Enoch Bartlett (1779–1860) fue un agricultor y propietario de tierras vinculado con Dorchester, Massachusetts. A comienzos del siglo XIX adquirió una granja en la zona de Roxbury que contenía un grupo de perales. Sin saber que la variedad ya tenía un nombre establecido en Europa, rotuló los árboles con su propio apellido. Ese nombre local — Bartlett — se consolidó en Norteamérica y sigue siendo el nombre común dominante del cultivar en Estados Unidos y Canadá.

Origen e historia del nombre

Más tarde, el árbol que Bartlett había adoptado se comparó con material de peral procedente de Inglaterra, y en 1828 se reconoció que era el mismo cultivar conocido en el extranjero como la pera Williams (a menudo llamada Williams' Bon Chrétien en partes de Europa). Para entonces, el nombre Bartlett ya se usaba ampliamente en viveros y mercados norteamericanos, por lo que se mantuvo allí mientras que los nombres europeos originales siguieron siendo comunes en otros lugares. El episodio muestra cómo los nombres locales y los intercambios de plantas influyeron en los nombres comunes de los cultivares frutales.

Características del cultivar

La pera Bartlett/Williams es conocida por su forma clásica de pera y por su pulpa tierna y jugosa. Entre sus rasgos típicos se incluyen:

  • Forma acampanada que se estrecha hacia el pedúnculo.
  • Película fina de color verde que a menudo se vuelve amarilla y, a veces, presenta pequeñas motas al madurar.
  • Textura suave y mantecosa, y sabor dulce y aromático cuando está completamente madura.

Usos e importancia

Por su textura y sabor, la Bartlett se utiliza mucho para consumo en fresco, conservas, enlatado y aplicaciones culinarias en las que se desea una pera dulce y blanda. Ha sido una variedad comercial importante en Norteamérica tanto para la venta en el mercado de fruta fresca como para el procesamiento. La amplia difusión del cultivar ayudó a que el nombre Bartlett se convirtiera, para muchos consumidores, en sinónimo de este tipo de pera.

Contexto histórico y legado

El papel de Enoch Bartlett no fue el de un inventor botánico, sino el de un caso de renombramiento local que terminó afianzándose mediante catálogos de viveros, agricultores y mercados. El ejemplo Williams/Bartlett suele citarse en la historia de la horticultura como una situación en la que la identidad de un cultivar y sus nombres comunes divergen según la región. Las fuentes modernas mencionan ambos nombres: en Norteamérica la fruta suele llamarse Bartlett, mientras que en Gran Bretaña y en partes de Europa aparece con frecuencia como Williams o Williams' Bon Chrétien. Para más información regional e histórica, véanse las historias locales de Dorchester, Massachusetts y los estudios hortícolas sobre la pera Williams.