Ataque con sarín en el metro de Tokio (1995) — Aum Shinrikyo

Relato del ataque con gas sarín en el metro de Tokio (1995) por la secta Aum Shinrikyo: víctimas, investigación, juicios y el legado de uno de los peores atentados domésticos en Japón.

Autor: Leandro Alegsa

El ataque con sarín en el metro de Tokio (Subway Sarin Incident (地下鉄サリン事件, Chikatetsu Sarin Jiken) fue un acto de terrorismo doméstico cometido el 20 de marzo de 1995 en Tokio, Japón, por miembros del movimiento de culto Aum Shinrikyo. El ataque provocó la muerte de 13 personas y dejó a miles de afectados; se estima que más de 6.000 pasajeros resultaron intoxicados o requirieron atención médica por los efectos del gas.

Contexto y antecedentes

El grupo ya había llevado a cabo varios asesinatos y atentados terroristas con sarín y otros agentes, incluido el ataque con sarín de Matsumoto ocurrido nueve meses antes (junio de 1994), en el que murieron varias personas. Aum Shinrikyo también produjo otros agentes nerviosos, como el VX, e intentó desarrollar armas biológicas: en los años previos los miembros del culto intentaron producir toxina botulínica y perpetraron varios actos fallidos de bioterrorismo. La organización combinaba creencias apocalípticas con investigación química y biológica en instalaciones propias, lo que facilitó que adquirieran y fabricaran agentes letales.

El ataque y su desarrollo

El ataque se realizó durante la hora punta de la mañana en varias líneas del metro de Tokio. Miembros del culto colocaron recipientes que contenían sarín en el interior de trenes y los abrieron o perforaron para liberar el agente nervioso. Muchas de las bolsas estaban envueltas en papel de periódico y fueron transportadas en paraguas; tras romper los recipientes, los atacantes abandonaron los vagones. El gas, que en esas condiciones estaba principalmente en forma líquida pero se vaporizó sobre las superficies y el aire del vagón, se dispersó rápidamente entre pasajeros y en estaciones contiguas, provocando intoxicaciones masivas.

El sarín es un agente nervioso organofosforado que interfiere con la enzima acetilcolinesterasa, provocando acumulación de acetilcolina en las sinapsis y una crisis colinérgica que puede causar convulsiones, parálisis respiratoria y la muerte si no se trata de inmediato. En el ataque se produjo un cuadro mixto de víctimas: personas que murieron en los trenes o en las estaciones, personas gravemente afectadas que requirieron hospitalización y miles con síntomas leves a moderados que precisaron atención en centros de salud.

Víctimas y daños

Las cifras oficiales indican 13 muertos como consecuencia directa del ataque. Además hubo miles de heridos y afectados —entre los que se contaron pasajeros, trabajadores del metro, socorristas y personal médico— con síntomas que incluyeron visión borrosa, náuseas, dificultad para respirar, convulsiones y pérdida de consciencia. Muchas personas sufrieron secuelas a largo plazo, tanto físicas como psicológicas, y se creó una amplia red de apoyo y litigios en favor de las víctimas.

Investigación, detenciones y procesos judiciales

Tras el ataque se llevó a cabo una intensa investigación policial que culminó en redadas sobre instalaciones y centros del culto. La policía detuvo a numerosos miembros de alto rango y la actividad de investigación y detención continuó durante meses. En total fueron arrestadas más de 200 personas vinculadas al culto; el líder de Aum, Shoko Asahara, fue detenido y posteriormente procesado.

Los juicios contra los responsables se alargaron varios años y se centraron en establecer la participación directa en la producción y liberación de agentes químicos, así como en otros crímenes cometidos por la organización. Trece altos cargos de Aum fueron finalmente condenados a muerte; otras decenas de miembros recibieron penas de prisión, incluidas cadenas perpetuas. El propio Shoko Asahara fue condenado a muerte y ejecutado en julio de 2018.

Consecuencias y legado

  • Seguridad y emergencia: El ataque provocó cambios importantes en los procedimientos de emergencia y seguridad en el transporte público japonés, entre ellos protocolos para incidentes químicos, formación de personal y sistemas de detección y respuesta.
  • Legislación y control de cultos: El caso disparó un debate público y legislativo sobre la regulación de organizaciones religiosas y sectas, así como sobre los límites a la libertad religiosa cuando existen riesgos de seguridad.
  • Conciencia sobre armas químicas: A nivel nacional e internacional, el atentado subrayó la amenaza de los agentes químicos en manos de grupos no estatales y reforzó la colaboración y control para prevenir proliferación y ataques similares.
  • Víctimas y memoria: Se establecieron asociaciones de víctimas y fundaciones para brindar apoyo a los afectados y preservar la memoria de los hechos. El ataque dejó cicatrices duraderas en la sociedad japonesa y cambió la percepción pública sobre seguridad y sobre los riesgos derivados de organizaciones apocalípticas.

Aspectos relevantes para el estudio

El incidente del metro de Tokio es uno de los casos más notorios de uso de armas químicas por parte de un grupo no estatal en tiempos modernos. Es objeto de estudio en áreas como la medicina de urgencias, la respuesta a incidentes químicos, el derecho penal y la sociología de las sectas. El caso también generó numerosas discusiones sobre la responsabilidad del Estado, la eficacia policial y judicial, y los derechos de las víctimas.

Aunque la organización Aum Shinrikyo perdió gran parte de su capacidad operativa tras las detenciones y los procesos judiciales, surgieron sucesores y escisiones que obligaron a las autoridades a mantener la vigilancia sobre actividades relacionadas. El atentado queda como un símbolo de los peligros que suponen la combinación de ideologías extremistas con conocimientos técnicos y acceso a materiales peligrosos.

Ejecuciones

El 6 de julio de 2018, Asahara y otros seis miembros de Aum Shinrikyo fueron ejecutados en la horca. La ministra de Justicia de Japón, Yōko Kamikawa, declaró que los crímenes "sumieron a la gente, no solo en Japón sino también en otros países, en un miedo mortal y sacudieron a la sociedad hasta el fondo". Amnistía Internacional criticó el uso de la pena de muerte. Aunque las ejecuciones son poco frecuentes en Japón, cuentan con el apoyo de la población, según las encuestas. En ese momento había 13 miembros en el corredor de la muerte:

Miembros de Aum Shinrikyo ejecutados el 6 de julio de 2018:

  • Shoko Asahara, líder de Aum Shinrikyo
  • Yoshihiro Inoue, "jefe de inteligencia" de Aum y principal coordinador del ataque al metro de Tokio
  • Tomomitsu Niimi, conductor de la huida de Ikuo Hayashi, uno de los autores del atentado del metro de Tokio
  • Tomomasa Nakagawa, autor del asesinato de la familia Sakamoto
  • Kiyohide Hayakawa, "ministro de la construcción" de Aum, condenado por estrangular a un joven miembro de la secta en 1989 sospechoso de disidencia
  • Seiichi Endo, el "científico jefe" de Aum Shinrikyo
  • Masami Tsuchiya, químico jefe de Aum Shinrikyo y director de la fabricación de gas sarín

Los seis miembros restantes de Aum Shinrikyo fueron ejecutados el 26 de julio de 2018.

  • Yasuo Hayashi, autor del atentado del metro de Tokio
  • Kenichi Hirose, autor del atentado del metro de Tokio
  • Toru Toyoda, autor del atentado del metro de Tokio
  • Masato Yokoyama, autor del atentado del metro de Tokio
  • Kazuaki Okazaki, autor del asesinato de la familia Sakamoto
  • Satoro Hashimoto, autor del asesinato de la familia Sakamoto


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