia. La versión de 2001 conservó la estructura básica, pero añadió un elemento muy distintivo: dos ramas de olivo cruzadas, inspiradas en la simbología de la paz y relacionadas con el estatus de neutralidad del Estado.

La bandera presenta un campo verde con una franja roja vertical cerca del lado del izado. Dentro de esa franja aparecen cinco guls de alfombra —motivos tradicionales usados en la fabricación de alfombras turcomanas—, dispuestos de arriba abajo. En la parte superior del campo, junto a la franja, figuran una luna creciente blanca, típica de la simbología turca, y cinco estrellas blancas de cinco puntas.

  • El color verde alude a la tradición histórica y cultural de los turcomanos, además de asociarse con la identidad islámica y con la vida y la renovación.
  • El rojo de la franja destaca la continuidad con los motivos textiles del país y aporta un contraste visual muy fuerte.
  • La luna creciente simboliza la esperanza de Turkmenistán en un futuro brillante.
  • Las cinco estrellas representan las cinco provincias (Welayatlar) de Turkmenistán: Ahal, Balkan, Dashhowuz, Lebap y Mary.

Los cinco diseños tradicionales de la alfombra que aparecen en la franja roja representan también a las cinco tribus o casas principales del país. En el orden tradicional, de arriba abajo, son Teke (Tekke), Yomut (Yomud), Arsary (Ersary), Chowdur (Choudur) y Saryk (Saryq). Los Salyr (Salor), una tribu que perdió peso histórico tras derrotas militares anteriores al periodo moderno, no están representados, al igual que algunas tribus o subtribus menores.

Esta conexión con los motivos de la alfombra no es casual: la alfombra turcomana es uno de los símbolos culturales más importantes del país y aparece también en el emblema nacional. Por eso, la bandera no solo identifica al Estado, sino que resume elementos esenciales de su memoria histórica, su arte popular y su organización tribal tradicional.

La guirnalda de olivo es uno de los rasgos más llamativos de la enseña. Su incorporación fue un añadido posterior que, además de reforzar el mensaje de paz, tiene relación con el compromiso internacional de Turkmenistán con la neutralidad permanente. Ese estatus fue reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de diciembre de 1995.

En términos visuales, la bandera combina símbolos nacionales, culturales y diplomáticos: la herencia de las tribus turcomanas, la importancia de la artesanía textil, la referencia al mundo turco y el mensaje político de paz y neutralidad. Por ello, más que un simple distintivo oficial, funciona como una síntesis de la identidad moderna de Turkmenistán.