Pueblo elegido: definición y casos (israelitas y otras religiones)

Descubre qué significa "pueblo elegido", sus casos entre los israelitas y otras religiones, y cómo se forman estas identidades religiosas y sociales.

Autor: Leandro Alegsa

Muchas personas se han considerado el pueblo elegido. Por lo general, una deidad los eligió para cumplir una función o propósito específico. En las religiones monoteístas, esto se utiliza para construir el "pueblo elegido por Dios". Uno de los casos más comunes es el de los israelitas. A veces la afirmación se construye porque aunque el pueblo no esté relacionado con los israelitas, las ideas son similares.

Definición y matices

"Pueblo elegido" es un término general que designa a un grupo humano que, según una tradición religiosa o ideológica, ha recibido una elección especial de una divinidad o de la historia para cumplir una misión, conservar una enseñanza o ser guardián de una alianza. Esta elección puede entenderse de distintas maneras:

  • Responsabilidad ética o ritual: el elegido debe cumplir mandatos, enseñar o preservar leyes religiosas.
  • Protección o favores: el grupo recibe promesas de protección, prosperidad o ayuda divina.
  • Misión universal: la elección implica una tarea para la humanidad (por ejemplo, difundir una fe o un modelo moral).

Es importante señalar que, teológicamente, elegido no siempre equivale a superioridad moral o biológica; en muchas tradiciones la elección conlleva deberes severos y exigencia moral.

Origen y caso clásico: los israelitas

En la tradición judía, la idea de pueblo elegido aparece en la Biblia hebrea mediante la figura de pactos o alianzas: la promesa a Abraham, la liberación de Egipto y la entrega de la Torá en el monte Sinaí. Esa elección define una relación especial entre Dios e Israel fundada en la observancia de mandamientos y en la fidelidad al pacto. La interpretación de qué implica exactamente ser "elegido" ha variado entre corrientes rabínicas y a lo largo de la historia:

  • Para algunas lecturas, la elección implica obligaciones éticas y religiosas más que privilegios inherentes.
  • Otras lecturas insisten en la dimensión histórica —la responsabilidad de testimoniar a Dios ante las naciones—.

Otras religiones y reinterpretaciones

Muchas religiones desarrollan ideas análogas, aunque con diferencias importantes en su significado:

  • Cristianismo: varios pasajes del Nuevo Testamento reinterpretan la elección para incluir a los creyentes en Cristo, de modo que la Iglesia es entendida como "nuevo pueblo" o continuación espiritual de la promesa. Existen debates teológicos entre supersesionismo (la Iglesia reemplaza a Israel) y posiciones que mantienen una continuidad con la promesa a los israelitas.
  • Islam: el Islam habla de la ummah (comunidad de creyentes) y reconoce que Dios ha guiado a distintos pueblos en distintos momentos. Aunque el Corán señala favores divinos a comunidades pasadas, también enfatiza la rendición de cuentas individual y comunitaria; la noción no se articula de forma idéntica a la idea judaica de "pueblo elegido".
  • Otras tradiciones: en religiones antiguas y algunas corrientes posteriores es común encontrar la idea de un pueblo o grupo con un vínculo especial con lo divino (por ejemplo, élites sacerdotales, castas con funciones religiosas). Sin embargo, las formas, justificaciones y consecuencias prácticas varían mucho según el contexto cultural y doctrinal.

Usos no religiosos y políticos

El lenguaje de la elección también se ha usado en contextos políticos y nacionales. Movimientos nacionalistas, proyectos coloniales o ideologías de supremacía han invocado una supuesta elección o destino manifestado para justificar expansión territorial, privilegios o exclusión de otros pueblos. Ejemplos históricos incluyen ideas de "destino manifiesto", teorías nacionalistas que presentan a una nación como predestinada a liderar o civilizar, y discursos racistas que deforman el concepto religioso para legitimar jerarquías.

Críticas, riesgos y respuestas teológicas

La idea de un pueblo elegido ha generado críticas y debates:

  • Exclusivismo y discriminación: puede derivar en actitudes de superioridad o en políticas discriminatorias si se interpreta de forma cerrada.
  • Conflictos: reclamaciones exclusivas sobre tierras, autoridad religiosa o derechos históricos a menudo alimentan tensiones y violencia.
  • Respuestas internas: dentro de las tradiciones religiosas hay respuestas que buscan limitar los riesgos: lecturas que enfatizan la universalidad ética (todos llamados a la justicia), el carácter condicional de la elección (dependiente de la conducta) o el llamado a la hospitalidad y el diálogo interreligioso.

Conclusión

La noción de "pueblo elegido" es compleja y diversa. Puede ser fuente de identidad, sentido histórico y exigencia moral para quienes la sostienen, pero también puede ser instrumentalizada para justificar exclusión o dominación. Comprender su significado real exige situarla en su tradición específica, atender a sus matices teológicos y valorar las consecuencias sociales de su interpretación.



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