La batalla de la Montaña Blanca (en checo, Bílá Hora), librada el 8 de noviembre de 1620, fue la primera gran batalla decisiva de la Guerra de los Treinta Años. Las tropas imperiales y de la Liga Católica, al mando del duque Maximiliano I de Baviera, derrotaron a las fuerzas de Federico V, elector palatino y rey protestante de Bohemia y Moravia.
Antecedentes
La batalla fue la culminación de la insurrección conocida como la Revuelta de Bohemia, iniciada en 1618 con la Defenestración de Praga, cuando un grupo de nobles checos expulsó por las ventanas del castillo a dos gobernadores imperiales y a un secretario. Tras ese incidente, las Cortes protestantes proclamaron rey a Federico V y reunieron fuerzas para defender la independencia religiosa y política del reino bohemio. La situación escaló rápidamente hasta implicar a las grandes potencias católicas del Imperio y a la Liga Católica.
Desarrollo de la batalla
Los rebeldes checos movilizaron un ejército que llegó a rondar los 30.000 hombres, formado en su mayoría por milicias y tropas provinciales menos experimentadas. Frente a ellos se presentó un ejército imperial y de la Liga, mejor entrenado y disciplinado. La batalla, librada en la ladera oeste de la colina conocida como Montaña Blanca, fue breve y decisiva: en menos de una hora las fuerzas protestantes fueron derrotadas y muchos se dispersaron u huyeron hacia Praga.
Consecuencias inmediatas
La derrota puso fin al breve reinado de Federico V, apodado el "Rey de Invierno" por la corta duración de su gobierno (1619–1620). El emperador Fernando II restauró el control Habsburgo sobre Bohemia. A partir de entonces se aplicó una política de represión y re‑catolización: se ejecutó y castigó a líderes de la revuelta (entre ellos, 27 nobles y burgueses ajusticiados públicamente en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga en junio de 1621), y a muchos otros se les ofreció la alternativa de convertirse al catolicismo o abandonar el país. Asimismo, las propiedades confiscadas a los rebeldes pasaron a manos de nobles leales al emperador.
Impacto a largo plazo
La victoria en la Montaña Blanca no solo significó la derrota de la Revolución Bohemia, sino que marcó el comienzo de una fase de la Guerra de los Treinta Años dominada por la reacción católica en el centro de Europa. Se reforzó la posición de los Habsburgo en sus territorios checos y se inició un proceso de contrarreforma que transformó profundamente la vida religiosa, social y política de Bohemia: la nobleza protestante perdió influencia, se promovió la vuelta al catolicismo y muchos expulsados se exiliaron hacia territorios protestantes. Además, la crisis se internacionalizó y condujo a nuevas intervenciones militares de potencias externas en las décadas siguientes; en 1623, por ejemplo, el electorado del Palatinado fue transferido al duque Maximiliano de Baviera como consecuencia de las decisiones imperiales y de la Liga Católica.
Lugar y memoria
La Montaña Blanca se encuentra al oeste del centro histórico de Praga, cerca del Castillo de Praga. Hoy en día el lugar conserva un claro conmemorativo y un monumento que recuerdan la batalla y sus víctimas; es un punto de memoria histórica y turístico que remite a aquel episodio decisivo del siglo XVII.
La batalla de la Montaña Blanca simboliza tanto el fracaso de la primera tentativa de Bohemia por mantener su independencia religiosa como el inicio de una etapa más amplia y dolorosa en la Guerra de los Treinta Años, con consecuencias políticas y religiosas que perduraron durante décadas en Europa central.

