Franz Anton Mesmer (23 de mayo de 1734 – 5 de marzo de 1815) fue un médico alemán conocido por proponer una controvertida teoría curativa, llamada por lo general magnetismo animal o mesmerismo. Formado en la tradición médica de su época, Mesmer combinó la práctica clínica con intereses por la filosofía natural y la astronomía. Para contexto biográfico general, véase la vida de Mesmer como médico y sus primeros intereses en astronomía.

Teoría y métodos

Mesmer sostenía que un fluido universal e invisible unía a los seres vivos con el mundo físico. Creía que un desequilibrio o una obstrucción de ese fluido causaba la enfermedad, y que podía corregirse dirigiéndolo o redistribuyéndolo. Entre sus recursos prácticos estaban el uso de imanes, los gestos de la mano o «pases» sobre el cuerpo del paciente, y dispositivos colectivos como el baquet, un aparato comunitario pensado para concentrar y redistribuir el fluido. Sus sesiones solían ser dramáticas y ritualizadas, lo que ayudó a atraer a un gran número de seguidores.

Recepción e investigación oficial

Las ideas de Mesmer se hicieron muy populares en la Europa de finales del siglo XVIII, pero también provocaron un escepticismo organizado. Una comisión real en París examinó sus afirmaciones y su práctica; en esa investigación participaron científicos destacados, y se concluyó que los efectos de los tratamientos de Mesmer no se debían a ningún fluido magnético físico, sino a la imaginación, la expectativa y la influencia social de los pacientes. Las conclusiones perjudicaron la posición de Mesmer, aunque no acabaron con la fascinación pública por sus métodos.

Legado e influencia

Aunque el concepto de magnetismo animal fue rechazado como teoría física, algunos aspectos de la práctica de Mesmer influyeron en desarrollos posteriores. En el siglo XIX, James Braid acuñó el término hipnosis, y reinterpretó algunos fenómenos mesmeristas en términos psicológicos. La obra de Mesmer contribuyó a varias corrientes:

  • la aparición de técnicas hipnóticas usadas en medicina y psicoterapia;
  • el interés popular y literario por los estados alterados, la sugestión y la relación mente-cuerpo;
  • los debates sobre el método científico, los efectos placebo y el papel de la expectativa en la curación.

Hoy se recuerda a Mesmer menos por sus afirmaciones literales sobre un fluido universal que por haber impulsado los primeros estudios sobre la sugestión, la persuasión y las influencias no farmacológicas en la salud. Su nombre perdura en las palabras mesmerismo e, indirectamente, en el estudio moderno de la hipnosis y la sugestión terapéutica.