Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (8 de octubre de 1676 - 26 de septiembre de 1764) fue un monje y erudito neoclásico gallego que destacó por fomentar el pensamiento científico en Galicia y España.

Nacido en Casdemiro, ingresó en los benedictinos a los 12 años y recibió clases en Galicia, León y Salamanca. Más tarde enseñó teología y filosofía en la universidad de Oviedo, y murió en Oviedo. El Padre Feijoo estudió en Salamanca, España, en la Universidad de Oviedo, obteniendo una cátedra de teología. Feijoo fue un destacado ensayista para los españoles, y sus críticas, cartas y obras de teatro ayudaron a cambiar las firmes creencias de muchos durante el siglo XVIII.

Sus dos famosas colecciones de ensayos en varios volúmenes, Teatro crítico universal (1726-1739) y Cartas eruditas y curiosas, abarcan una serie de temas, desde la educación, el derecho y la medicina, hasta las supersticiones y las creencias populares.

El padre Feijoo fue un desmontador de mitos. Tenía un gran interés por las ciencias naturales y muchos de sus ensayos tocan temas relacionados con esta materia y con los muchos mitos sobre criaturas y tierras que abundaban en aquella época. Un ejemplo de hasta dónde llegaba su inclinación naturalista lo encontramos en una historia contada por Julio A. Feijoo, uno de sus descendientes, nacido en Cuba en 1910. El padre Feijoo creía que la posesión demoníaca era un fenómeno psicológico. Una vez fue llamado a realizar un exorcismo, y para demostrar que este fenómeno se debía más a la sugestionabilidad que a otra cosa, al realizar un exorcismo espurio al sujeto "poseído", leyó de la famosa obra berreta de Bocaccio, el Decamerón. Al escuchar los versos en latín, el individuo "poseído" se tranquilizó y se declaró libre de la influencia demoníaca.