La llamada Guerra de Desgaste fue una confrontación sostenida entre Egipto y Israel que se desarrolló tras el choque de 1967. Aunque a veces se cita el periodo general 1967–1970, la fase abierta y más intensa se concentró entre marzo de 1969 y el alto el fuego del 7 de agosto de 1970, cuando se restableció un cese de hostilidades supervisado por mediadores internacionales como la ONU y potencias externas (alto el fuego). El conflicto siguió a la Guerra de los Seis Días, en la que Israel obtuvo una rápida victoria y ocupó territorios como los Altos del Golán, la Franja de Gaza y Cisjordania.
Contexto y objetivos
Tras 1967 Egipto, bajo la dirección de Gamal Abdel Nasser, buscó recuperar terreno y minar la voluntad de combate israelí mediante una estrategia de desgaste: hostigar líneas, obligar a Israel a gastar material y erosionar su ventaja estratégica. Israel, por su parte, pretendía mantener la posesión de los territorios y disuadir nuevas agresiones. La confrontación adquirió además una dimensión internacional al implicarse la Unión Soviética como suministrador y asesor de El Cairo y Estados Unidos como apoyo diplomático a Israel.
Características militares
- Combates focalizados en las líneas del canal de Suez: artillería, posiciones de trincheras y bombardeos.
- Intensas operaciones aéreas y duelos entre fuerzas aéreas, con empleo creciente de misiles tierra‑aire y sistemas antiaéreos.
- Acciones de guerrilla, incursiones de comandos y ataques de largo alcance que buscaban desgastar recursos y moral.
- Importante papel de material y asesoría extranjera que elevó la ferocidad y la sofisticación del enfrentamiento.
La guerra no tenía la forma de una invasión masiva o de una ofensiva destinada a tomar y retener grandes extensiones, sino que se caracterizó por episodios continuos de baja y media intensidad intercalados con salidas más significativas por ambos bandos.
Desarrollo y resultados
El conflicto pasó por fases de escalada y de relativa calma hasta que la presión internacional y el cansancio militar llevaron a un acuerdo de alto el fuego en agosto de 1970. En términos territoriales no hubo cambios sustantivos como resultado directo de la Guerra de Desgaste, pero sí hubo pérdidas humanas y materiales importantes en ambos lados y un fortalecimiento de capacidades militares, sobre todo en el ámbito de la defensa aérea egipcia con apoyo soviético.
Políticamente, la Guerra de Desgaste contribuyó a preparar el terreno para posteriores negociaciones y conflictos en la región: marcó el fin de la fase inmediata posterior a 1967 y ayudó a establecer condiciones y doctrinas que influirían en la guerra de 1973. También dejó en evidencia la creciente intervención de potencias externas en los asuntos regionales y la importancia de la diplomacia para evitar una escalada mayor.
Para un panorama más amplio sobre este episodio y sus antecedentes, pueden consultarse estudios sobre la Guerra de los Seis Días, análisis militares sobre estrategias de desgaste y crónicas que documentan el papel de Egipto, Israel y las potencias involucradas. El alto el fuego firmado en 1970 (alto el fuego) puso fin a la fase activa, pero las consecuencias geopolíticas siguieron influyendo en la región durante años.

