Alfonso de Poitiers o Alfonso o Alphonse (11 de noviembre de 1220 - 21 de agosto de 1271) fue Conde de Poitou desde 1225 y Conde de Toulouse (como Alfonso II) desde 1247.
Alfonso era hijo de Luis VIII, rey de Francia, y de Blanca de Castilla. Era hermano menor de Luis IX de Francia y hermano mayor de Carlos I de Sicilia.
El Tratado de París estipulaba que un hermano del rey Luis debía casarse con Juana de Toulouse, hija de Raimundo VII de Toulouse, y así en 1237 Alfonso se casó con ella.
Familia, formación y título
Como miembro de la dinastía de los Capetos, Alfonso recibió desde muy joven los títulos y responsabilidades propias de un príncipe real. Fue nombrado conde de Poitou siendo aún niño (1225), título que le conectaba con la administración de una importante provincia del occidente francés. Su educación y formación estaban orientadas a la diplomacia y el gobierno, en consonancia con su condición de hermano del monarca.
Matrimonio y herencia de Tolosa
El matrimonio con Juana (Jeanne) de Toulouse en 1237 fue de gran importancia política: vino motivado por acuerdos diplomáticos tras la larga guerra albigense y tenía por objeto asegurar la influencia real en el sur de Francia. Por esa unión Alfonso pasó a ser heredero, por derecho de su esposa, de los derechos sobre el condado de Toulouse. Tras la desaparición del poder independiente de Raimundo VII, Alfonso ejerció la autoridad con los títulos de su esposa y, a partir de mediados del siglo XIII, fue reconocido como conde de Toulouse (Alfonso II).
Gobierno y actuación política
Alfonso mantuvo una estrecha colaboración con su hermano el rey Luis IX. Participó en la administración del reino y, en repetidas ocasiones durante las ausencias del monarca (por ejemplo, cuando Luis IX partió de cruzada), actuó como miembro destacado del gobierno real y como hombre de confianza de la corona. En sus territorios se preocupó por consolidar la autoridad real y por regular la convivencia entre la nobleza feudal, los órdenes municipales y la antigua aristocracia occitana.
Su gobierno se caracterizó por una administración relativamente eficiente: confirmó privilegios urbanos y fueros, impulsó la justicia señorial y real en sus dominios y trató de pacificar los territorios afectados por las secuelas de la cruzada albigense. Su política contribuyó a la progresiva integración del Languedoc y de Poitou dentro del espacio político capetiano.
Fin de la dinastía y legado
Alfonso y Juana no tuvieron descendencia que sobreviviera para heredar sus títulos. Ambos murieron en 1271, y al no existir herederos directos las tierras y condados que habían administrado revirtieron a la Corona, fortaleciendo el dominio real sobre grandes extensiones del sur y el oeste de Francia. Por ello su matrimonio y su gobierno son vistos por los historiadores como un paso importante en la consolidación territorial de la monarquía capetiana durante el siglo XIII.
Importancia histórica: Alfonso de Poitiers representa el papel de los príncipes capetos en la expansión y centralización del poder real en la Baja Edad Media: a través del matrimonio, la administración y la lealtad dinástica ayudó a integrar regiones previamente autónomas en el reino de Francia.

