Delincuencia de cuello blanco: definición, origen e historia

Descubre la delincuencia de cuello blanco: definición, origen histórico, casos nobles e impunidad desde la Edad Media hasta la teoría de Edwin Sutherland.

Autor: Leandro Alegsa

La delincuencia de cuello blanco se refiere a los delitos cometidos por altos funcionarios, nobles y personas de alto estatus.

Definición y alcance

En criminología moderna, la expresión "delincuencia de cuello blanco" describe conductas ilícitas cometidas por personas de respeto social o alta posición económica, habitualmente en el ejercicio de sus funciones o aprovechando su posición. Estas conductas suelen ser no violentas y orientadas a obtener beneficios económicos: fraudes, malversación, abuso de información privilegiada, evasión fiscal, lavado de dinero y corrupción son ejemplos típicos.

El término fue creado por Edwin Sutherland en 1939, quien subrayó que la característica principal no era tanto la gravedad concreta del delito como la posición social del autor: "personas respetables y de alto estatus" que cometen delitos en el marco de sus ocupaciones.

Origen histórico: antecedentes medievales

Aunque la etiqueta "delincuencia de cuello blanco" es del siglo XX, existen antecedentes históricos en los que miembros de la nobleza se dedicaban a actos delictivos aprovechando su poder y privilegios. Los guerreros nobles, especialmente los jóvenes caballeros solteros a los que no se les asignaba ninguna tarea, se veían a menudo implicados en ella, lo que también se conoce como crimen de cuello de piel. En esos casos la conducta consistía en la comisión de robos, saqueos y pillajes porque estaban aburridos y sin dinero.

Al ser miembros de la nobleza, los crímenes cometidos contra un campesinado indefenso solían quedar impunes durante el siglo XV en Europa Occidental. Estos episodios formaban parte de un sistema feudal en el que la violencia privada y la explotación económica estaban, con frecuencia, toleradas o difícilmente sancionadas por la ley.

Es importante distinguir esa violencia feudal —más próxima al bandolerismo y a la "guerra privada"— de la delincuencia de cuello blanco contemporánea, que tiende a darse en contextos empresariales, estatales o financieros y se articula mediante maniobras complejas y no violentas.

Características principales

  • Autores de alto estatus social o posiciones de confianza (directivos, funcionarios, profesionales liberales).
  • Delitos frecuentemente no violentos pero de gran impacto económico.
  • Uso de conocimientos técnicos, acceso a información y estructuras organizativas para ocultar la conducta ilícita.
  • Dificultad probatoria y complejidad técnica que dificultan la investigación y la sanción.
  • A menudo genera un coste social y económico mayor que muchos delitos visibles, por el efecto en mercados, administraciones públicas y confianza pública.

Ejemplos modernos

Entre los delitos asociados hoy a la delincuencia de cuello blanco están:

  • Fraude contable y financiero (manipulación de balances, falsificación de información).
  • Corrupción y sobornos en la administración pública o contratos privados.
  • Delitos fiscales y evasión masiva de impuestos.
  • Malversación de fondos y enriquecimiento ilícito.
  • Delitos de mercado: abuso de información privilegiada, manipulación de valores.
  • Blanqueo de capitales y redes de lavado vinculadas a actividades ilícitas.

Respuesta legal y prevención

La lucha contra la delincuencia de cuello blanco requiere medidas específicas:

  • Regulación y supervisión financiera estricta, auditorías independientes y transparencia contable.
  • Protección a denunciantes (whistleblowers) y canales seguros para reportar irregularidades.
  • Cooperación internacional para perseguir delitos transfronterizos y el blanqueo de capitales.
  • Fortalecimiento de procedimientos penales y sanciones proporcionales, incluyendo responsabilidad penal de empresas y directivos.
  • Educación ética y refuerzo de la cultura de cumplimiento (compliance) en organizaciones públicas y privadas.

Críticas y debates

Existen debates académicos y sociales sobre el concepto:

  • Sutherland centró la definición en la posición social del delincuente, lo que llevó a discutir si la etiqueta debe aplicarse sólo por estatus o también por el tipo de delito.
  • Se discute la percepción pública: la reputación de "respeto" puede favorecer impunidad o penas más leves.
  • Otro debate es sobre la proporcionalidad de la respuesta penal frente a sanciones administrativas o civiles, y sobre la eficacia de las regulaciones frente a esquemas cada vez más sofisticados.

Conclusión

La expresión "delincuencia de cuello blanco" cubre un amplio espectro de conductas ilícitas asociadas a personas con poder, recursos o responsabilidades. Aunque el fenómeno tiene raíces históricas —como las prácticas de nobles que saqueaban cuando no tenían ocupación— su formulación moderna surge con Edwin Sutherland en 1939 y se centra en cómo la posición social facilita ciertos delitos. Combatirla exige herramientas jurídicas, técnicas y culturales específicas, así como voluntad política e internacional para reducir la impunidad y proteger el interés público.



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