Cáncer de esófago: definición, tipos, síntomas y tratamiento

Cáncer de esófago: guía clara sobre tipos, síntomas, diagnóstico y tratamientos actuales para detección temprana, manejo efectivo y mejor pronóstico.

Autor: Leandro Alegsa

El cáncer de esófago es un tipo de cáncer en el esófago. Existen muchos tipos, principalmente el cáncer de células escamosas (alrededor del 90-95% de todos los cánceres de esófago en el mundo) y el adenocarcinoma (alrededor del 50-80% de todos los cánceres de esófago en Estados Unidos).

El cáncer de células escamosas se origina en las células que recubren la parte superior del esófago. El adenocarcinoma comienza a partir de las células glandulares que están presentes en el revestimiento del esófago y el estómago.



 

Tipos principales

Cáncer de células escamosas: aparece en las células que recubren la superficie interna del esófago, más frecuente en la parte media y superior del órgano. Asociado con mayor frecuencia al tabaquismo y al consumo de alcohol.

Adenocarcinoma: se origina en células glandulares, normalmente en la parte inferior del esófago, y está relacionado con el reflujo gastroesofágico crónico y el esófago de Barrett.

Otros tipos (menos comunes) incluyen tumores sarcomatoides, linfomas y tumores neuroendocrinos.

Factores de riesgo

  • Tabaquismo.
  • Consumo excesivo de alcohol (especialmente relacionado con el carcinoma escamoso).
  • Reflujo gastroesofágico crónico y esófago de Barrett (Relacionado con adenocarcinoma).
  • Obesidad (más asociada al adenocarcinoma).
  • Dieta pobre en frutas y verduras, ingesta alta de alimentos muy calientes o conservados, y deficiencias nutricionales; en algunas zonas geográficas se asocian a mayor riesgo de carcinoma escamoso.
  • Antecedentes familiares y ciertas condiciones médicas (p. ej., estenosis esofágica, radioterapia previa en la zona).
  • Infecciones por ciertos virus (ej. HPV) se han estudiado como factor asociado en algunos casos de carcinoma escamoso.

Síntomas frecuentes

Los síntomas pueden ser silenciosos al inicio y empeorar con el crecimiento del tumor. Entre los más habituales:

  • Disfagia (dificultad progresiva para tragar sólidos y luego líquidos).
  • Pérdida de peso no intencionada.
  • Dolor o molestia torácica o detrás del esternón.
  • Odiniofagia (dolor al tragar).
  • Regurgitación de alimentos, acidez persistente o digestión alterada.
  • Tos crónica, ronquera o episodios de atragantamiento (si el tumor afecta nervios o invade vías respiratorias).
  • Anemia por sangrado crónico o fatiga.

Diagnóstico

El diagnóstico suele combinar historia clínica, exploración y pruebas complementarias:

  • Endoscopia digestiva alta: permite visualizar el esófago y tomar biopsias para confirmar la presencia de cáncer.
  • Biopsia histológica: análisis de tejido que determina el tipo y grado del tumor.
  • Tránsito esófago‑gástrico con bario: útil para ver la anatomía y el grado de obstrucción.
  • Endoscopia con ultrasonido (EUS): valiosa para evaluar la profundidad del tumor y los ganglios regionales.
  • Tomografía computarizada (TC) y PET‑TC: para buscar metástasis y ayudar en el estadiaje.
  • Análisis de sangre y evaluación nutricional: importantes para planificar el tratamiento.

Estadificación

La clasificación TNM (Tumor, Nódulos, Metástasis) se usa para determinar la extensión del tumor y guiar el tratamiento. El pronóstico y las opciones terapéuticas dependen en gran medida del estadio en el momento del diagnóstico.

Opciones de tratamiento

El tratamiento depende del tipo histológico, estadio, localización del tumor y del estado general del paciente. Suele decidirse en equipos multidisciplinares (oncología médica, cirugía, radioterapia, endoscopia, nutrición y cuidados paliativos).

  • Cirugía: esofagectomía parcial o total para tumores resecables, a menudo con reconstrucción del tránsito (p. ej., con estómago o colon). Puede ir precedida o seguida de quimiorradioterapia según el estadio.
  • Resección endoscópica (mucosectomía o RME/EMR): para lesiones muy tempranas confinadas a la mucosa.
  • Quimioterapia: se usa en estadios avanzados, en combinación con radioterapia (quimiorradioterapia) como tratamiento neoadyuvante o paliativo.
  • Radioterapia: puede emplearse junto a quimioterapia o sola para control local o alivio de síntomas.
  • Terapias dirigidas: en tumores con alteraciones moleculares específicas (por ejemplo, sobreexpresión de HER2 en algunos adenocarcinomas) pueden utilizarse fármacos dirigidos.
  • Inmunoterapia: medicamentos que actúan sobre el sistema inmune (inhibidores de puntos de control) han demostrado beneficio en ciertos casos avanzados.
  • Tratamientos paliativos: incluyen colocación de endoprótesis (stent) esofágico para aliviar disfagia, dilataciones, alimentación por sonda o gastrostomía y control del dolor y otros síntomas.

Pronóstico

El pronóstico varía mucho según el estadio. Los tumores detectados en fases tempranas tienen mejores tasas de supervivencia después de tratamiento curativo; sin embargo, muchos casos se diagnostican en estadios avanzados y requieren tratamiento paliativo. Factores que influyen en el pronóstico incluyen el estadio TNM, el estado funcional del paciente y la respuesta al tratamiento.

Prevención y medidas de reducción de riesgo

  • Evitar el tabaco y reducir o evitar el consumo de alcohol.
  • Control y tratamiento del reflujo gastroesofágico; vigilancia endoscópica si existe esófago de Barrett.
  • Mantener un peso saludable y una dieta rica en frutas y verduras.
  • Evitar el consumo frecuente de bebidas demasiado calientes y ciertos alimentos preservados en contextos de alto riesgo.
  • Consultar con el médico sobre cribado o vigilancia si existen factores de riesgo importantes o antecedentes familiares.

Seguimiento y cuidados después del tratamiento

El seguimiento incluye revisiones periódicas, endoscopias de control cuando proceda, pruebas de imagen y apoyo nutricional y psicológico. La rehabilitación nutricional y la terapia del habla y deglución pueden ser necesarias tras cirugía o radioterapia.

Cuándo acudir al médico

  • Si presenta dificultad para tragar, pérdida de peso inexplicada o dolor torácico persistente.
  • Si hay episodios repetidos de atragantamiento, regurgitación de alimento o cambios en la voz.
  • Si tiene factores de riesgo importantes como reflujo crónico o esófago de Barrett y nota empeoramiento de síntomas.

Conclusión: El cáncer de esófago es una enfermedad seria cuya detección temprana mejora las opciones de tratamiento y el pronóstico. La prevención mediante cambios en el estilo de vida y el manejo de enfermedades previas (reflujo, esófago de Barrett) es clave. Ante síntomas persistentes, consulte con su profesional de salud para valoración y pruebas diagnósticas.

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es el cáncer de esófago?


R: El cáncer de esófago es un tipo de cáncer que se produce en el esófago.

P: ¿Cuáles son los tipos más frecuentes de cáncer de esófago?


R: Los tipos más comunes de cáncer de esófago son el cáncer de células escamosas y el adenocarcinoma.

P: ¿Qué porcentaje del cáncer de esófago es de células escamosas?


R: Aproximadamente el 90-95% de todos los cánceres de esófago del mundo son escamosos.

P: ¿Qué porcentaje de cáncer de esófago en Estados Unidos es adenocarcinoma?


R: Alrededor del 50-80% de todos los cánceres de esófago en Estados Unidos son adenocarcinomas.

P: ¿Dónde empieza el cáncer escamoso?


R: El cáncer de células escamosas se origina en las células que recubren la parte superior del esófago.

P: ¿Dónde se origina el adenocarcinoma?


R: El adenocarcinoma se origina en las células glandulares que recubren el esófago y el estómago.

P: ¿Cuántos tipos de cáncer de esófago existen?


R: Existen muchos tipos de cáncer de esófago, pero los más comunes son el cáncer de células escamosas y el adenocarcinoma.


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