Salle Le Peletier: sede histórica de la Ópera de París (1821–1873)

Salle Le Peletier: historia de la sede de la Ópera de París (1821–1873), obra de François Debret, sus cambios de nombre y el incendio que la destruyó en 1873.

Autor: Leandro Alegsa

La Salle Le Peletier (a veces denominada Salle de la rue Le Peletier u Opéra Le Peletier) fue la sede de la Ópera de París desde 1821 hasta que el edificio fue destruido por un incendio en 1873. El teatro fue diseñado y construido por el arquitecto François Debret en el emplazamiento del antiguo Hôtel de Choiseul. Debido a los numerosos cambios de gobierno y de gestión que se produjeron durante la existencia del teatro, éste tuvo diferentes nombres oficiales, siendo los más importantes: Théâtre de l'Académie Royale de Musique (1821-1848), Opéra-Théâtre de la Nation (1848-1850), Théâtre de l'Académie Nationale de Musique (1850-1852), Théâtre de l'Académie Impériale de Musique (1852-1854), Théâtre Impérial de l'Opéra (1854-1870) y Théâtre National de l'Opéra (1870-1873).

Diseño y características

Aunque su fachada exterior era relativamente sobria en comparación con los grandes teatros posteriores, el interior de la Salle Le Peletier estaba ricamente decorado al estilo del siglo XIX, con palcos dispuestos en varios niveles y una sala de platea con capacidad para unos 2.000 espectadores (cifra aproximada, variable según la configuración). El edificio contó con un escenario de dimensiones importantes para la época, apto para las producciones espectaculares que marcaron la programación de la casa; sin embargo, también fue criticado en algunos momentos por las prisas en su construcción y por problemas técnicos que requirieron reformas y mejoras sucesivas.

Programación y estrenos destacados

La Salle Le Peletier fue uno de los principales escenarios de la ópera y la música dramática en Europa durante gran parte del siglo XIX. En ella se estrenaron obras operísticas y conciertos que influyeron en la vida musical de Francia y del continente. Entre los estrenos y acontecimientos más recordados (selección):

  • Guillaume Tell (Gioachino Rossini), estreno en 1829, obra con amplia repercusión por su música y su escena final.
  • Les Huguenots (Giacomo Meyerbeer), estreno en 1836, uno de los grandes éxitos de la ópera grandiosa francesa.
  • La Sylphide (ballet, Filippo Taglioni, 1832) y Giselle (ballet, 1841), hitos del repertorio romántico de ballet que marcaron la destacada tradición dancística de la casa.
  • Le prophète (Meyerbeer, 1849), otra producción de envergadura estrenada en la casa.

Además, la Salle Le Peletier acogió estrenos y creaciones de compositores y directores musicales vinculados a la política cultural francesa del siglo XIX, y fue escenario de adaptaciones y puestas en escena que iban desde la ópera seria hasta grandes espectáculos de ballet.

Ballet y grandes intérpretes

La sala fue también un centro esencial para la evolución del ballet romántico y del virtuosismo dancístico. Intérpretes célebres como Marie Taglioni, Carlotta Grisi y Fanny Elssler figuran entre las estrellas que actuaron en la maison. El repertorio de ballet del teatro contribuyó a consolidar la técnica y el estilo que caracterizaron la danza francesa y europea durante el siglo XIX.

Contexto institucional y político

Los múltiples cambios oficiales de denominación citados al principio reflejan la inestabilidad política y administrativa de la época: la Sala Le Peletier funcionó bajo monarquías, repúblicas y el Segundo Imperio, y la titularidad y el régimen de la institución variaron según los periodos. A pesar de ello, la compañía mantuvo su papel central en la vida cultural parisina.

Incendio y legado

En 1873 un incendio destruyó la Salle Le Peletier, poniendo fin a más de medio siglo de actividad en ese emplazamiento. La pérdida del edificio precipitó el traslado definitivo de la Ópera de París a su nueva sede, el Palais Garnier, inaugurado en 1875, donde se consolidó la imagen monumental de la institución. El recuerdo de la Salle Le Peletier perdura por las obras estrenadas allí, por su papel en el desarrollo del ballet romántico y por haber servido como escenario de algunas de las producciones más ambiciosas del siglo XIX en Francia.

Legado cultural: aunque el edificio ya no existe, la memoria de sus estrenos, artistas y montajes sigue siendo estudiada por musicólogos, historiadores del arte escénico y bibliófilos; las fuentes documentales y críticas de la época permiten reconstruir su importancia en la historia de la ópera y el ballet.

Pintura de la Gran Sala del teatro durante la representación de un ballet (1864)Zoom
Pintura de la Gran Sala del teatro durante la representación de un ballet (1864)



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