Holy Roller: origen, prácticas y significado del término religioso
Descubre el origen, prácticas y significado de "Holy Roller": rituales, manifestaciones del Espíritu, uso peyorativo y su reivindicación cultural en comunidades cristianas.
Holy Roller es un término creado en siglo XIX. Algunos tipos de cristianos protestantes que bailan, se agitan o ruedan en el suelo durante los servicios religiosos pueden ser llamados Holy Rollers. Las personas que hacen esto dicen que el Espíritu Santo los hace. A veces, el término "Holy Roller" se utiliza como un insulto. Sin embargo, los Holy Rollers también utilizan el término como una insignia de honor, y también puede ser utilizado como un término neutral.
Origen histórico
El apelativo Holy Roller surgió en Estados Unidos en el siglo XIX como etiqueta popular para describir formas de culto cristiano muy expresivas y físicas. Se aplicó sobre todo a miembros de movimientos de santidad (Holiness) y, más tarde, a pentecostales, cuyas reuniones podían incluir manifestaciones corpóreas intensas. En sus orígenes la etiqueta era en buena medida peyorativa: la usaban críticos y observadores externos para destacar lo que ellos consideraban excesos emocionales o teatrales.
Prácticas y formas de expresión
Las prácticas asociadas al término son variadas y pueden incluir:
- Movimientos del cuerpo como bailar o sacudirse.
- Caer al suelo o "ser vencido por el Espíritu" (conocido en inglés como being "slain in the Spirit").
- Hablar en lenguas (glosolalia), profecía o manifestaciones carismáticas.
- Cantos, gritos, llanto y oraciones intensas.
- Prácticas de sanidad o imposición de manos.
No todas las iglesias que experimentan expresiones intensas usan exactamente las mismas prácticas; la expresión corporal y su duración varían según la congregación, la cultura y la teología local.
Significado teológico
Para quienes participan en estas manifestaciones, los movimientos físicos suelen interpretarse como una respuesta directa a la obra del Espíritu Santo. Dos ideas teológicas importantes detrás de esas prácticas son:
- Bautismo en el Espíritu Santo: experiencia espiritual adicional a la conversión que produce dones y frutos del Espíritu (por ejemplo, hablar en lenguas, profecía, sanidad).
- Santificación y renovación: en tradiciones de santidad se ve la experiencia como evidencia de santificación o una purificación más profunda que transforma la vida del creyente.
Sin embargo, la interpretación y la valoración de estas manifestaciones difieren entre denominaciones: algunas las consideran evidencia legítima de la acción divina; otras las ven con recelo y las interpretan como emocionalismo, sugestión o incluso manipulación.
Percepción social y cultural
El término ha tenido distintas cargas: en contextos se usa de forma despectiva para ridiculizar prácticas religiosas no convencionales; en otros, comunidades religiosas lo han recuperado como un símbolo de orgullo espiritual. En la cultura popular ha aparecido en canciones, literatura y medios, a menudo enfatizando lo exótico o lo apasionado de esos cultos.
Críticas y defensas
Críticas comunes incluyen acusaciones de:
- Exceso emocional y falta de orden litúrgico.
- Comportamientos teatrales o manipulativos.
- Interpretaciones teológicas problemáticas cuando se afirma que toda manifestación externa es prueba indiscutible de un estado espiritual.
Las defensas señalan:
- La dimensión corporal y comunitaria de la fe: el cuerpo expresa convicción y adoración.
- La experiencia personal y transformadora de creyentes que atribuyen sanidad, consuelo o renovación al Espíritu.
- El precedente bíblico de manifestaciones espirituales intensas en algunos pasajes del Nuevo Testamento (aunque las interpretaciones varían).
Presencia actual
Hoy, las expresiones asociadas al término se encuentran principalmente en iglesias pentecostales, carismáticas y en algunas comunidades del movimiento de santidad, tanto en Estados Unidos como en gran parte del mundo —América Latina, África y Asia tienen comunidades pentecostales muy activas con estilos de adoración expresivos. Al mismo tiempo, muchas iglesias cristianas mantienen formas de culto más reservadas y consideran innecesarias o impropias las manifestaciones físicas intensas.
Conclusión
Holy Roller resume una realidad plural: para unos es un insulto, para otros una identidad afirmada y para muchos un descriptor neutral de tipos concretos de adoración. Comprender su significado exige considerar la historia, la teología, las prácticas congregacionales y las percepciones culturales que rodean estas formas de religiosidad.
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